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Rizos, masajes que empotan y en mi caso enamoran…

Galante

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Muy buenas tardes queridos colegas.
Partiré contando que a está señorita la he visitado 8 veces, siendo 2 de ellas las más memorables y que compartiré con Ustedes a continuación.
Primera Visita:
Esto ocurrió una soleada y tibia mañana de noviembre de 2020, en mis primeras arrancadas durante la pandemia, con bastante temor (usando máscara, escudo facial y harto alcohol). Ya llevaba algún tiempo viendo las fotos de Maga (así se llamaba por esos días), las cuales me tenían loco y me empujaron a juntar el coraje para escribirle y manifestar mi intención de conocerla. Tomó algunos minutos en responder, pero finalmente agendamos para las 10:30. Puntualmente a esa hora estaba en la puerta del edificio de su oficina avisando que ya había llegado, me pidió que por favor esperará un poquito, ya que se había retrasado, y sin problemas, más que el aumento de los nervios, esperé pacientemente. Aproximadamente a los 15 minutos la veo llegar algo apurada (que tierna, no me quería hacer esperar más). Sigo esperando unos 7 a 8 minutos más hasta que me llega el Whatsapp llamándome a subir a la oficina ###. Paso conserjería poniendo cara de local y sin registrarme, tomo el ascensor, llego a la puerta, toco timbre, escucho el melodioso golpeteo de tacos, se abre la puerta y detrás de ella estaba Maga, sonriente con un vestido de malla rosado que dejaba muy poco a la imaginación, mostrando un cuerpo esculpido por los Dioses con unas curvas realmente de infarto. Lo primero que hizo Maga fue aplicarme alcohol en las manos e invitarme al baño a higienizarme, posteriormente me invitó a pasar al box en donde nos presentamos, me ofreció un café y me pidió desnudarme completamente y tenderme en la camilla. Acepté el café, ella fue por él, volviendo a los 5 minutos.
Comenzó un masaje delicioso, todo demasiado rico, la suavidad, la intensidad, los roces, todo era mágico. Maga pasó sus manos por todo mi cuerpo dejándome completamente relajado, o casi, ya que realmente me tenía muy prendido esta situación. Cuando apoyó su pelvis contra mi cabeza y mientras veía sus lindas piernas por el agujero de la camilla (ojo, sus piernas son realmente hermosas) no pude más y tímidamente comencé a acariciar sus piernas y a subir mis manos hacia sus glúteos. Cuando los toqué, realmente sentí electricidad en todo mi cuerpo. Que potito más rico, se pasó, redondito, suavecito, durito, ¡EXQUISITO!. Las caricias empezaron a aumentar en intensidad y ella desde ahí mismo posó sus pechos sobre mi espalda, y empezó un sobajeo delicioso mientras yo trataba de acariciar ese potito lo más posible. Por fin escucho esa hermosa voz grave que me pide que voltee, obedezco inmediatamente y ella se sube encima de mí, me acaricia el pecho con sus pechos y luego me da un beso maravilloso, suave al principio, con harta lengua, luego más intenso y luego muy intenso. Yo solo recibía ese exquisito beso y acariciaba ese potito como si en ello se me fuera la vida, metía mis manos por debajo de su calzoncito sin recibir ninguna queja al respecto, con lo que me animé a simplemente bajarlo. En ese momento Maga se pone de pie, su calzón cae al piso, yo la sigo para seguir besándonos apasionadamente mientras la tiendo en la camilla. Comienzo a acariciar sus pechos y bajo a besarlos y chuparlos, luego acaricio su abdomen, sus piernas, sus muslos y finalmente empiezo a buscar su vagina. Inicio con una suave caricia a sus labios mayores, subo y bajo suavemente acercándome a su clítoris y rodeándolo con mis dedos, luego bajo y paso dos de mis dedos por entremedio de sus labios menores, donde logro sentir una rica lubricación. Esto me anima a introducir un dedo, luego dos y empezar una penetración digital que fue aumentando en intensidad junto a los quejidos de Maga. Acerqué mi rostro a su vagina para ver de cerca, y con mi otra mano comencé a acariciar su clítoris durante un buen rato. Posteriormente Maga se puso de lado a recibir por un rato la penetración de mis dedos y después de guatita. En esa posición, con su colita levantada, seguí penetrando con mis dedos y complementé con besitos en esa hermosa colita, que mientras la admiraba no resistí la tentación de meter mi pulgar levemente en su ano, a lo que Maga no puso absolutamente ningún problema. Luego de unos minutos en estos menesteres la respiración de Maga, sus gemidos, movimientos y bastante humedad saliendo de su sexo me hicieron creer que quizás había logrado sacarle un orgasmito a esta preciosura de mujer.
Luego de unos segundos, Maga se pone de pie y me besa apasionadamente mientras me empuja para recostarme en la camilla. Se detiene, busca un preservativo, me lo pone con su boquita, y empieza a besar y tragar suavemente mi glande, luego lo masajea muy suavemente con sus dientes, la verdad es que se sentía delicioso, luego lo engulle y empieza un sube y baja espectacular que intercambiado con los movimientos anteriores, me hizo acabar en unos pocos minutos. Tan pronto acabé, se me acercó y me dio un beso muy suave, mientras con su mano seguía agitando mi pene.
Finalmente, me ayudó a quitar el preservativo y me limpió con toallitas húmedas. Ambos nos vestimos, cancelé lo adeudado y me acompañó a la puerta donde me dio mi último besito de despedida.
Séptima Visita:
A los pocos días de haber conocido a Maga y después de tan sublime masaje, que se repetía y repetía en mi cabeza, escribí a Maga pidiendo agendar una nueva horita, la cual quedó fijada para las 14:30. El masaje iba tan rico como el anterior, pero después del “date vuelta” y los primeros besos, le pregunté a Maga si podíamos hacerlo, ella tan linda me contesta, “¿hacer qué?”, a lo que directamente contesté que quería tener sexo con ella. Ella me contestó que por supuesto, y tuvimos un sexo maravilloso, suave, intenso, muchos besos, distintas posiciones y una entrega de Maguita a toda prueba, en pocas palabras fue celestial.
Así fue como cada cierto tiempo volvía donde ella, teniendo siempre experiencias riquísimas, pero hay una que destacó por sobre el resto y fue la séptima.
La semana en que ocurrió este séptimo encuentro, comenzó con una visita matutina de día lunes a la Señorita Londy, quien es realmente hermosa, guapa, muy guapa. Con Londy todo bien, sin embargo, algo quedó al debe, y quizás fue el detonante que hizo que no me pudiese resistir a una historia que Rizos subió el día jueves luciendo sus hermosas nalgas en una minifalda de cuero que le quedaba preciosa.
El viernes a las 10:00 en punto (es su horario) comencé a escribir whatsapp para los que no obtenía respuesta y me empezaba a desesperar. Cerca ya de las 11:00 decido llamar y me contesta. Emocionado le pido agendar, me pregunta a qué hora y le dije que apenas ella pudiese, yo ya estaba listo y en sus barrios (sí, así de desesperado). Finalmente agendamos a las 11:15 en su nueva oficina, que para suerte mía estaba muy cercana a la anterior, en el mismo barrio en que me encontraba. Puntualmente a la hora señalada estaba anunciando mi llegada, ella se tomó unos minutos antes de indicarme el número de oficina. Su nuevo edificio tenía más protocolos, hubo que presentar carnet, y esperar ser anunciado y autorizado a subir a ese lugar que minutos después se convertiría en el paraíso en la tierra.
Ya autorizado, tomo el ascensor, busco el número de oficina, toco timbre y siento ese místico silencio que se produce entre el ruido del timbre y el sonido de los tacos acercándose a la puerta. Se abre la puerta, ella detrás, entro, volteo y la veo, cada vez más hermosa, vistiendo la minifalda de cuero que me enloqueció de sus historias. Me invita como siempre a pasar al baño a higienizarme y luego al box. Estando ahí, saqué de mi mochila un ramo de rosas que le había llevado y se lo entregué, ella agradeció el gesto con un besito cuneteado y un pequeño abrazo. Luego me pidió desnudarme y tenderme en la camilla indicándome que ya volvería. Al llegar comienza su masaje, que como siempre es perfecto, suave e intenso, lleno de roces muy bien calculados que logran generar un ambiente muy sensual y erótico. Yo pacientemente espero el momento en que ella apoya su pelvis contra mi cabeza para acariciar sus piernas y subir en búsqueda de ese potito maravilloso, suave, firme y de forma perfecta que tiene Rizos. Mientras siento el cosquilleo en mi abdomen que me produce el tocar ese potito, Rizos posa sus pechos sobre mi espalda y comienza un masaje con ellos hasta que con su profunda, áspera y sensual voz me indica que volteé. Al voltear quedó sentado, ella se acerca y comienza a morder alternadamente y con mucha suavidad mis labios, luego siento su lengua buscando la mía para besarnos suavemente en un principio y luego más efusivamente. Mientras recorría su cuerpo con mis manos quité un top tipo malla que llevaba y comencé a acariciar sus pechos, a besarlos y a chupar sus pezoncitos, lo que me permitió escuchar sus primeros gemidos. Mientras seguía chupando sus pechos, llevé mis manos a acariciar sus nalgas, bajé sus calzoncitos y busqué su vagina. Acaricié delicadamente sus labios mayores, rocé suavemente su clítoris y finalmente pasé un dedito por entre sus labios menores, donde ya se podía sentir una rica lubricación. Jugué por unos minutos con mis dedos en el surco formado por sus labios menores, alternando con penetraciones digitales y caricias a su clítoris, todo acompañado de besos en su boquita y pezones. Luego de unos minutos así, volteó a Rizos y la siento en la camilla, la beso y acaricio su cuerpo, ella me abraza muy fuerte y con su maravillosa y áspera voz me dice al oído: “penétrame por favor”. Cómo aún no tenía el preservativo puesto fui rápidamente a buscarlo en la mesita donde los había dejado, me lo puse y volví donde Rizos que me miraba sonriente y seductoramente. Volví a besarla y acariciarla con ella sentada en la camilla y yo de pie. En esa posición con movimientos de cintura dirigí mi pene hacía su vagina donde al llegar solo lo apoyé sin penetrar. Ella me abrazó muy fuerte, interrumpió el beso, y acariciando mi cabeza me insistió al oído en que la penetrara, al tiempo que me abrazó con sus piernas traccionándome hacia ella para lograr la penetración. Al entrar completamente, Rizos no aflojó en el abrazo de sus piernas y volvió a besarme apasionadamente mientras me tenía cautivo dentro de ella. Junto con sentir en mi pene ese calorcito que quema proveniente de sus paredes vaginales, sentí algo sublime, su vagina se contraía y la sentía palpitar. Fundidos en un abrazo comencé un suave vaivén que se fue intensificando junto a nuestras respiraciones, nos acariciábamos, nos besábamos y disfrutábamos de nuestros cuerpos. Hicimos un alto y nos fuimos al sillón, donde Rizos se subió sobre mí para comenzar a cabalgarme de una forma muy rica, alternando entre un vaivén y sentadillas. Luego volvimos a la camilla, donde lo hicimos un rato en la posición del misionero para después volver a ponernos de pie y hacerlo a lo perrito con ella apoyada en la camilla. Mientras estábamos en esa posición subí una de sus piernas a la camilla para poder llegar más dentro de ella. Desde esa posición, sin dejar de penetrarla, Rizos se subió en la camilla quedando de guatita y yo penetrándola desde atrás, siendo esta última posición la que me llevó a acabar de una forma deliciosa. Aún sin retirarme, ella dio un medio giro de su cabeza y nos fundimos en un fogoso beso que cerraba esta maravillosa sesión.
Luego del aseo correspondiente, nos vestimos y empezamos a despedirnos con un besito que se empezó a calentar, pero que Rizos detuvo dando a entender que la sesión había terminado.
Eso es mis queridos colegas, perdón lo extenso, a continuación la tablita, sin antes aclarar que me declaro empotado, sino enamorado de esta hermosa y tierna mujer.
Forma de contacto: 10. He contactado solo para agendar, pero bien.
Instalaciones: 8. Excelentes, la nota solo por la falta de ducha.
Higiene: 10. Rico olor y muy preocupada de ella.
Rostro: 10. Su cara es muy sensual y su pelo le da un aspecto salvaje muy atractivo.
Besos: 1.000.000 aquí se pasa, todo lo que pueda decir es poco.
Busto: 10. Hermosos pechos, creo que naturales, redonditos y con una caída preciosa.
Cuerpo: 10. Es muy menudita, su cuerpo es muy trabajado y realmente es un espectáculo para los ojos.
Cola: 10. Cola grande, levantada, durita, suave… perfecta.
Oral: 10. Maravilloso C/P.
Flor: 10. Exquisita, linda, sin olores extraños. Estar dentro de ella es una experiencia sublime.
Pélvicos: 10. Perfectos.
Anal: No he degustado
Duración: 10. El tiempo acordado, quizás algo más
Implicación: 10. Espectacular, me sentí su novio
Tarifas: 10: Vale cada peso que cobra.
Valoración Total: 10. Me duele compartirla, pero la recomiendo, y ¿volvería?... van 8 visitas y sí, de todas maneras.
 
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Pep_under

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Buenas experiencias estimado…nunca he sido mucho de visitar masajistas, por el tema de sacarse el olor de lo que usan para los masajes…se nota la complicidad sexual que ha generado con la musa, asi siempre da gusto volver…asi que siga disfrutando nomas jejeje
 

donDJ

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hace rato que la tengo en el radar.. pero ya con esta experiencia... no queda mas que agendar.
 

Pardo

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Tal como dice DonDJ, hace rato que esta en el radar..... no he visitado a ninguna masajista, pero ella es mi primera opción, se ve tremenda y con esta experiencia, cada día más tentadora.
 

Jet

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Fui, lo pasé bien y todo genial, pero me recontra-mata las pasiones la oficina. Te atiende una persona que no sabe bien si eres su cliente o el cliente de al lado. Es más, cuando toqué la puerta se baja del ascensor otra persona que iba al mismo lugar (pero otra masajista) y que, cuando me vio, se escondió. Gran musa, pero en esas circunstancias difícil que vuelva.
 

donDJ

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Fui, lo pasé bien y todo genial, pero me recontra-mata las pasiones la oficina. Te atiende una persona que no sabe bien si eres su cliente o el cliente de al lado. Es más, cuando toqué la puerta se baja del ascensor otra persona que iba al mismo lugar (pero otra masajista) y que, cuando me vio, se escondió. Gran musa, pero en esas circunstancias difícil que vuelva.
si compa... a mi eh me tira para atrás... jejeje xq ya eh visitado otras masajistas.. y una vez me paso algo similar a ti.. pero bueno
 

Boston Cream

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Fui, lo pasé bien y todo genial, pero me recontra-mata las pasiones la oficina. Te atiende una persona que no sabe bien si eres su cliente o el cliente de al lado. Es más, cuando toqué la puerta se baja del ascensor otra persona que iba al mismo lugar (pero otra masajista) y que, cuando me vio, se escondió. Gran musa, pero en esas circunstancias difícil que vuelva.
jajaja la raja la wea incomoda
 

NachitoFS

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Fui, lo pasé bien y todo genial, pero me recontra-mata las pasiones la oficina. Te atiende una persona que no sabe bien si eres su cliente o el cliente de al lado. Es más, cuando toqué la puerta se baja del ascensor otra persona que iba al mismo lugar (pero otra masajista) y que, cuando me vio, se escondió. Gran musa, pero en esas circunstancias difícil que vuelva.
qué lastima, habrá que solicitar a hotel para disfrutar este bombom
 
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