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Un final feliz?

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Conocí a "Pepita" ( nombre inventado) hace algunos años. La vi publicada y, desde el primer momento, fue la mujer de mis sueños. Era mi primera vez en este mundo. Me tomó casi dos meses poder concretar algo con ella. Era muy popular y tenía muchos clientes; cada vez que le hablaba me decía que no tenía cupo o que no quería conocer gente nueva, que con los clientes que ya tenía le bastaba. Se daba el lujo de ella elegir a quien ver.
Insistí tanto que un día me dijo:
—¿Sabes? Me acaba de cancelar alguien. ¿Quieres venir? Pero tienes que estar acá en 25 minutos.
Acepté altiro, aunque sabía que no llegaría jamás en ese tiempo. Pensé que, aunque fuera media hora, al menos nos conoceríamos y después podría volver a verla. Al final llegué 40 minutos tarde, y aun así me hizo pasar, con la condición de que le pagara la hora completa. No hubo problema.
Subí, la vi… y era aún más hermosa que en las fotos. Quedé en shock. Wow, pensé. Pero también noté que tenía los ojos rojos. Imaginé que quizá había fumado algo, no sé. La verdad es que la historia es muy larga para contarla toda, pero cuando pasamos a la pieza la llamaron por teléfono.
—Déjame contestar y vuelvo —me dijo.
Desde adentro escuché que discutía con alguien y luego se puso a llorar. Cuando volvió, le pregunté si estaba bien. Me dijo que no.
—Si quieres, puedes contarme y desahogarte —le dije—, total no me conoces.
Me contó el drama que estaba viviendo y conversamos largo rato. Poco a poco empecé a hacerla reír con mis tonteras. Mi hora ya se había pasado hace rato cuando me preguntó:
—¿Tienes algo que hacer ahora?
Tratando de subirle el ánimo le respondí:
—Tengo todo el día para ti… y la vida, si quieres.
Se rió. Esperó un momento y publicó en su estado de WhatsApp que se retiraba por problemas personales.
—Listo, tengo todo el día para ti —me dijo—. (Para las que me conocen, saben que no tengo ni un brillo como para que alguien haga eso por mí,ni menos plata).
Reímos y pasamos todo el día juntos: conversando, comiendo, tomando algo y riéndonos muchísimo. Llegué cerca de las tres de la tarde y, como a la una de la mañana, me dijo:
—Oooh, mira la hora… tengo que irme. Se me pasó volando el día.
Nos fuimos. Me besó de despedida y me dijo:
—Gracias por todo.
Yo me fui feliz. Feliz de haberla conocido de otra forma, y por la extraña y hermosa experiencia de compartir con alguien así.
(Obviamente, no me cobró nada).
Al otro día le escribí para saber si estaba bien, porque tenía que resolver algo importante con el problema que estaba viviendo. Me respondió que sí, que muchas gracias por lo de ayer, que se notaba que yo no era como los demás y que otro día siguiéramos conversando. Ok, pensé.
Dos días después me llamó y conversamos horas por teléfono. Al día siguiente lo mismo, y así por varios días. Hasta que un día me dijo:
—¿Por qué no me vienes a buscar y nos vemos un ratito?
Yo, feliz.
Desde ese día no nos separamos más. Nos veíamos todos los días. Nos volvimos pareja, nos enamoramos, éramos los 2 contra el mundo. Conocí a su familia, a su hija. Nos fuimos de vacaciones como familia. Ella me decía que era la primera vez que se enamoraba, y yo era el tipo más feliz del mundo, a pesar de lo difícil que era aceptar su trabajo.
Conocí su lado B… el lado humano, el real. Pasaron los meses y empezamos a buscar departamentos para vivir juntos los tres. Creo que si alguien me hubiera visto en esa época, brillaba. De verdad era muy feliz. Teníamos planes, pensábamos en otros negocios, incluso hablamos de casarnos al año siguiente. Todo iba bien… hasta que llegó ese día.
Ya había firmado los papeles del arriendo del departamento. Faltaban dos semanas para irnos a vivir juntos cuando la llamé y no me contestó. Le escribí. Nada. Al día siguiente lo mismo. Empecé a preocuparme. Pensé que le había pasado algo.
Fui a su casa: no había nadie. Fui a su departamento donde trabajaba: todo oscuro. Yo ya estaba en pánico, pensando lo peor. Al tercer día seguía sin responder. Estaba a punto de llamar a los pacos cuando, en la noche, me llegó un mensaje:
“Hola, tengo algo que decirte.”
La llamé al tiro.
—¿Estás bien? ¿Te pasó algo? ¿La niña está bien?
—Sí —me dijo—. Mira, sé que me vas a odiar, pero prefiero cortar por lo sano. Desde hace un mes viene un cliente todos los días a verme. Está muy enamorado de mí y tiene muchas lucas. Me ofreció muchas cosas para que me quede con él: auto, departamento, un negocio y plata mensual. Así que acepté.
Me dijo que sabía que teníamos planes, pero que no quería esperar tanto. Que ella quería retirarse hace rato de ser escort , que esto era una oportunidad y que no la iba a desaprovechar por mí.
—Yo te quiero mucho —me dijo—, pero la plata manda.
Literalmente me destruyó el corazón.
Me sentí la peor basura del mundo. Humillado. Tonto por haber creído. No podía entender cómo alguien podía ser así de frío, cómo podía borrar todo por plata, como si nada de lo que vivimos hubiera importado.

Al día siguiente me bloqueó. También se bajó de la página. No supe nunca más de ella. Asumí que debía haberse casado con el tipo, que tendría otra vida, otro mundo… y yo quedé afuera.
Yo seguía destrozado. Pasaron siete años desde ese día y, aunque volví a tener otras pololas, jamás he vuelto a confiar de verdad en nadie, ni tampoco a enamorarme. Hasta el día de hoy me duele la forma en que pasó todo.
Al menos, el tipo al que le había arrendado el departamento entendió que no lo iba a ocupar y solo tuve que pagar dos meses por la molestia. Fue lo único “amable” dentro del desastre.
Entré en una depresión tan profunda que me tomó varios años volver a recomponerme. Años. Pensé que ese capítulo estaba cerrado… hasta que hace unas semanas, comprando regalos en el mall, la vi.
Estaba dentro de una tienda.
Mi corazón casi explotó. Me puse muy nervioso. No sabía si acercarme o simplemente arrancar. Estaba muy cambiada: ya no tenía su figura, se veía descuidada, mal vestida en comparación a cómo era antes. Aunque en mis ojos seguía igual de hermosa. Andaba con su hija, ya toda una adolescente.
Las quedé mirando sin que se dieran cuenta, y entonces me di cuenta de algo que jamás imaginé: estaban robando cosméticos de la tienda.
No podía creerlo. La sorpresa fue tan grande que preferí alejarme y seguir con lo mío, como si no las hubiera visto. Pero más tarde, cuando me iba… me las encontré de frente.

Cuando me vieron, sus caras se llenaron de alegría. Me abrazaron como si nada hubiera pasado. Ella me abrazó fuerte, como si no quisiera soltarme nunca. Volví a sentir su perfume, ese que jamás olvidé. Me acarició la cara y me dijo:
—Vamos a comer algo para conversar, hay mucho que hablar.
No sé por qué acepté. Tal vez los nervios, tal vez el golpe de volver a verla después de tantos años.
Cuento corto, me dijo que se había separado del tipo hacía cuatro meses y que había sido el peor error de su vida. Jamás puso nada a su nombre: ni el auto, ni el departamento, ni los negocios. Todo estaba a nombre de él. Inteligente el tipo, pensé.
Nunca me dijo que se arrepentia de haberme dejado. Nunca una disculpa. Nada. Solo hablaba de plata y odio hacia este tipo.
Según ella, el tipo estaba enamorado de cómo se veía cuando era escort: siempre arreglada, maquillada, con un cuerpo de infarto. Pero cuando dejó el gimnasio, subió de peso y ya no se arreglaba igual, él simplemente se aburrió. Les dijo que se fueran, que estaba cansado de estar con alguien que no lo quería y que no se cuidaba.
Yo solo escuchaba.
Me contó que hacía tres meses había vuelto a ser escort, pero que ya no tenía plata para publicarse como antes. Que ahora estaba en un WhatsApp de rifas, cobrando un cuarto de lo que cobraba antes. Que andaban de mecheras para ahorrar en maquillaje, como si fuera lo más normal del mundo… incluso con la hija. Que además usaba su propio departamento para trabajar, y que la niña tenía que salir a dar vueltas mientras ella atendía.
Yo solo pensaba en el karma. Nunca le deseé el mal, pero ahí estaba, frente a mí.
Me preguntó por mi vida. Le conté que había vuelto a estudiar y que me iba muy bien. Entonces me pidió mi número para “retomar lo que dejamos”, nuestra historia, dijo. Al tiro me mandó un mensaje para que lo guardara.
Nunca una palabra de arrepentimiento. Nunca un perdón.
Nos despedimos quedando supuestamente en vernos al día siguiente.
Llegué a mi casa, bloqueé su número y lo borré.
 

Patoma

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Tremenda historia estimado !!!
Creo que a pesar del sufrimiento que le causó esa relación, ha sido un aprendizaje de vida para usted.
El haberla bloqueado fue lo mejor que pudo hacer, porque da cuenta de que usted entendió que solo fue usado por ella.
Gracias por contar su historia. Hay que tener valor para hacerlo.
Yo tengo mis historias también, no tan intensas, pero con resultados parecidos.
Hay que dejar ir si uno no es valorado, sin recor, sin sentirse mal, porque el que actúa bien siempre tendrá la recompensa de estar con él corazón en paz.
Y si, un final Feliz !!!

Saludos
 

Milo_Manara

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Si la historia es verdadera o ficticia, destaco el estilo simple y directo del colega @sabinosobretti, pues resulta fácil de leer. Me mantuvo intrigado hasta el final. Y este, es lo que espera el lector: el castigo y la venganza ante la traición.

Una cosa es clara: el protagonista no fue capaz de distinguir que allí jamás hubo amor. Sólo fue un instrumento para alcanzar los objetivos de la chica. Era su mejor opción circunstancial, a la espera de la presa mayor.

Una chica que trabaja en el lado B puede manipular fácilmente los sentimientos de algunos clientes, si no de la mayoría. Quedamos fascinados con la chica de nuestros sueños: hermosa hasta la saciedad y que se entrega en el sexo como jamás lo habíamos vivido. Y quedamos felices cuando nos hablan o escriben como si fuésemos algo especial para ellas. Ante esos halagos, no pocos se deben preguntar: ¿Y si fuera cierto? Sin embargo, en el 99,9 % de los casos, somos especiales sólo según cuántos ingresos les aportemos. Y es entendible, ellas se ganan la vida con esta actividad. Como se ha comentado, sus estrategias de fidelización de clientes son muy refinadas. Y en almas en pena, solitarias o con faltas de afecto, hay un paso para involucrarse sentimentalmente. Y entre más joven es el cliente, más fácil resulta caer. Por lo menos, los viejitos son más zorros y no se dejan engatusar con facilidad.

Para que una chica deje la actividad y se entregue a un cliente, se debe cumplir, creo yo, un requisito principal: que el cliente tenga una billetera muy pero muy abultada que le garantice un futuro sin estrecheces. Como ocurre en el caso de la historia. Aunque, claro, acá el resultado fue un desastre para la chica. Pero bien pudo haber sido que se mantuviera con ese cliente, tuviera hijos/as con él y fuese feliz.
En suma, manda el prestigioso caballero don Dinero. Pero esos clientes son muy escasos, pues la mayoría de ellos no está dispuesto a pasarse la vida con una chica de quien el vecino le diga "yo era cliente de su señora". La cruel vida y los costos de esta actividad.

Es la reflexión que me deja este relato.

Gracias colega @sabinosobretti. Feliz 2026.
 

panconpalta

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Que potente la historia!. Casi sentí tu angustia hasta que mede un rato triste aunque igual me daba pena la mina y rabia también.

después de todo estoque pasaste, volviste al lado b? y de ser asi las tratabas distinto quizas mas frio o algo asi?

y en tu lado A, volviste a confiar en alguien?
 

Halyna

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Uuuuuh que foerte .. por lo vivido y por contarlo .. lo importante es que pudiste superarlo y como comentas tu, el karma llegó.
Debo dejar en claro que no todas somos así de interesadas y que algunas si tenemos sueños y metas más allá de este mundo llamado lado B. Que por lo menos para mí es un puente para llegar donde quiero ser y estar. Me han ofrecido el cielo mar y tierra, pero siempre elijo La Paz de mi soledad y la fuerza de lograr sola mis sueños y metas.
Se lo comento para que aún tenga esperanzas de encontrar una buena mujer .. Al fin y al cabo siempre la vida te junta con almas que vibran con tu sintonía.
Y si te junto con ella quizás fue para que aprendieras a agudizar tu intuición y poder de discernir.

Un abrazo y ánimo 🥰
 

Don_Pato

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Que buen relato. Me alegro que haya superado a la mujer, claramente no valoro lo que tenía y se fue por el camino fácil, sin importar el daño colateral que pudo haber causado.
Imagino que el proceso fue largo, doloroso, pero es importante darse la oportunidad de volverse a enamorar!!!
 

ClaudeDV

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Estimado. me dejo con el corazón destrozado, pero en este mundo existen muchas personas que piensan a si. Simplemente, para algunos, el dinero es la prioridad. El Karma, tarda, existe, demora un poco, pero siempre está presente. Que siguió adelante con su vida. pierda cuidado que la montaña rusa (que es la vida), ya lo tuvo en el fondo, ahora solo debe subir y subir. Mientras aparece su media naranja (alma gemela, como esta de moda llamar ahora) siga disfrutando de los placeres del Silencio y no se vuelva a enamorar. Business are Business y siempre lo serán. En estos lados hay que dejar que sienta la piel, nunca el corazón
 

Catadormateur

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Conocí a "Pepita" ( nombre inventado) hace algunos años. La vi publicada y, desde el primer momento, fue la mujer de mis sueños. Era mi primera vez en este mundo. Me tomó casi dos meses poder concretar algo con ella. Era muy popular y tenía muchos clientes; cada vez que le hablaba me decía que no tenía cupo o que no quería conocer gente nueva, que con los clientes que ya tenía le bastaba. Se daba el lujo de ella elegir a quien ver.
Insistí tanto que un día me dijo:
—¿Sabes? Me acaba de cancelar alguien. ¿Quieres venir? Pero tienes que estar acá en 25 minutos.
Acepté altiro, aunque sabía que no llegaría jamás en ese tiempo. Pensé que, aunque fuera media hora, al menos nos conoceríamos y después podría volver a verla. Al final llegué 40 minutos tarde, y aun así me hizo pasar, con la condición de que le pagara la hora completa. No hubo problema.
Subí, la vi… y era aún más hermosa que en las fotos. Quedé en shock. Wow, pensé. Pero también noté que tenía los ojos rojos. Imaginé que quizá había fumado algo, no sé. La verdad es que la historia es muy larga para contarla toda, pero cuando pasamos a la pieza la llamaron por teléfono.
—Déjame contestar y vuelvo —me dijo.
Desde adentro escuché que discutía con alguien y luego se puso a llorar. Cuando volvió, le pregunté si estaba bien. Me dijo que no.
—Si quieres, puedes contarme y desahogarte —le dije—, total no me conoces.
Me contó el drama que estaba viviendo y conversamos largo rato. Poco a poco empecé a hacerla reír con mis tonteras. Mi hora ya se había pasado hace rato cuando me preguntó:
—¿Tienes algo que hacer ahora?
Tratando de subirle el ánimo le respondí:
—Tengo todo el día para ti… y la vida, si quieres.
Se rió. Esperó un momento y publicó en su estado de WhatsApp que se retiraba por problemas personales.
—Listo, tengo todo el día para ti —me dijo—. (Para las que me conocen, saben que no tengo ni un brillo como para que alguien haga eso por mí,ni menos plata).
Reímos y pasamos todo el día juntos: conversando, comiendo, tomando algo y riéndonos muchísimo. Llegué cerca de las tres de la tarde y, como a la una de la mañana, me dijo:
—Oooh, mira la hora… tengo que irme. Se me pasó volando el día.
Nos fuimos. Me besó de despedida y me dijo:
—Gracias por todo.
Yo me fui feliz. Feliz de haberla conocido de otra forma, y por la extraña y hermosa experiencia de compartir con alguien así.
(Obviamente, no me cobró nada).
Al otro día le escribí para saber si estaba bien, porque tenía que resolver algo importante con el problema que estaba viviendo. Me respondió que sí, que muchas gracias por lo de ayer, que se notaba que yo no era como los demás y que otro día siguiéramos conversando. Ok, pensé.
Dos días después me llamó y conversamos horas por teléfono. Al día siguiente lo mismo, y así por varios días. Hasta que un día me dijo:
—¿Por qué no me vienes a buscar y nos vemos un ratito?
Yo, feliz.
Desde ese día no nos separamos más. Nos veíamos todos los días. Nos volvimos pareja, nos enamoramos, éramos los 2 contra el mundo. Conocí a su familia, a su hija. Nos fuimos de vacaciones como familia. Ella me decía que era la primera vez que se enamoraba, y yo era el tipo más feliz del mundo, a pesar de lo difícil que era aceptar su trabajo.
Conocí su lado B… el lado humano, el real. Pasaron los meses y empezamos a buscar departamentos para vivir juntos los tres. Creo que si alguien me hubiera visto en esa época, brillaba. De verdad era muy feliz. Teníamos planes, pensábamos en otros negocios, incluso hablamos de casarnos al año siguiente. Todo iba bien… hasta que llegó ese día.
Ya había firmado los papeles del arriendo del departamento. Faltaban dos semanas para irnos a vivir juntos cuando la llamé y no me contestó. Le escribí. Nada. Al día siguiente lo mismo. Empecé a preocuparme. Pensé que le había pasado algo.
Fui a su casa: no había nadie. Fui a su departamento donde trabajaba: todo oscuro. Yo ya estaba en pánico, pensando lo peor. Al tercer día seguía sin responder. Estaba a punto de llamar a los pacos cuando, en la noche, me llegó un mensaje:
“Hola, tengo algo que decirte.”
La llamé al tiro.
—¿Estás bien? ¿Te pasó algo? ¿La niña está bien?
—Sí —me dijo—. Mira, sé que me vas a odiar, pero prefiero cortar por lo sano. Desde hace un mes viene un cliente todos los días a verme. Está muy enamorado de mí y tiene muchas lucas. Me ofreció muchas cosas para que me quede con él: auto, departamento, un negocio y plata mensual. Así que acepté.
Me dijo que sabía que teníamos planes, pero que no quería esperar tanto. Que ella quería retirarse hace rato de ser escort , que esto era una oportunidad y que no la iba a desaprovechar por mí.
—Yo te quiero mucho —me dijo—, pero la plata manda.
Literalmente me destruyó el corazón.
Me sentí la peor basura del mundo. Humillado. Tonto por haber creído. No podía entender cómo alguien podía ser así de frío, cómo podía borrar todo por plata, como si nada de lo que vivimos hubiera importado.

Al día siguiente me bloqueó. También se bajó de la página. No supe nunca más de ella. Asumí que debía haberse casado con el tipo, que tendría otra vida, otro mundo… y yo quedé afuera.
Yo seguía destrozado. Pasaron siete años desde ese día y, aunque volví a tener otras pololas, jamás he vuelto a confiar de verdad en nadie, ni tampoco a enamorarme. Hasta el día de hoy me duele la forma en que pasó todo.
Al menos, el tipo al que le había arrendado el departamento entendió que no lo iba a ocupar y solo tuve que pagar dos meses por la molestia. Fue lo único “amable” dentro del desastre.
Entré en una depresión tan profunda que me tomó varios años volver a recomponerme. Años. Pensé que ese capítulo estaba cerrado… hasta que hace unas semanas, comprando regalos en el mall, la vi.
Estaba dentro de una tienda.
Mi corazón casi explotó. Me puse muy nervioso. No sabía si acercarme o simplemente arrancar. Estaba muy cambiada: ya no tenía su figura, se veía descuidada, mal vestida en comparación a cómo era antes. Aunque en mis ojos seguía igual de hermosa. Andaba con su hija, ya toda una adolescente.
Las quedé mirando sin que se dieran cuenta, y entonces me di cuenta de algo que jamás imaginé: estaban robando cosméticos de la tienda.
No podía creerlo. La sorpresa fue tan grande que preferí alejarme y seguir con lo mío, como si no las hubiera visto. Pero más tarde, cuando me iba… me las encontré de frente.

Cuando me vieron, sus caras se llenaron de alegría. Me abrazaron como si nada hubiera pasado. Ella me abrazó fuerte, como si no quisiera soltarme nunca. Volví a sentir su perfume, ese que jamás olvidé. Me acarició la cara y me dijo:
—Vamos a comer algo para conversar, hay mucho que hablar.
No sé por qué acepté. Tal vez los nervios, tal vez el golpe de volver a verla después de tantos años.
Cuento corto, me dijo que se había separado del tipo hacía cuatro meses y que había sido el peor error de su vida. Jamás puso nada a su nombre: ni el auto, ni el departamento, ni los negocios. Todo estaba a nombre de él. Inteligente el tipo, pensé.
Nunca me dijo que se arrepentia de haberme dejado. Nunca una disculpa. Nada. Solo hablaba de plata y odio hacia este tipo.
Según ella, el tipo estaba enamorado de cómo se veía cuando era escort: siempre arreglada, maquillada, con un cuerpo de infarto. Pero cuando dejó el gimnasio, subió de peso y ya no se arreglaba igual, él simplemente se aburrió. Les dijo que se fueran, que estaba cansado de estar con alguien que no lo quería y que no se cuidaba.
Yo solo escuchaba.
Me contó que hacía tres meses había vuelto a ser escort, pero que ya no tenía plata para publicarse como antes. Que ahora estaba en un WhatsApp de rifas, cobrando un cuarto de lo que cobraba antes. Que andaban de mecheras para ahorrar en maquillaje, como si fuera lo más normal del mundo… incluso con la hija. Que además usaba su propio departamento para trabajar, y que la niña tenía que salir a dar vueltas mientras ella atendía.
Yo solo pensaba en el karma. Nunca le deseé el mal, pero ahí estaba, frente a mí.
Me preguntó por mi vida. Le conté que había vuelto a estudiar y que me iba muy bien. Entonces me pidió mi número para “retomar lo que dejamos”, nuestra historia, dijo. Al tiro me mandó un mensaje para que lo guardara.
Nunca una palabra de arrepentimiento. Nunca un perdón.
Nos despedimos quedando supuestamente en vernos al día siguiente.
Llegué a mi casa, bloqueé su número y lo borré.
Colega me impresióno su historia que casi sentí su dolor, solo era su turno, lamentablemente es así este lado B, solo "money" calo en mi esas palabras de nunca un arrepentimiento, un perdón, empatizo con usted porque yo también pase algo similar, la enseñanza de estás experiencias, es no volver a cometer el mismo error, y cómo comentan en su post, siga disfrutando del lado b que hay mujeres buenas, perdone pero no olvide tropezar se con la misma piedra, la paciencia es amarga, pero el fruto dulce, ya llegará esa persona que esté en su misma sintonía, ah y tampoco desmerecer a tantas damas que son profesionales en este rubro, y desde el principio rayan la cancha, para que no se empote, dicho este a seguir gozando y coleccionar experiencias maravillosas saludos colega y gracias por compartir su historia de vida.
 

Tio Tetera

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Quiero felicitar al usuario por su texto y aprovechar de recalcar lo siguiente porque parece que a veces se olvida:

1. Un relato erótico no tiene por qué ser completamente verdadero. Aquí venimos a jugar, a fantasear. Todos podemos usar la realidad y moldearla a nuestro antojo.

Por ejemplo: me contrataron en un trabajo y la jefa me cautivó. Pasó una semana. La vi sacando productos de oficina en la bodega y me ofrecí a ayudarla. De pronto nos quedamos encerrados. Al principio pensé que habia sido accidental. Pero en verdad fue planificado por ella porque también le gusté. Nos manoseamos y nos besamos. A la salida nos fuimos a un motel.

¿Realidad? Me contrataron en un trabajo, la jefa me cautivó y nos quedamos encerrados en la bodega.
¿Ficción? Nos comimos y fuimos a un motel.

¿Se entiende?

2. Lo importante de esta pestaña es enganchar, reflexionar, cautivar, etc. ¿El tipo lo logró? Sí. Casi todo está muy bien logrado, hasta el uso de los diálogos.

Excelente👌
 

Dr. Kokoro

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Conocí a "Pepita" ( nombre inventado) hace algunos años. La vi publicada y, desde el primer momento, fue la mujer de mis sueños. Era mi primera vez en este mundo. Me tomó casi dos meses poder concretar algo con ella. Era muy popular y tenía muchos clientes; cada vez que le hablaba me decía que no tenía cupo o que no quería conocer gente nueva, que con los clientes que ya tenía le bastaba. Se daba el lujo de ella elegir a quien ver.
Insistí tanto que un día me dijo:
—¿Sabes? Me acaba de cancelar alguien. ¿Quieres venir? Pero tienes que estar acá en 25 minutos.
Acepté altiro, aunque sabía que no llegaría jamás en ese tiempo. Pensé que, aunque fuera media hora, al menos nos conoceríamos y después podría volver a verla. Al final llegué 40 minutos tarde, y aun así me hizo pasar, con la condición de que le pagara la hora completa. No hubo problema.
Subí, la vi… y era aún más hermosa que en las fotos. Quedé en shock. Wow, pensé. Pero también noté que tenía los ojos rojos. Imaginé que quizá había fumado algo, no sé. La verdad es que la historia es muy larga para contarla toda, pero cuando pasamos a la pieza la llamaron por teléfono.
—Déjame contestar y vuelvo —me dijo.
Desde adentro escuché que discutía con alguien y luego se puso a llorar. Cuando volvió, le pregunté si estaba bien. Me dijo que no.
—Si quieres, puedes contarme y desahogarte —le dije—, total no me conoces.
Me contó el drama que estaba viviendo y conversamos largo rato. Poco a poco empecé a hacerla reír con mis tonteras. Mi hora ya se había pasado hace rato cuando me preguntó:
—¿Tienes algo que hacer ahora?
Tratando de subirle el ánimo le respondí:
—Tengo todo el día para ti… y la vida, si quieres.
Se rió. Esperó un momento y publicó en su estado de WhatsApp que se retiraba por problemas personales.
—Listo, tengo todo el día para ti —me dijo—. (Para las que me conocen, saben que no tengo ni un brillo como para que alguien haga eso por mí,ni menos plata).
Reímos y pasamos todo el día juntos: conversando, comiendo, tomando algo y riéndonos muchísimo. Llegué cerca de las tres de la tarde y, como a la una de la mañana, me dijo:
—Oooh, mira la hora… tengo que irme. Se me pasó volando el día.
Nos fuimos. Me besó de despedida y me dijo:
—Gracias por todo.
Yo me fui feliz. Feliz de haberla conocido de otra forma, y por la extraña y hermosa experiencia de compartir con alguien así.
(Obviamente, no me cobró nada).
Al otro día le escribí para saber si estaba bien, porque tenía que resolver algo importante con el problema que estaba viviendo. Me respondió que sí, que muchas gracias por lo de ayer, que se notaba que yo no era como los demás y que otro día siguiéramos conversando. Ok, pensé.
Dos días después me llamó y conversamos horas por teléfono. Al día siguiente lo mismo, y así por varios días. Hasta que un día me dijo:
—¿Por qué no me vienes a buscar y nos vemos un ratito?
Yo, feliz.
Desde ese día no nos separamos más. Nos veíamos todos los días. Nos volvimos pareja, nos enamoramos, éramos los 2 contra el mundo. Conocí a su familia, a su hija. Nos fuimos de vacaciones como familia. Ella me decía que era la primera vez que se enamoraba, y yo era el tipo más feliz del mundo, a pesar de lo difícil que era aceptar su trabajo.
Conocí su lado B… el lado humano, el real. Pasaron los meses y empezamos a buscar departamentos para vivir juntos los tres. Creo que si alguien me hubiera visto en esa época, brillaba. De verdad era muy feliz. Teníamos planes, pensábamos en otros negocios, incluso hablamos de casarnos al año siguiente. Todo iba bien… hasta que llegó ese día.
Ya había firmado los papeles del arriendo del departamento. Faltaban dos semanas para irnos a vivir juntos cuando la llamé y no me contestó. Le escribí. Nada. Al día siguiente lo mismo. Empecé a preocuparme. Pensé que le había pasado algo.
Fui a su casa: no había nadie. Fui a su departamento donde trabajaba: todo oscuro. Yo ya estaba en pánico, pensando lo peor. Al tercer día seguía sin responder. Estaba a punto de llamar a los pacos cuando, en la noche, me llegó un mensaje:
“Hola, tengo algo que decirte.”
La llamé al tiro.
—¿Estás bien? ¿Te pasó algo? ¿La niña está bien?
—Sí —me dijo—. Mira, sé que me vas a odiar, pero prefiero cortar por lo sano. Desde hace un mes viene un cliente todos los días a verme. Está muy enamorado de mí y tiene muchas lucas. Me ofreció muchas cosas para que me quede con él: auto, departamento, un negocio y plata mensual. Así que acepté.
Me dijo que sabía que teníamos planes, pero que no quería esperar tanto. Que ella quería retirarse hace rato de ser escort , que esto era una oportunidad y que no la iba a desaprovechar por mí.
—Yo te quiero mucho —me dijo—, pero la plata manda.
Literalmente me destruyó el corazón.
Me sentí la peor basura del mundo. Humillado. Tonto por haber creído. No podía entender cómo alguien podía ser así de frío, cómo podía borrar todo por plata, como si nada de lo que vivimos hubiera importado.

Al día siguiente me bloqueó. También se bajó de la página. No supe nunca más de ella. Asumí que debía haberse casado con el tipo, que tendría otra vida, otro mundo… y yo quedé afuera.
Yo seguía destrozado. Pasaron siete años desde ese día y, aunque volví a tener otras pololas, jamás he vuelto a confiar de verdad en nadie, ni tampoco a enamorarme. Hasta el día de hoy me duele la forma en que pasó todo.
Al menos, el tipo al que le había arrendado el departamento entendió que no lo iba a ocupar y solo tuve que pagar dos meses por la molestia. Fue lo único “amable” dentro del desastre.
Entré en una depresión tan profunda que me tomó varios años volver a recomponerme. Años. Pensé que ese capítulo estaba cerrado… hasta que hace unas semanas, comprando regalos en el mall, la vi.
Estaba dentro de una tienda.
Mi corazón casi explotó. Me puse muy nervioso. No sabía si acercarme o simplemente arrancar. Estaba muy cambiada: ya no tenía su figura, se veía descuidada, mal vestida en comparación a cómo era antes. Aunque en mis ojos seguía igual de hermosa. Andaba con su hija, ya toda una adolescente.
Las quedé mirando sin que se dieran cuenta, y entonces me di cuenta de algo que jamás imaginé: estaban robando cosméticos de la tienda.
No podía creerlo. La sorpresa fue tan grande que preferí alejarme y seguir con lo mío, como si no las hubiera visto. Pero más tarde, cuando me iba… me las encontré de frente.

Cuando me vieron, sus caras se llenaron de alegría. Me abrazaron como si nada hubiera pasado. Ella me abrazó fuerte, como si no quisiera soltarme nunca. Volví a sentir su perfume, ese que jamás olvidé. Me acarició la cara y me dijo:
—Vamos a comer algo para conversar, hay mucho que hablar.
No sé por qué acepté. Tal vez los nervios, tal vez el golpe de volver a verla después de tantos años.
Cuento corto, me dijo que se había separado del tipo hacía cuatro meses y que había sido el peor error de su vida. Jamás puso nada a su nombre: ni el auto, ni el departamento, ni los negocios. Todo estaba a nombre de él. Inteligente el tipo, pensé.
Nunca me dijo que se arrepentia de haberme dejado. Nunca una disculpa. Nada. Solo hablaba de plata y odio hacia este tipo.
Según ella, el tipo estaba enamorado de cómo se veía cuando era escort: siempre arreglada, maquillada, con un cuerpo de infarto. Pero cuando dejó el gimnasio, subió de peso y ya no se arreglaba igual, él simplemente se aburrió. Les dijo que se fueran, que estaba cansado de estar con alguien que no lo quería y que no se cuidaba.
Yo solo escuchaba.
Me contó que hacía tres meses había vuelto a ser escort, pero que ya no tenía plata para publicarse como antes. Que ahora estaba en un WhatsApp de rifas, cobrando un cuarto de lo que cobraba antes. Que andaban de mecheras para ahorrar en maquillaje, como si fuera lo más normal del mundo… incluso con la hija. Que además usaba su propio departamento para trabajar, y que la niña tenía que salir a dar vueltas mientras ella atendía.
Yo solo pensaba en el karma. Nunca le deseé el mal, pero ahí estaba, frente a mí.
Me preguntó por mi vida. Le conté que había vuelto a estudiar y que me iba muy bien. Entonces me pidió mi número para “retomar lo que dejamos”, nuestra historia, dijo. Al tiro me mandó un mensaje para que lo guardara.
Nunca una palabra de arrepentimiento. Nunca un perdón.
Nos despedimos quedando supuestamente en vernos al día siguiente.
Llegué a mi casa, bloqueé su número y lo borré.

Lo felicito colega por su relato, le digo que se saco el tremendo cacho porque tarde o temprano hubiera mostrado su verdadera careta si se iba a vivir con ella.

Ella recibió su merecido o como dirían varios el Karma le hizo su jugada.

No solo en el lado B uno encuentra personas así, también en el lado A esta lleno que esperan a que llegue alguien a solucionarles la vida, he sido testigo de una chica que conocí que se creía inalcanzable en su momento encontró una pareja que la mantuviera y ella se dejo estar, comía y bebía como si se fuera a acabar el mundo cuando le preguntábamos si se pondría en forma ella decía "fulano de tal me va a pagar la lipo completa" cuento corto, la pareja se aburrió de ella encontró otra mas joven y para la casa.

Ahora sigue buscando a quien la pueda mantener pero sin el cuerpo ni la edad de antes.
 

Milo_Manara

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Lo felicito colega por su relato, le digo que se saco el tremendo cacho porque tarde o temprano hubiera mostrado su verdadera careta si se iba a vivir con ella.

Ella recibió su merecido o como dirían varios el Karma le hizo su jugada.

No solo en el lado B uno encuentra personas así, también en el lado A esta lleno que esperan a que llegue alguien a solucionarles la vida, he sido testigo de una chica que conocí que se creía inalcanzable en su momento encontró una pareja que la mantuviera y ella se dejo estar, comía y bebía como si se fuera a acabar el mundo cuando le preguntábamos si se pondría en forma ella decía "fulano de tal me va a pagar la lipo completa" cuento corto, la pareja se aburrió de ella encontró otra mas joven y para la casa.

Ahora sigue buscando a quien la pueda mantener pero sin el cuerpo ni la edad de antes.
Está historia se ha repetido una y otra vez en el tiempo.
Recuerdo que alguna vez escuché ese tango "Está noche me emborracho" que se refiere a algo parecido. Y creo que es de los años 30 del siglo pasado.
 

Tio Tetera

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Está historia se ha repetido una y otra vez en el tiempo.
Recuerdo que alguna vez escuché ese tango "Está noche me emborracho" que se refiere a algo parecido. Y creo que es de los años 30 del siglo pasado.
El guión listo para Netflix
 
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Que potente la historia!. Casi sentí tu angustia hasta que mede un rato triste aunque igual me daba pena la mina y rabia también.

después de todo estoque pasaste, volviste al lado b? y de ser asi las tratabas distinto quizas mas frio o algo asi?

y en tu lado A, volviste a confiar en alguien?
Después de como 5 años vine a visitar a otra chica , en realidad las trato bien a todas , solo que ya no creo en sus discursos jaja como cuando te hablan otros días para volver a verte, ahora se que es solo por un tema económico y no porque se sienta atraída a mi o algo así, en el lado a, a la primera señal prefiero retirarme y vivir tranquilo.
 

Milo_Manara

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Después de como 5 años vine a visitar a otra chica , en realidad las trato bien a todas , solo que ya no creo en sus discursos jaja como cuando te hablan otros días para volver a verte, ahora se que es solo por un tema económico y no porque se sienta atraída a mi o algo así, en el lado a, a la primera señal prefiero retirarme y vivir tranquilo.
Ese es el enfoque correcto. Esto es un negocio y como tal sigue las reglas del rubro. ¿Puede haber amistad? Sí, pero siempre (o en la abrumadora mayoría de los casos) predomina la relación cliente - prestadora del servicio. Es decir, que Ud pague es lo esencial. Lo demás es parte de la experiencia que le venden.

Tengo una frecuente que dice que me adora, que me encuentra guapo, que lo pasa fenomenal conmigo, que soy el mejor, etc. Y me siento muy bien, espectacular.

Pero traduzco, "me encantas porque me pagas sin regatear, me dejas propina y vienes muchas veces" Y está muy bien que así sea.

Pasarse otros rollos, sólo conduce a desgracias. Sobre todo cuando el cliente que viene después que tú recibe el mismo trato.

El lado B no es para enamorarse ni buscar pareja. Aunque nos duela.
 
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Suppa

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Triste historia, colega, y bien contada por lo demás👍

Cuando me he visto a punto de "pisar el palito" me recuerdo a mi mismo "Estoy casado. No me voy a separar. No entré al lado B buscando pareja". Eso no quita que uno se pueda empotrar, o incluso llegar a sentir algo más por una musa, pero al menos evita que tome decisiones con repercusiones más serias
 

astroman

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Nunca una palabra de arrepentimiento. Nunca un perdón.
Nos despedimos quedando supuestamente en vernos al día siguiente.
Llegué a mi casa, bloqueé su número y lo borré.
Wow que fuerte y triste su historia!! No alcanzo ni a despedirse jaj lo bueno es que con esa parte de su relato se nota que se sacó un cacho de encima. Lamentablemente en este mundo es común que tipos quieran dar hasta lo que no tienen para tratar de comprar un poco de "amor" y creerse los "especiales o regalones" les ofrecen de todo por qué se queden con ellos y no falta la que acepta , aunque no exista ni una pizca de amor verdadero.
 
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