Espera mi amor, ¿en serio planeas irte? Aun no puedo ir a disfrutar de tu compañía y al fin conocernos. ¿Quién va a ocupar mi mente las próximas dos semanas? Si te vas, me vas a tener aquí con síntomas de abstinencia severos: insomnio, pensamientos sucios, y una obsesión compulsiva por revisar tu última hora en línea. Lo justo, sería que me dejes un video por cada día que estarás fuera.
Recuerda que los viajes más memorables no son los que se hacen con boleto de avión, sino los que ocurren sin maletas... solo con ganas. Y déjame decirte que tengo un itinerario muy ambicioso preparado:
Día 1: Exploración intensiva de tus territorios desconocidos (prometo ser un turista muy detallista).
Día 2: Excursión acuática en la ducha (no se requiere traje de baño).
Día 3: Senderismo extremo en la cama (las vistas son increíbles si sabes dónde mirar).
Día 4: Relax total con masajes terapéuticos (mis manos están certificadas por la Universidad del Placer).
Día 5 en adelante: Se repite el ciclo hasta que pierdas la noción del tiempo y las únicas coordenadas que te importen sean las de mi almohada.
Todo esto con comidas incluidas bajo demanda, servicio a la habitación 24/7, y un ambiente tan íntimo que hasta las paredes van a ponerse celosas. Sin escalas, sin retrasos, sin aeropuertos caóticos. Solo tú, yo, y la certeza de que ninguna playa en el mundo tiene arenas más doradas que las que brillan cuando te miras al espejo después de una noche juntos.
Así que Isis, piénsalo bien: ¿realmente quieres cambiar este paraíso personalizado por un resort abarrotado de turistas? Porque yo ya tengo todo reservado... y el check-in es esta misma noche. Tu única maleta necesaria: esa sonrisa traviesa y ese cuerpo que me vuelven loco.
¿Te quedas o te quedas?