Ego cogito, ergo sum.
Es una de las fuentes del problema cuerpo espíritu lo que lo combierte en uno de los argumentos más importantes de la filosofía.
En primer lugar o dios es el autor de mis ideas o soy yo mismo.
En segundo lugar o yo soy capas de producir mis propias ideas entonces no necesito proponer a un dios para ello.
En tercer lugar si soy capaz de proponer ideas, soy algo.
En cuarto lugar tengo la convicción de que no existe nada en el mundo.
En quinto lugar si tengo convicciones entonces existo.
Sexto hay un genio maligno que constantemente me engaña sobre que yo sea algo.
En séptimo lugar si alguien me engaña entonces estoy consciente que soy algo.
En octavo si estoy consciente de algo entonces no puede ser que no sea.
Noveno si es que no es el caso de que no soy entonces existo.
Esto deja en claro que no se trata de una sola prueba de un único argumento de la existencia del sujeto si no de varias razones de las cuales deberíamos estar seguros de nuestra existencia.
La conclusión.
Hay que recordar que de Rene Descartes intentaba probar la existencia del sujeto pero no del sujeto que nosotras tratamos de comprender hoy si no como cosa que piensa, cosa pensante, como pensar. No se trata del sujeto como cuerpo y alma y mucho menos como cuerpo.
Existo en mi pensamiento hay se pone complicada la cosa y por eso de Descartes necesito más argumentos para provar la existencia del mundo exterior y de la conexión del alma con el cuerpo.
Lo que buscaba era comprobar la existencia de dos tipos de sustancias: La extensa y la sustancia pensante.
Ahora si se dieron cuenta hay dos debilidades en el argumento en la dos y seis.
Hay tenemos un problemilla pues ambas afirmaciones responden a lógicas totalmente contrarias, ya que si el yo es capaz de producir sus propias ideas entonces también seria capaz de producir sus propios engaños. Seria capaz de producir ideas verdaderas e ideas engañosas. Dios o el diablo. Pero bueno eso va para largo.