Lux
Escort
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Esta historia tiene primera parte:
Nota: texto
: intro y cierre|
: desarrollo
On Earth as it is in Heaven
Ennio Morricone
Nocaut quedé tras conocer a El Director.
La investigación post reunión arrojó que era hombre de corazón bueno, con sentido del deber; sentido de vida. Líder, indómito, maduro. Compartimos profesión y pasión por ... Realmente me pareció traje a la medida.
Así que la mente, al servicio del corazón, ideó facilitar la concreción de la segunda cita con un plan que... Resultó; jejeje. De manera sutil lo invité a una segunda reunión; entonces, él propuso una semana sin precisar día, de tal manera que el jueves 20/06 me contactó, para concretar vie 21.
Esa noche, en el baño de tina nocturno que me di para resetearme, armé una playlist exclusiva para él. Mi tina bota lentamente el agua por el tapón, y tan concentrada llegué a estar que terminé la curatoría con la tina y conmigo misma absolutamente seca.
A la mañana siguiente faltando un par de horas, escribió:
—Perdón, las lluvias; una emergencia.
—Yo entiendo—respondí —din dudar de su excusa—, y a Dios le dije:
—¡Gracias, Dios!
La postergación de la cita ayudó a abrillantarme las plumas. Desde que conozco a El Director, me siento brillando más de lo normal... Con toda intensidad.
En esa dulce espera que se dilató 6 días, pude hacer un montón para estar a punto: lo primero, pedir nuevas flores. Tenía unas listas para su llegada; tan listas que el sábado un par empezó a marchitar —contemplar esa cumbre y muerte es recordatorio de lo que es nuestra propia vida— Las nuevas llegarían con capullo cerrado, y necesitaban unos días antes de verse en todo su esplendor.
La música, al quedar lista, "en remojo", maduró: le agregué una pieza nueva fundamental, cerquita de mi corazón, la que tras una intro optimista, ligera y sexy, abriría el telón el día D.
Y fui revisando que todo estuviese a punto: me aprovisioné de cosas (entre ellas, de un dulce que le di, jabón, un alimento para llegar con la mejor piel), me nutrí con taller de masaje, obra de teatro; un Shirodhara —tratamiento gracias al cual acumulé 2 noches de sueño profundo antes de—, limpié la casaestudio nivel TOC, y la cubierta cosmética, la renové: preparé tenida; piel, pelo, uñas; también, amononé el otro rostro: a mi máscara la edité, y el resultado fue perfecto.
El día anterior al día D, me fumé uno bueno —gracias por tanto Maryjane—. Resultó un viaje en el que hubo apertura de corazón, y el resultado quedó en las murallas de la casaestudio—hasta entonces minimalistas casi al extremo—. De la oscuridad saqué a las imágenes que formaban parte de libros de fotografía, y las pegué a las paredes, para dar cuenta, sin palabras, de lo que está cercano a mi corazón. En espacios más íntimos, puse sueños e inspiraciones. Como guinda de torta, en el viaje con Mary se me ocurrió añadirle a la cita un baño... 
Día D
Levantada y habiendo hecho casi todo lo que necesitaba hacerse, salí a trotar brevemente para relajarme —en el lobby, mi mayordomo amigo me saludó clarividente con un 'se la ve radiante; está usted enamorada'. Como respuesta le sonreí cómplice de vuelta—.
Tuve sólo unos minutos para relajarme, y ellos fueron recordatorio de que en la vida hay que elegir sabiamente dónde poner el tiempo, porque es muy triste llegar al fin sin haber hecho o vivido lo importante.
A 15 min, hice el makeup. Olvidé el rimel, así que el look fue más nude de lo planeado. Estaba terminando cuando llegó. Lo recibió por mí mi amada felina, L., con quien estuvo a solas los primeros minutos.
El comienzo fue torpe, pero imagino que quizás a ambos nos latía fuerte el corazón (¡Somos humanos!). Nos abrazamos; fue el primer bálsamo de muchos por venir. Vestía como general; me pareció un Napoleón en versión alta y más flaca (porque está entrado en carne).
***Primera
sorpresa***
Little small talk rompehielo y a sentarse frente a frente, a conectar la mirada (y el espíritu). Esto él ya lo conocía, pero la novedad vino con una canción; una 'tarjeta de presentación' musical.
[Secreto]
Sobre mi rostro puse mi máscara; just a moment: como diciendo "ante ti me desnudo". Seguía nerviosa. No tenía planeado tocarlo, pero me nació hacerlo, para relajarnos —porque él, no lo sé, también podría haber estado nervioso—. Empezó el canto,... Y no pude acompañar a la artista, cuando incluso había ensayado hacerlo ¡No salió mi voz! En vez, logré una actuación muda —y le vi una sonrisa fugaz ante ello—; mientras le sostenía la mirada, la que él también logró sostener. Por fortuna sí logré cantar un pedacito, uno fundamental por su intensidad emotiva:

Love is like a sin my love
For the one that feels it the most
Look at her with her smile like a flame
She will love you like a fly will never love you. Again...
Al oírme, también le vi otra leve y fugaz sonrisa. Fue mágico ver realizado mi sueño casi tal como lo había imaginado: conectando largo y tendido nuestros ojos, el espejo del espíritu, con una canción con la que me mostré, metafóricamente, desnuda. Debe ser de los más hermosos momentos de intimidad que he compartido con otro ser humano. ¡Doy gracias!
***Segunda
sorpresa***
Le pedí se pusiera de pie para la desvestida asistida, y mientras le saqué el cinturón, sentí temblar mis manos. Ya pilucho lo conduje al baño, donde tenía listo el baño de tina, la segunda sorpresa, para hacerlo gozar como un bebé. Por el tamaño petit del cuarto, le pedí que se metiera solito al agua, para luego entrar yo. Me senté sobre el wc para poder así estar cómodamente a su alcance.
Me encantó la visión de tenerlo ahí —recuerdo su pecho amplio, sus ojos cerrados—, bañándolo como Mamá Directora lo debe haber hecho cuarenta y tantos años atrás... Con una esponja y una tela suave lo fui mojando y acariciando, donde el agua no lo tapaba. Pasar por su cabeza fue sentir algo tan bello, tan tierno; melifluo. Tenía un dulcesito de cereza natural guardado para dárselo entonces, y se hizo un contrapunto a lo maternal cuando se lo puse frente a la boca... E hice ademán de quitarlo; entonces me miró pícaro. Llegó a mí el relajo. Pasados unos 10 minutos, le pedí que se parara lento para evitar accidentes. De pie sobre la tina, lo sequé... Veo ahora que hubiese sido rico para ambos haber invertido rol.
Para hacer unos estiramientos, le pasé ropa mía holgada, pero aún así no eran de su talla, y por los calzoncillos largos se asomó su veintiunavo dedo... No pude evitar reírme, para después obviarlo y así no incomodarlo. Apliqué entonces unas cuantas maniobras de masaje de avanzada, para relajar su cuerpo intensamente antes de empezar la rutina de masaje normal.
De vuelta a Pelotillehue. Tendido de estómago sobre la cama de masaje, me tendí sobre su cuerpo —técnica mía a la que llamo 'la prensa'—; descansé mis manos en su cabeza, y entonces,... Empezó a acariciar mis manos. Me sentí en el cielo. Como El Director ha demostrado ser una persona seria y reservada, este gesto fue una confirmación de ir en buen camino. Él no pudo ver mi cara, pero yo sonreí muy feliz. Tras lo que debe haber sido un minuto de una rica conexión corporal, procedí al trabajo de amasar. Como él pasaría media hora boca abajo, le pedí que me mirara de nuevo.
Entonces, le di a oler una fórmula creada por mí el día anterior —basada en aceite de chia y plantas del bosque de Valdivia— y empecé a trabajar su cuerpo, en absoluto placer. Fue un éxtasis acariciarlo, aliviarlo de sus dolores, darle paz, darle amor; darle cielo. Al poco andar, vi que él también tenía una sorpresa: ¡Se había limado los callos!
***Tercera
sorpresa***
Mientras pasaba por su tronco; por su pecho... Empecé a cantar
Me detuve a mirarlo y cantarle. Hacerle cariño mirándolo a los ojos fue delicioso. A punto de terminar el trabajo, nos quedamos mirándonos... Y salida absoluta de protocolo, le pedí que me hiciera un huequito a su lado.
Slip into Something ~ Kinobe
Nos abrazamos. Sus manos me enloquecieron; tanto placer me hicieron sentir; me tocó como dándome la mano devuelta —¡tal como lo pedí en mi primera historia sobre él!—, sus toques respetuosos aliviaron los dolores de mi cuerpo. Expresé mi placer. Sus manos eran fuertes y hábiles... Me enajenaron; así como su mirada, su voz, su altura y corpulencia. Y de nuevo, su mirada y sus manos.
Y de manera natural... Llegó el primer beso. Fue un piquito, lento y delicado. Repetimos... y repetimos. Subió la intensidad. Rico, había química. En un momento ya... a la francesa. Mordisquito incluido. Pero nada de tocarse las partes, todo respetuoso.
Algo conversamos. No mucho tampoco, pero bien, nos conocimos más, nos reímos, hubo profundidad. Dentro de lo hablado identifico 2 errores míos: el primero, fue que, tras hacer notar su seriedad, no dejé lo bastante en claro que *me encanta tal cual es, sin peros*, y que *yo trabajo y busco trabajar en gozo*; busco placer en mi pega, y eso no es sinónimo a buscar sexo. Me enredé en explicarme porque habito El Silencio; por mi tipo de pega; porque... Pero lo cierto es que hago un trabajo inocente, estoy en paz con eso, y me parece que gozar con la gente es maravilloso.
Tras mi enredo, me tiró una ayuda:
—Quieres decir que yo soy especial.
—Claro que lo eres. Eres el primero en escuchar esta playlist. La hice solo para ti.
—Está muy buena. Eres muy detallista. Yo también lo soy.
—Bueno, la hice con amor.
En un momento eché en falta su conversación, pero más que nada, palabras dulces en el oído, así que lo animé a sacar su lado poeta.
—Háblame, quiero escucharte.
—Te hablo sin palabras... Habla tú.
—No, yo ya he hablado mucho.
—... Tienes una energía muy rica, me dan ganas de conectarme a ella.
Debo haber respondido con mirada/abrazo/besito: todo eso se repitió y
su poesía en efecto era muda, como cuando me restregó la nariz de un lado a otro, contra la mía.
—Hombre, no te he escuchado decir mi nombre.
—K...
Pasaron unos momentos; respondí:
—F...
Sentí que le gustó que dijese su nombre así que continué pronunciando su segundo.
Tras meditar un momento, respondió
—Yo no sé cuál es tu apellido, solo recuerdo que es extranjero.
Ello me pareció... No sé, el tiempo lo dirá. Si la historia ha de continuar, depende de Romeo.
Sin embargo, nos costó separarnos.
—A continuar la vida— dije en un amago de término.
—Sí, pero más feliz—dijo, expresando mi mismo sentimiento.
Beso final: me subí en su cadera. Me tomó con sus manos por los glúteos —
—, me llevó a la cama de masaje. Me recliné para atrás,... De nuevo se fue encendiendo el fuego... Pero no era momento, no, no, no; freno.
—Volveré—dijo escueto.
Marchado El Director, quedé con el espíritu contento y el cuerpo feliz, como esa sensación rica tras regalonear con alguien... Aunque estaba agotada, tantas emociones fuertes; 7 días de trabajo intenso,... Me hicieron ir de piquero a una siesta. Antes sí, me preparé comida y entonces llegó un emoticón de él por WhatsApp: carita que tira beso :P
Las flores nuevas no terminaron de abrir para su llegada. Fue la metáfora del estado de esta relación hermosa: ya es bella, pero, eventualmente, podrá ser esplendorosa habiendo madurado.
*La Tabla*
Higiene: 10/10
Rostro: 10/10
Besos: 10/10
Abrazos: 10/10
Cuerpo: 9/10
Duración: 2 h 45 m
Implicación: 10/10
Enamoramiento: 97%
Valoración Total: 10/10.
Now we are free ~ Gladiator theme
Aunque es cierto que la pasión me ha volado la cabeza en el pasado, hoy un amor me pone contenta, pero ya no espero llenar mi vida con él. Hace una década en mi inconsciente tenía la idea de que un hombre me llenaría —han hecho mucho daño las historias de Disney—. Hoy adhiero a una idea que se atribuye a Cantinflas:
La primera obligación de todo ser humano es ser feliz, la segunda es hacer feliz a los demás.
Saludos,
HUMANA
Nota: texto
Ennio Morricone
Nocaut quedé tras conocer a El Director.
—Perdón, las lluvias; una emergencia.
—Yo entiendo—respondí —din dudar de su excusa—, y a Dios le dije:
—¡Gracias, Dios!
***Primera
Little small talk rompehielo y a sentarse frente a frente, a conectar la mirada (y el espíritu). Esto él ya lo conocía, pero la novedad vino con una canción; una 'tarjeta de presentación' musical.
Sobre mi rostro puse mi máscara; just a moment: como diciendo "ante ti me desnudo". Seguía nerviosa. No tenía planeado tocarlo, pero me nació hacerlo, para relajarnos —porque él, no lo sé, también podría haber estado nervioso—. Empezó el canto,... Y no pude acompañar a la artista, cuando incluso había ensayado hacerlo ¡No salió mi voz! En vez, logré una actuación muda —y le vi una sonrisa fugaz ante ello—; mientras le sostenía la mirada, la que él también logró sostener. Por fortuna sí logré cantar un pedacito, uno fundamental por su intensidad emotiva:
Love is like a sin my love
For the one that feels it the most
Look at her with her smile like a flame
She will love you like a fly will never love you. Again...
Al oírme, también le vi otra leve y fugaz sonrisa. Fue mágico ver realizado mi sueño casi tal como lo había imaginado: conectando largo y tendido nuestros ojos, el espejo del espíritu, con una canción con la que me mostré, metafóricamente, desnuda. Debe ser de los más hermosos momentos de intimidad que he compartido con otro ser humano. ¡Doy gracias!
***Segunda
Le pedí se pusiera de pie para la desvestida asistida, y mientras le saqué el cinturón, sentí temblar mis manos. Ya pilucho lo conduje al baño, donde tenía listo el baño de tina, la segunda sorpresa, para hacerlo gozar como un bebé. Por el tamaño petit del cuarto, le pedí que se metiera solito al agua, para luego entrar yo. Me senté sobre el wc para poder así estar cómodamente a su alcance.
***Tercera
Mientras pasaba por su tronco; por su pecho... Empecé a cantar
Nos abrazamos. Sus manos me enloquecieron; tanto placer me hicieron sentir; me tocó como dándome la mano devuelta —¡tal como lo pedí en mi primera historia sobre él!—, sus toques respetuosos aliviaron los dolores de mi cuerpo. Expresé mi placer. Sus manos eran fuertes y hábiles... Me enajenaron; así como su mirada, su voz, su altura y corpulencia. Y de nuevo, su mirada y sus manos.
Tras mi enredo, me tiró una ayuda:
—Quieres decir que yo soy especial.
—Claro que lo eres. Eres el primero en escuchar esta playlist. La hice solo para ti.
—Está muy buena. Eres muy detallista. Yo también lo soy.
—Bueno, la hice con amor.
En un momento eché en falta su conversación, pero más que nada, palabras dulces en el oído, así que lo animé a sacar su lado poeta.
—Háblame, quiero escucharte.
—Te hablo sin palabras... Habla tú.
—No, yo ya he hablado mucho.
—... Tienes una energía muy rica, me dan ganas de conectarme a ella.
Debo haber respondido con mirada/abrazo/besito: todo eso se repitió y
—Hombre, no te he escuchado decir mi nombre.
—K...
Pasaron unos momentos; respondí:
—F...
Sentí que le gustó que dijese su nombre así que continué pronunciando su segundo.
Tras meditar un momento, respondió
—Yo no sé cuál es tu apellido, solo recuerdo que es extranjero.
Ello me pareció... No sé, el tiempo lo dirá. Si la historia ha de continuar, depende de Romeo.
Sin embargo, nos costó separarnos.
—A continuar la vida— dije en un amago de término.
Beso final: me subí en su cadera. Me tomó con sus manos por los glúteos —
Marchado El Director, quedé con el espíritu contento y el cuerpo feliz, como esa sensación rica tras regalonear con alguien... Aunque estaba agotada, tantas emociones fuertes; 7 días de trabajo intenso,... Me hicieron ir de piquero a una siesta. Antes sí, me preparé comida y entonces llegó un emoticón de él por WhatsApp: carita que tira beso :P
*La Tabla*
Higiene: 10/10
Rostro: 10/10
Besos: 10/10
Abrazos: 10/10
Cuerpo: 9/10
Duración: 2 h 45 m
Implicación: 10/10
Enamoramiento: 97%
Valoración Total: 10/10.
Aunque es cierto que la pasión me ha volado la cabeza en el pasado, hoy un amor me pone contenta, pero ya no espero llenar mi vida con él. Hace una década en mi inconsciente tenía la idea de que un hombre me llenaría —han hecho mucho daño las historias de Disney—. Hoy adhiero a una idea que se atribuye a Cantinflas:
La primera obligación de todo ser humano es ser feliz, la segunda es hacer feliz a los demás.
Saludos,
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