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Reencuentro con mi Musa: Dulce y Bella Renata Under.

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Estimados Foreros:

Buenas noches.

Reconozco que ayer debería haber registrado esta eXPeriencia pero recién vengo aterrizando desde el Olimpo, después de haber compartido de una especial cita con mi recordada y Dulce Renata.

Asumo que a mi edad debería estar "vacunado" en estas lides pero esta Señorita aún me tiene "embrujado" Dulcemente con sus encantos y, eso, a mi edad ya no importa mucho pues no le hago daño a nadie... jajajajaja... A continuación detallo a ustedes la mítica tabla.

Nivel de Empote: Aún lo estoy y no me arrepiento. Renata es muy Dulce y atenta con este decrépito vejestorio;
Llamada: 7,0; nos contactamos por WhatsApp sin ningún problema;
Ambiente: 7,0; recinto ordenado, limpio, compartido pero bien;
Recepción: Edificio CON conserje y seguro;
Higiene: 7,0; fresca, sutil y siempre agradablemente perfumada;
Atención: 7,0; siempre está preocupada de su visitante, o al menos del "tatita";
Edad: 25-27 años;
Cuerpo: 7,0; delgada, sinuosa, atractiva y sensual, alta, piernas larguísimas y torneadas;
Cara: 7,0; trigueña hermosa, nunca utiliza maquillaje;
Lolas: 7,0; pequeñas y hermosísimas, son con las que le bendijo natura;
Cola: 7,0; hermosa, piel tersa, dulce, digno de acariciar y besar sin temor;
Pussy: 7+++; labios rosados, tiernos, firme, apretadita, cero aroma (en esto sigo siendo exigente), pulcramente depilada y sabrosa al besarla profundamente;
Oral: 7,0; SIN CONDÓN, besos profundos, recorre la zona de punta a rabo, literalmente;
Anal: No Aplica;
Movimientos Pélvicos: 7++; suaves al inicio, provocando el disfrute de su visitante y "estirando" mi clímax; es una maravilla;
Sonido: Nada exagerado. Suaves quejidos que demuestran que también ella disfruta de la visita;
Besos: 7+++; profundos, si sabes motivar sus besos te lleva a soñar;
Personalidad: 7,0; muy simpática, afable, acogedora. Sabe lo que buscas, lo que necesitas y lo entrega sin reparos. Su atención es de ensueño;
Duración: 7,0; brinda su tiempo relajadamente;
Precio: $80.000 (Promoción).

Promedio o Nota Final: desde siempre la he aprobado sin objeciones.

Relato:

Revisando el magno Portal me doy cuenta que mi Bella y Dulce Renata está nuevamente "en cartelera". Asumí, inicialmente, podría ser una nueva Señorita reemplazándola. Sólo mi curiosidad me movió a contactarla. Mensaje de saludo identificándome... vistos azules... (escribiendo)... "Mi Viejito Lateeero, ¿sigue aquí? ¡Venga a verme! Estoy en promo...". Gratamente sorprendido pido detalles de su nueva locación, pido reserva de hora para después del trabajo y parto raudo a su encuentro preguntándome mil cosas en mi mente.

Llego al edificio, paso el obligado control y subo a su departamento. Pulso timbre y espero, se escuchan tacones hasta cuando se escucha el clásico "¡clack!" del destrabe de la puerta, ésta se abre "al infinito y más allá..." dejando el espacio para ingresar. Traspongo el umbral. Tras de mí se cierra la puerta, volteo y veo a mi Damisela sonriente, con un vestido ceñido a su bella y sinuosa figura, un escote que sin mostrar mucho permite adivinar lo que esconde y, lo corto de aquella prenda, me permitía apreciar aquellos muslos de ensueño que tan bien recordaba.

Nos abrazamos con gusto y gratitud. Un besito, me toma de la mano y me lleva a la habitación... una vez en ella le entrego una nimiedad que compré apurado pues sólo quería llegar a verla. Volvemos a abrazarnos, varios besitos de reconocimiento y mis manos instintivamente se deslizaron por aquella espalda tan recordada y bajaron a la más pura ensoñación de aquellas firmes nalgas.

Renata interrumpe el beso y me dice "imagino te quieres bañar antes de..." interrumpo su frase con un "¡voy a la ducha!". Me pasa la toalla, me indica el baño y rápidamente me aseo prolija y rápidamente. Salgo, como siempre, enfundado en aquella mullida toalla mientras ella me sorprende con su juego de lencería azul tendida sobre la gran cama cuan larga es. Me tiendo a su lado y me clavo en sus profundos ojos: su mismo mirar, profundo, sincero, transparente, juvenil, cautivadora y sensual.

Mientras acerco mi cara a la suya percibo el aroma de su siempre suave perfume y me pierdo al contacto de mi boca con la de ella. Un beso profundo, suave al inicio, apasionado después, me dice que sigue siendo aquella mi musa de ensueño que me cautivó desde aquella lejana primera vez.

Mis manos recorrieron aquella espalda, despojándola en su recorrido de aquellas minúsculas prendas liberando su piel y sus bellezas tan recordadas por este abyecto Caballero de El Silencio. Libero su boca de mi beso pues sólo quiero recorrer aquella piel, descendiendo por su frágil cuello a sus boobies gráciles, tiernas, de pezón sensible. Mordisqueo cada uno de sus pechos culminando mi ascenso en sus pezones que, al morderlos con los labios, provocan a Renatita se le escape un suspirillo.

Sigo bajando por aquel vientre de fuego hasta alcanzar su hermosa flor. En mi recorrido me detengo sobre su Monte de Venus. Le mordisqueo. Beso. E inicio el recorrido por sus muslos interiores. Ya sabedora de hacia dónde me dirijo, Ella abre sus muslos exhibiéndome aquella dulce flor, provocando me abalance sobre ella pero me contengo. Mi nariz, mi boca y mi lengua recorren su cálida y ya húmeda vulva lentamente, desde sus labios mayores, su perineo, la zona interior de sus muslos y nuevamente su monte. Me ubico con mi cráneo entre sus piernas observando desde aquella posición cómo su agitado vientre ascendía y descendía en suspiros cortos. Mis manos se apoderaron de sus pechos y sus erectos pezones. Mi boca tomó total posesión de aquella gruta de vida, de aquel manantial del elixir de la vida y de los dioses y comencé a besar y recorrer aquella zona, libando sus jugos y lambiendo sus labios y su clítoris ocasionalmente, lo que en Renata provocaba espasmos ya casi al borde del paroxismo mientras mis dedos jugaban con sus pezones. Sus manos enmarañaban mis cabellos, presionaban mi cráneo contra ella hasta que intempestivamente aprieta sus muslos con mi cráneo entre ellos, no impidiéndome continuar en mi laboriosa tarea hasta hacerla llegar a su final.

Habiendo logrado mi objetivo, exhausta Ella, me tiendo a su lado y vuelvo a besar su boca, sus ojos, su frente, sus mejillas. Se incorpora, me mira pícaramente y, casi sin darme cuenta, se abalanza sobre mi minion engulléndolo con pasión desatada. Mientras tanto me dejaba querer, yo acariciaba y recorría aquella piel que tan bien recordaba.

Casi provocándome el clímax, le pido suspenda su faena. Comprendiendo mi situación, enfunda al muchachín y, alzando una de sus piernas por sobre mi cadera, me monta a horcajadas mientras con su manita guía aquel apéndice a su aún húmeda entrada.

Lo ubica, desciende suave y tiernamente sobre mí hasta quedar a tope. Inclina su cara hacia la mía. Nos besamos una vez más y ella inicia su majestuoso vaivén. Mis manos se apoderaron de sus caderas y la guiaba y apoyaba en su esfuerzo. A tal ímpetu llegó nuestro acto que aquel catre se mecía de tal forma que sus patas chirriaban en el piso. No nos importaba. Renata siguió con aquel endemoniado ritmo hasta que no logré contenerme más y me libero en un formidable Big-Bang abrazándola impulsivamente una vez más.

Logrando la quietud de nuestros cuerpos (¡y bajado el acelerado ritmo de mi cuchara!) se retira suave y consideradamente de sobre mi piel, permitiéndome abrazarla una vez más. Beso su boca agradecido y ella, ayudada de aquellas toallitas húmedas, retira aquel disfraz protector para ambos con mi simiente en su interior.

Una vez más me pierdo en su tierna mirada. Esta vez soy yo quien observa que el tiempo se escapaba inexorablemente. Me yergo, tomo la toalla, me levanto de aquel camastro y voy a ducharme una vez más.

Cuando regreso a la habitación Renata me dice: "gracias por su visita, Viejito Latero. Siempre es un gusto tenerlo aquí...", me besa una vez más, tomo el resto de mis cosas y me retiro satisfecho, satisfecho de una vez más haber estado con ella, satisfecho de saber que, a pesar de su tiempo de ausencia, aún me recordaba y, satisfecho, de saber que la vida aún me permite volver a visitar a la Dulce y Bella Renata.


Buenas noches.

Viejito Siempre Demasiado Latero.
 
Última edición por un moderador:

Roderick

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Que buen relato, dan ganas de conocerla pronto, me gusta que sean naturales.
Saludos
 

Frikirock

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Ya se extrañaba la poesía de Viejito Latero en alguno de sus "lateros" relatos. Un deleite con el cual dan ganas de vivir alguna experencia con la musa a quien le dedica su tiempo y cariño en tan bellas -y algo calentonas- palabras, jajaja. Saludos.
 

Nonamexd

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Estimado, regresando a estos lados me encuentro con su aporte, que tanto le caracterizan. Un cordial saludo y gracias por compartir su experiencia.
 

tras

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Tremendo relato. Se pasó.
 
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