En mi, el lado B genero una suerte de ayuda en mi matrimonio, a veces comer porotos todos los días aburre y uno anda más idiota, estresado. El encontrarme con señoritas a quienes pago, de cierta forma a ayudado en que ande de mejor ánimo. Uno acá se divierte, se distrae, me siento un cabro chico...