Algunos foreros mayores recordarán que antaño había en Santiago una serie de locales llamados "drive in", a los cuales uno llegaba en auto con la polola, se estacionaba en la oscuridad y un mozo lo atendía llevándole copete, algo para picar y luego uno se quedaba ahí pegándose flor de atraque y calentando motores con la esperanza de ir luego a un motel. A veces, ocurría que era tanta la calentura, que terminabas poniéndoselo ahí mismo en el auto, entre palanca de cambios y manubrio, algo bastante incómodo, sobretodo porque luego no te podías dar una ducha o algo parecido. Recuerdo que una vez y volviendo de una comida de la empresa en el sector alto, yo había traído de vuelta a una compañera joven, muy rica, la que al pasar frente a uno de esos "drive in", me hizo un comentario de que a ella le encantaría conocer un lugar como aquel, Yo ni tonto ni perezoso le cursé de inmediato la invitación de rigor y como la respuesta fue positiva así lo hicimos e ingresamos al "play train" que era el nombre del local que aun recuerdo. Poco después del primer trago, comenzaron los besos y agarrones, los cuales fueron en aumento al extremo que sin esperar mucho, la invité a pasar al asiento trasero, en el cual me senté y ella se montó de frente encima mío, Le dimos durísimo durante casi dos horas, tiempo en el cual quedó la cagada entre la ropa mojada en transpiración y de todo tipo de "líquidos", pero lo pasamos chancho. Unos días después, nos topamos en un ascensor y ella me dijo le había fascinado nuestro "paseo" y que de ser posible, le gustaría repetirlo. Así fue como estuvimos yendo y viniendo por todos los "drive in" de Santiago largo tiempo y cada vez que yo le pedía ir a un motel, ella siempre se negaba, razón por la que nunca pude verla 100% en pelotas y, hasta llegué a pensar que tenía algo en el cuerpo que no me quería mostrar. Pero en definitiva siempre pensé que le atraía mucho la emoción de tirar arriba del auto pese a lo incómodo que era desde todo punto de vista. Al parecer, ella era una "drive in adicta".