Diamante.F
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Reiko Escort Premium Chilena en Manuel Montt
Caucásica de Contextura Delgada realiza los servicios de Besos, Disfraces, Eventos y Cenas, Juguetes, Masaje NO Profesional, Oral Preservativo, Sexo Anal, Masaje Relajante
Hola, acá otro que cayó en las redes de Reiko, o más bien, que se lanzó voluntariamente a ellas.
Si bien, había dicho que con la pandemia no me iba a pasear por Santiago, tuve que viajar a hacer unos trámites. Como es imposible que Reiko no llame la atención, tanto por su interacción en el foro, como las experiencias que cuentan de ella, Le hablé con dos días de anticipación, creo, y nos pusimos de acuerdo, con el pasar de los días, dejamos todos los puntos claros.
Llegué a Santiago, compré algunas cosas en el terminal, bajé al metro para consultar el saldo de la BIP!, y tomé una micro hasta el metro cercano. Llegué, creo que con 45 minutos de anticipación. Así que esperé con la ansiedad a flor de piel, hasta que me da el pase para subir; de despistado no di con el edificio a la primera, trámite en consejería y subí a su puerta.
Toque de timbre y al abrir la puerta, vi un rostro que explotaba en ternura, con un vestido que dejaba al descubierto sus costados, de ahí vino toma de temperatura y alcohol gel en las manos. Pasamos a su pieza, y mientras me sacaba la mascarilla le dije que estaba más nervioso que testigo falso (fue algo constante durante casi todo el encuentro); hace tiempo no hacía estas cosas y es mi segunda experiencia, pero sus palabras y su actitud me calmaron un poco más. Así que pasé al baño, para las labores de higiene correspondientes, y para bajar un poco más los nervios.
Salí de la ducha y me senté a la orilla de la cama, cuando ella llegó, me paré, ella subió a la cama de rodillas y empezó a comerme a besos; yo sabía que los daba, pero jamás esperé que fuese de esa manera y con esa intensidad, obvio que le seguí el juego, seguimos besándonos y tocándonos, mientras le decía, con voz entrecortada que me encantaba y que me quedaría toda la tarde solo en eso. Yo ya estaba en las nubes, se me fueron casi todos los nervios y el amigo quedé listo para la acción en un instante. No supe sacarle el vestido porque nunca había visto uno de ese estilo, así que fue ella misma quien se lo desabrochó.
Así que cuando ella estaba sin su vestido nos acostamos y nos seguimos besando, aún tenía algo de nervios, por lo cual me costaba tomar la iniciativa, así que ella enfundó y me hizo un oral muy rico, lo disfruté caleta, mientras yo le acariciaba su rostro -ojo, sólo acariciar, no me gusta empujar la cabeza-, y también su clítoris. Con eso, me dieron ganas de devolverle la mano y empecé a recorrer su cuerpo, supe de sus zonas sensibles las que le causan cosquillas y, sobre todo, sus zonas erógenas, como recordaba que a Reiko le gusta que le coman sus pechos con dulzura, eso hice (o eso intenté) mientras sentía como sus pezones se endurecían; seguí bajando hasta llegar a su flor, le dije que no hacía sexo oral hace tiempo, pero cuando me dijo, también con voz entrecortada, que le gustaba, ya me di por pagado; además de que lo haya dicho, se notaba en sus gemidos y movimientos, así que me quedé allí un buen rato.
En general, debido a los nervios que me quedaban, le pregunté muchas veces qué, cómo y dónde le gustaba más; además, fue nuestro primer encuentro y siempre quise que se sintiera a gusto, tal como ella me hizo sentir a mí.
Empezamos un misionero que estuvo muy bueno, en donde también aproveché, cómo no, de besarla; jamás antes había coordinado con nadie tan bien los besos y la penetración, después yo me recosté y me hizo otro oral tan bueno como el primero, ella se puso arriba y cabalgó un buen rato, ahí pude tocarla más, ya me tenía en la cuerdas; como estaba en trance, fue ella quien me decía que cambiásemos de posición en ambas ocasiones. Finalmente, le pedí que se acostara en la orilla de la cama,, y yo de pie, costó un poco encontrar la posición conveniente, hasta que ella puso patitas al hombro y yo subí una rodilla a la cama, luego de un rato, vi la luz, en un orgasmo más largo de los que suelo tener.
Cuando terminamos de limpiarnos, nos recostamos y tuvimos una conversación bien amena, como si nos conociésemos de antes. Me sentí tan a gusto que ni pensé en un segundo round; parece que también extrañaba esas conversaciones, además, quedé agotado con el primero. Cuando me indica la hora de la ducha, se acerca a darme otro beso; ese detalle me encantó.
Finalmente, ducha de rigor, y cuando salí, vi que estaba con el pelo suelto y así se veía aún más hermosa. Charlamos mientras me vestía, abrazo de despedida y me fui con unas ganas de volver, que ni les cuento. Posteriormente, seguí en Santiago porque tuve que comprar algunas cosas, así que iba con la mochila más cargada, pero sentía mi caminar mucho más ligero.
En resumen, todas las expectativas que tenía no solo se cumplieron, si no que se superaron. Gracias Reiko, te pasaste!
Si bien, había dicho que con la pandemia no me iba a pasear por Santiago, tuve que viajar a hacer unos trámites. Como es imposible que Reiko no llame la atención, tanto por su interacción en el foro, como las experiencias que cuentan de ella, Le hablé con dos días de anticipación, creo, y nos pusimos de acuerdo, con el pasar de los días, dejamos todos los puntos claros.
Llegué a Santiago, compré algunas cosas en el terminal, bajé al metro para consultar el saldo de la BIP!, y tomé una micro hasta el metro cercano. Llegué, creo que con 45 minutos de anticipación. Así que esperé con la ansiedad a flor de piel, hasta que me da el pase para subir; de despistado no di con el edificio a la primera, trámite en consejería y subí a su puerta.
Toque de timbre y al abrir la puerta, vi un rostro que explotaba en ternura, con un vestido que dejaba al descubierto sus costados, de ahí vino toma de temperatura y alcohol gel en las manos. Pasamos a su pieza, y mientras me sacaba la mascarilla le dije que estaba más nervioso que testigo falso (fue algo constante durante casi todo el encuentro); hace tiempo no hacía estas cosas y es mi segunda experiencia, pero sus palabras y su actitud me calmaron un poco más. Así que pasé al baño, para las labores de higiene correspondientes, y para bajar un poco más los nervios.
Salí de la ducha y me senté a la orilla de la cama, cuando ella llegó, me paré, ella subió a la cama de rodillas y empezó a comerme a besos; yo sabía que los daba, pero jamás esperé que fuese de esa manera y con esa intensidad, obvio que le seguí el juego, seguimos besándonos y tocándonos, mientras le decía, con voz entrecortada que me encantaba y que me quedaría toda la tarde solo en eso. Yo ya estaba en las nubes, se me fueron casi todos los nervios y el amigo quedé listo para la acción en un instante. No supe sacarle el vestido porque nunca había visto uno de ese estilo, así que fue ella misma quien se lo desabrochó.
Así que cuando ella estaba sin su vestido nos acostamos y nos seguimos besando, aún tenía algo de nervios, por lo cual me costaba tomar la iniciativa, así que ella enfundó y me hizo un oral muy rico, lo disfruté caleta, mientras yo le acariciaba su rostro -ojo, sólo acariciar, no me gusta empujar la cabeza-, y también su clítoris. Con eso, me dieron ganas de devolverle la mano y empecé a recorrer su cuerpo, supe de sus zonas sensibles las que le causan cosquillas y, sobre todo, sus zonas erógenas, como recordaba que a Reiko le gusta que le coman sus pechos con dulzura, eso hice (o eso intenté) mientras sentía como sus pezones se endurecían; seguí bajando hasta llegar a su flor, le dije que no hacía sexo oral hace tiempo, pero cuando me dijo, también con voz entrecortada, que le gustaba, ya me di por pagado; además de que lo haya dicho, se notaba en sus gemidos y movimientos, así que me quedé allí un buen rato.
En general, debido a los nervios que me quedaban, le pregunté muchas veces qué, cómo y dónde le gustaba más; además, fue nuestro primer encuentro y siempre quise que se sintiera a gusto, tal como ella me hizo sentir a mí.
Empezamos un misionero que estuvo muy bueno, en donde también aproveché, cómo no, de besarla; jamás antes había coordinado con nadie tan bien los besos y la penetración, después yo me recosté y me hizo otro oral tan bueno como el primero, ella se puso arriba y cabalgó un buen rato, ahí pude tocarla más, ya me tenía en la cuerdas; como estaba en trance, fue ella quien me decía que cambiásemos de posición en ambas ocasiones. Finalmente, le pedí que se acostara en la orilla de la cama,, y yo de pie, costó un poco encontrar la posición conveniente, hasta que ella puso patitas al hombro y yo subí una rodilla a la cama, luego de un rato, vi la luz, en un orgasmo más largo de los que suelo tener.
Cuando terminamos de limpiarnos, nos recostamos y tuvimos una conversación bien amena, como si nos conociésemos de antes. Me sentí tan a gusto que ni pensé en un segundo round; parece que también extrañaba esas conversaciones, además, quedé agotado con el primero. Cuando me indica la hora de la ducha, se acerca a darme otro beso; ese detalle me encantó.
Finalmente, ducha de rigor, y cuando salí, vi que estaba con el pelo suelto y así se veía aún más hermosa. Charlamos mientras me vestía, abrazo de despedida y me fui con unas ganas de volver, que ni les cuento. Posteriormente, seguí en Santiago porque tuve que comprar algunas cosas, así que iba con la mochila más cargada, pero sentía mi caminar mucho más ligero.
En resumen, todas las expectativas que tenía no solo se cumplieron, si no que se superaron. Gracias Reiko, te pasaste!
La tabla:
Forma de contacto: 10 Expedita, dejó todo claro por WSP
Instalaciones: 8,5, todo lo necesario, chiquito, pero acogedor
Higiene: 10, todo perfectamente limpio.
Rostro: 9, de las caritas más tiernas que he visto.
Besos: 100, 10000. Cualquier número queda pequeño.
Busto: 9; si bien no son grandes, están en armonía con su cuerpo, además son suaves y deliciosos.
Cuerpo: 9, muy linda figura.
Cola: 10, redondita.
Oral: 9, a pesar de que fue con preservativo, me encantó.
Flor: 10, riquísima.
Pélvicos: 9,5, de temer, le puso harto empeño.
Anal: No aplica. Tengo entendido que lo hace, pero ni pregunté.
Duración: 9 fue el tiempo acordado.
Implicación: 10, tal como da a entender el título, me sentí como si estuviese con mi polola.
Tarifas: 10, totalmente justificado lo que cobra.
Valoración Total: 10, Aprobada con distinción máxima.
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