Fué la primera vez que visité a alguien para calmar mi ansiedad. Una colombiana, hermosa, me esperaba. Una voz tierna, y suaves manos me condujeron a vivir por un rato al paraíso de placer. Me dió más de lo que esperaba, y seguro volveré a sentir esas caricias y a gozar de esos movimientos de cadera que me hizo ser feliz aunque fuese por un pequeño momento. Gracias Sophi