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Mi primer suspiro limeño

Dingo

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Tiempo que no acudía a una agencia de escorts, pero mi condición de ex pololo me tenía deseoso de hembras, por lo que fuí apenas me pagaron una plata prestada en busca de la grata compañía de alguna señorita que se arrendara. Fui a media tarde de ese año 2007 y me presentan a dos chicas. Un par de modelos. Provenían de Lima, muy simpáticas, veinteañeras y con pinta de ser nuevas en este tema. Me quedo con Yennifer, verdadero suspiro limeño, alta, de 20 años me dijo, aunque representaba menos. Yo tenía 28 años por aquel tiempo, por lo que me venía de maravillas un bombom como ella. Su rostro era precioso, de ojos grandes y boquita en forma de corazón, lo que me recordó a una cotizada pornostar latina. Andaba en unos jeans que dejaban apreciar su culo esculpido por los dioses y con una polerita que apenas le tapaba el ombligo, dejando al descubierto su angosta cintura, con un abdomen planito, como para servir una copa de vino en su vientre… El precio pagado era una ganga ante la muñeca trigueña que me habría de comer. Aparte, era la primera peruana con la que tendría sexo, fantaseando además con la clásica visión sadomasoquista del chileno dándole como caja a un espléndido ejemplar del Rimac… Pasamos a la habitación y se desnudó por completa. Exquisita la peruana, tenía unas hermosas piernas gruesas, con su chorito sin depilar, con los vellos cortos, precisos… sus senos eran pequeños pero de pezones grandes, redondos, naturales. Un par de sexys tatuajes que denotaban su juvenil rebeldía completaban aquella obra de arte Me saqué toda la ropa y nos abrazamos en la cama, dándole unos pequeños besos como para hacerla sentir a-cogida. Chupé sus tetas a mi antojo y acaricié sus piernas y poto a gusto. Me recosté para que aplicara conferencia, otorgándome una mamada fina, inexperta pero gratamente tibia… Tenía muchas restricciones aprendidas por la cabrona, por lo que no pude degustar su sapito, asi que le dejé la misión a mi verga erecta y plastificada. Abrió sus piernas y la penetré suavemente, separando sus estrechos labios con sumo cuidado. Llegué hasta el fondo de su tierna vagina y retrocedí, para luego volver a adentrarme en ella y nuevamente sacárselo, comenzando a aumentar el ritmo a la vez que ella empezaba a quejarse en forma tan rica que me estremecía por completo. Me hundía en su apretadita zorra hasta que mis bolas rebotaban en su entrepierna, afirmándose ella de mis brazos en aquel misionero donde podía contemplar sus bellísimas facciones. Tuve que contenerme varias veces para explotar en ella, pero aún quedaba mucho tiempo para poder culiar con esa sirena, asi que le ordené ponerse a lo perrito para respirar un poco… Aquella chica y sus cachetes eran el paraíso, sin dudas… Me afirme de su cintura y apunté a su pequeña empanada caliente, la cual chorreaba algunas gotitas de sus jugos vaginales. Que placer sentí al adentrarme entre aquellas preciosas nalgas, grandes, suaves, un deleite… Ahí me avivé y pude posar y hundir por segundos mi dedo medio en su pequeñísimo ano, que tibieza… Acaricié su espalda, caderas, muslos y poto mientras me la afilaba en el doggy. Luego la tomé por sus gruesos tobillos en la pose de la carretilla mientras ella solita continuaba el vaivén del endemoniado baile sexual en el que estábamos… Estaba culiándome una hermosa escort internacional, una mina que perfectamente podría trabajar de promotora en cualquier tienda o supermercado, cuando sentí los ruidos a mi espalda, a la altura del cuadro que adornaba la pared, como si estuvieran mirándonos. Ahí confirmé que la fémina era debutante en el arte del sexo pagado, por lo que quizás estaban evaluando como trabajaba. Aquello me motivó más y le di con todo a la novel meretriz, luchando conmigo mismo por no hacerle daño y a la vez dándole como bombo en fiesta, mientras ella hundía su cabeza en la almohada, cansada de tanto bombeo a sus estoicas caderas… Hasta que acabé en forma exquisita, casi rebalsando el forro y con la música de fondo de los gemidos de mi musa apagándose lentamente. Nos recostamos abrazados, volviendo a retomar nuestras respiraciones, regalándome un piquito en la boca lo cual me confirmaba que ella también lo había pasado bacán. Quiso levantarse de inmediato para ducharse, pero la retuve un rato a mi lado, diciéndole que aquel mundo de la prostitución no era para ella. No se, como que me vino un sentimiento de culpa al haberla hecho debutar en este cuento, siendo ella tan preciosa, simpática, joven… ganando de seguro tan poco por acostarse conmigo. Al rato golpearon la puerta, nos cambiamos y despedimos… La cabrona me miró antes de retirarme, preguntándome como la había pasado. Muy bien, le dije. Quedando con la sensación de pena por la chica, puesto que de seguro la pondría a trabajar día y noche, como lo mejor de su miserable puterío. A la semana volví a buscarla, convirtiéndome en cliente frecuente de aquella modelo limeña, encontrándola posteriormente en dos agencias diferentes, hasta que le perdí la pista en el año 2010… Creo que se casó.
 

Panchitomario

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Esto ocurrió en Santiago o en Lima?????? Bueno su relato...
 
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