Marioncita
Member
- Registrado
- 5/7/18
- Mensajes
- 98
- Likes recibidos
- 91
- Puntos
- 22
Era uno de esos tantos viajes de Marion a Stgo, ésta vez la maleta viajera llena de sorpresas no llegaba a Stgo Domingo, sino a Morandé, me acerco a la entrada para avisar mi llegada, y en el mesón hay 3 conserjes, dos bastante mayores y uno que no superaba los 40 años, cabello negro, muy guapo. Por cosa lógica mi saludo y mi presentación fue con Él, muy amable me anunció y debí esperar a la dueña en el estar del edificio, en ese tiempo de espera el dulce conserje no dejaba de mirar mis piernas, traía puesta una falda no muy larga que dejaba ver mis gruesos y blancos muslos, chaqueta que marcaba mi pronunciado busto y chalitas negras de tacón, que me hacían ver unos centímetros más alta. Yo lo miraba disimulada, Él había logrado llamar mi atención.
Llega la dueña, saludo de rigor, y mientras subíamos al piso 10, yo estaba planificando alguna cosa que me permitiera disfrutar un segundo de ese bomboncito de oscuros cabellos. Para esos planes necesitaba saber las tareas de los conserjes, y aproveché ese viaje en ascensor para oírlas de boca de la dueña.
Entré al depto, ordené mis cosas, me duché, me arreglé (con la misma ropa que traía puesta) y bajé para ir de compras.
Al pasar por conserjería, me acerqué al mesón para pedir indicaciones, argumentando que no conocía el sector, Él me acompañó a la salida y me dio indicaciones para cada cosa que yo necesitaba. Fui, compré y traje para el un bolsito con 1 bebida y galletas "para agradecer" su atención (Así fue en cada salida, de lunes a jueves de esa semana)
El jueves al volver de las compras, le traía unos helados para que compartiera y aproveché de preguntarle por una "filtración de agua en el lavamanos" a lo que respondió que Él estaba a cargo de esas cosas, que si volvía a ocurrir le avisara. Subí a mi depto, traje dos copas a la mesa de centro, acomode una tablita de quesos, me di una ducha rápida, me puse un colales negro amarradito a los lados, sostén negro de encaje, una polerita larga (tapaba hasta la mitad de mi muslo) mis chalitas altas, me maquille y lo llamé "Soy la niña del 1014, la que tiene el problema de la filtración" pasaron unos minutos y el timbre estaba sonando, uuuuyyyy que nervios, última mirada al espejo, y caminar a la puerta. Abro muy segura (aunque temblaba y por dentro quería gritar) lo hago pasar, me miró y supo que no había problemas de filtración, soltó su maleta, me tomó de la cintura y comenzó a besarme, era una delicia sentir sus labios, que rico besaba ese hombre, sus manos me recorrían por completo, me soltó por unos minutos, pasó al baño y salió recién duchado y con la toalla puesta en su cintura, waaaaauuuu, se veía más guapo aún, me tomó con fuerza nuevamente para pegarme a el, besos, caricias, mientras guiaba mis pasos al cuarto, me tumbó en la cama, y su boca comenzó a adueñarse de cada rincón de mi piel, me hacía estremecer, mi respiración se cortada al sentir la mezcla de su suavidad y su fuerza. Llegó al lugar de mis mayores placeres, pero, solo sentía su respiración, mis ojos se cerraron, quería disfrutar de esa tortura de no saber cuando terminaría de acercarse y podría sentirlo, sentía el suave roce de su nariz, y yo en mi mente rogaba por su lengua, pero el solo respiraba y me rozaba con su nariz. De pronto, su lengua pasa de una vez, desde casi mi cola hasta mi clítoris, donde se queda unos segundos haciendo pequeños círculos, haciéndome temblar de placer, ya no podía aguantar, el primer punto a su favor estaba a las puertas, mi columna se encorvaba, le rogaba que parara, pero su lengua seguía, hasta hacerme venir en su boca, sigue por unos segundos, lamiendo y succionando mi clítoris, así arrodillado en el suelo, extiende su brazo al velador, tomó un preservativo, lo miré y entendí que era Él quien llevaría las riendas de todo, se levanta, se acerca a mi, levanta mis piernas y comienza a penetrarme, mi cuerpo se estremecía al sentir como iba abriendo cada centímetro con su grueso y duro miembro, mis manos se apretaban a la cama, ésta vez no necesitaría envestidas para dar un segundo punto a su favor, éste ya era inminente, solo sintiéndolo entrar me venía por segunda vez.
¿Que tenía este hombre?envestidas por unos instantes y pide que me vuelva (se notaría mucho que me fascina sentirme dominada?) me pongo en 4, se acomoda de pie detrás de mi y comienza su fuerte envestida, provocando que mis manos se hicieran uno con ese confidente cobertor, y sacando fuertes gemidos. Su fuerza, su hombría me tenían a mil, se tomó con fuerza de mis caderas y comenzó a moverse, cada vez mas fuerte y rápido, comenzó a acariciar mis nalgas con fuerza como queriendo dar una nalgada, y no pude contenerme a pedírsela, su pesada mano caía sobre mi nalga una y otra vez mientras seguía moviéndose, de pronto cesan sus nalgadas y su mano se va a mi ano, a penas lo rozaba sin dejar de moverse, me pregunta ¿si ese regalo también estaba disponible para El? Solo moví mi cabeza dándole a entender que si, mi respiración no dejaba unir letras, lo único que salía eran ruegos para que no siguiera. Sacó su pene de mi mojada vagina, se agachó, escupió y lamió mi cola, yo ya estaba temblando, sabía lo que venía, su miembro era grueso y estaba aún más duro que al principio, empezó a juguetear con su dedo, tan suave como no hubiese imaginado, sacó su dedo, volvió a escupir, se incorporó detrás de mi y a los segundos, comencé a sentir esa dura y palpitante cabecita en la entrada de mi cola, me abracé con fuerza a la almohada para ir ahogando en ella mis gemidos, mientras Él comenzaba a entrar, era suave, pero con fuerza, abría lentamente todo a su paso, se detenía por momentos, lo sacaba un poco y luego seguía empujando, hasta que sentí su bajo vientre chocar con mis nalgas, se quedó quieto unos instantes, para que mi cola se acostumbrara a ese grosor, para comenzar con un vaivén suave, pero intenso, seguro en cada movimiento.
Se tomó de mi pelo y comenzó su cada vez mas fuerte y profundo vaivén, acompañando sus movimientos de duras nalgadas. Esto ya era demasiado excitante, no podia guardarme por mas tiempo el tercer punto a su favor, mis piernas cada vez estaban mas débiles, mis gemidos mas intensos, mis manos se aferraban con mas fuerza a la almohada, mi cara estaba humeda, mezcla de sudor y lágrimas. El seguía con sus movimientos, ese dolor mezclado con placer iba a ser testigo de un cuarto y último punto a su favor, el cual provocaría su entrega, esa entrega que lo hacia temblar y que por primera vez me permitía escuchar sus gemidos, sus manos se aferraban a mis caderas dejando disfrutar de esos excitantes espasmos de su cuerpo. Su miembro comenzaba a decaer, ya no era tan fuerte, comienza su débil retirada.
Ambos en la cama, disfrutando de besos y caricias. Miraba su sonrisa, al parecer había sido Él quien planificó tenerme entre sus brazos.
Desde ese día, los que iban al 1014 no debían registrarse y yo disfrutaba de sentirlo al menos 6 veces en la semana (1 cada día) hasta que en una de esas visitas, al llegar y acercarme al mesón, quedaba sólo el recuerdo de aquel Conserje de oscuros cabellos que me recibía en Morandé!!
Llega la dueña, saludo de rigor, y mientras subíamos al piso 10, yo estaba planificando alguna cosa que me permitiera disfrutar un segundo de ese bomboncito de oscuros cabellos. Para esos planes necesitaba saber las tareas de los conserjes, y aproveché ese viaje en ascensor para oírlas de boca de la dueña.
Entré al depto, ordené mis cosas, me duché, me arreglé (con la misma ropa que traía puesta) y bajé para ir de compras.
Al pasar por conserjería, me acerqué al mesón para pedir indicaciones, argumentando que no conocía el sector, Él me acompañó a la salida y me dio indicaciones para cada cosa que yo necesitaba. Fui, compré y traje para el un bolsito con 1 bebida y galletas "para agradecer" su atención (Así fue en cada salida, de lunes a jueves de esa semana)
El jueves al volver de las compras, le traía unos helados para que compartiera y aproveché de preguntarle por una "filtración de agua en el lavamanos" a lo que respondió que Él estaba a cargo de esas cosas, que si volvía a ocurrir le avisara. Subí a mi depto, traje dos copas a la mesa de centro, acomode una tablita de quesos, me di una ducha rápida, me puse un colales negro amarradito a los lados, sostén negro de encaje, una polerita larga (tapaba hasta la mitad de mi muslo) mis chalitas altas, me maquille y lo llamé "Soy la niña del 1014, la que tiene el problema de la filtración" pasaron unos minutos y el timbre estaba sonando, uuuuyyyy que nervios, última mirada al espejo, y caminar a la puerta. Abro muy segura (aunque temblaba y por dentro quería gritar) lo hago pasar, me miró y supo que no había problemas de filtración, soltó su maleta, me tomó de la cintura y comenzó a besarme, era una delicia sentir sus labios, que rico besaba ese hombre, sus manos me recorrían por completo, me soltó por unos minutos, pasó al baño y salió recién duchado y con la toalla puesta en su cintura, waaaaauuuu, se veía más guapo aún, me tomó con fuerza nuevamente para pegarme a el, besos, caricias, mientras guiaba mis pasos al cuarto, me tumbó en la cama, y su boca comenzó a adueñarse de cada rincón de mi piel, me hacía estremecer, mi respiración se cortada al sentir la mezcla de su suavidad y su fuerza. Llegó al lugar de mis mayores placeres, pero, solo sentía su respiración, mis ojos se cerraron, quería disfrutar de esa tortura de no saber cuando terminaría de acercarse y podría sentirlo, sentía el suave roce de su nariz, y yo en mi mente rogaba por su lengua, pero el solo respiraba y me rozaba con su nariz. De pronto, su lengua pasa de una vez, desde casi mi cola hasta mi clítoris, donde se queda unos segundos haciendo pequeños círculos, haciéndome temblar de placer, ya no podía aguantar, el primer punto a su favor estaba a las puertas, mi columna se encorvaba, le rogaba que parara, pero su lengua seguía, hasta hacerme venir en su boca, sigue por unos segundos, lamiendo y succionando mi clítoris, así arrodillado en el suelo, extiende su brazo al velador, tomó un preservativo, lo miré y entendí que era Él quien llevaría las riendas de todo, se levanta, se acerca a mi, levanta mis piernas y comienza a penetrarme, mi cuerpo se estremecía al sentir como iba abriendo cada centímetro con su grueso y duro miembro, mis manos se apretaban a la cama, ésta vez no necesitaría envestidas para dar un segundo punto a su favor, éste ya era inminente, solo sintiéndolo entrar me venía por segunda vez.
¿Que tenía este hombre?envestidas por unos instantes y pide que me vuelva (se notaría mucho que me fascina sentirme dominada?) me pongo en 4, se acomoda de pie detrás de mi y comienza su fuerte envestida, provocando que mis manos se hicieran uno con ese confidente cobertor, y sacando fuertes gemidos. Su fuerza, su hombría me tenían a mil, se tomó con fuerza de mis caderas y comenzó a moverse, cada vez mas fuerte y rápido, comenzó a acariciar mis nalgas con fuerza como queriendo dar una nalgada, y no pude contenerme a pedírsela, su pesada mano caía sobre mi nalga una y otra vez mientras seguía moviéndose, de pronto cesan sus nalgadas y su mano se va a mi ano, a penas lo rozaba sin dejar de moverse, me pregunta ¿si ese regalo también estaba disponible para El? Solo moví mi cabeza dándole a entender que si, mi respiración no dejaba unir letras, lo único que salía eran ruegos para que no siguiera. Sacó su pene de mi mojada vagina, se agachó, escupió y lamió mi cola, yo ya estaba temblando, sabía lo que venía, su miembro era grueso y estaba aún más duro que al principio, empezó a juguetear con su dedo, tan suave como no hubiese imaginado, sacó su dedo, volvió a escupir, se incorporó detrás de mi y a los segundos, comencé a sentir esa dura y palpitante cabecita en la entrada de mi cola, me abracé con fuerza a la almohada para ir ahogando en ella mis gemidos, mientras Él comenzaba a entrar, era suave, pero con fuerza, abría lentamente todo a su paso, se detenía por momentos, lo sacaba un poco y luego seguía empujando, hasta que sentí su bajo vientre chocar con mis nalgas, se quedó quieto unos instantes, para que mi cola se acostumbrara a ese grosor, para comenzar con un vaivén suave, pero intenso, seguro en cada movimiento.
Se tomó de mi pelo y comenzó su cada vez mas fuerte y profundo vaivén, acompañando sus movimientos de duras nalgadas. Esto ya era demasiado excitante, no podia guardarme por mas tiempo el tercer punto a su favor, mis piernas cada vez estaban mas débiles, mis gemidos mas intensos, mis manos se aferraban con mas fuerza a la almohada, mi cara estaba humeda, mezcla de sudor y lágrimas. El seguía con sus movimientos, ese dolor mezclado con placer iba a ser testigo de un cuarto y último punto a su favor, el cual provocaría su entrega, esa entrega que lo hacia temblar y que por primera vez me permitía escuchar sus gemidos, sus manos se aferraban a mis caderas dejando disfrutar de esos excitantes espasmos de su cuerpo. Su miembro comenzaba a decaer, ya no era tan fuerte, comienza su débil retirada.
Ambos en la cama, disfrutando de besos y caricias. Miraba su sonrisa, al parecer había sido Él quien planificó tenerme entre sus brazos.
Desde ese día, los que iban al 1014 no debían registrarse y yo disfrutaba de sentirlo al menos 6 veces en la semana (1 cada día) hasta que en una de esas visitas, al llegar y acercarme al mesón, quedaba sólo el recuerdo de aquel Conserje de oscuros cabellos que me recibía en Morandé!!