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La dulce batalla de Maipú

R-JON

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Santiago, año 2019.

Hace unos pocos días atrás me encontré en Providencia con una antigua compañera de liceo. Un afectuoso abrazo y comenzamos a contarnos lo que había sido de nuestras respectivas vidas, finalmente fuimos al Starbucks de Pedro de Valdivia y hablamos gran parte de la tarde. Hoy ella vive en Temuco, esta felizmente casada hace 6 años y tiene un pequeño hijo con su marido (de hecho andaba con su hijo). Intercambiamos teléfonos, nos despedimos y la vida siguió su curso.

El haberme encontrado con esta compañerita me hizo recordar una cándida experiencia sexual que tuvimos hace ya casi 20 años. Paso a relatar.











Santiago, año 2000.

En aquel entonces yo cursaba tercero medio en un liceo de la calle República, mi curso era pequeño (12 hombres y 7 niñas) por lo que todos nos llevábamos muy bien. Mi compañera y yo teníamos una relación de amistad muy fuerte, de esas que se forjan en la enseñanza media y mueren el día de graduación.

Mi compañera tenía una belleza un tanto tosca, pero a sus 16 años tenia el mejor cuerpo de la clase (muy similar a Hannah, escort GOLD), y de una inocencia y torpeza que la hacían entrañable.

Como yo siempre fui el grandote del grupo, le gustaba abrazarme y (de manera inocente quizás) rozar sus nacientes curvas en mi, y yo siguiendo un juego (medio en broma/medio en serio) le decía:

Yo: ''cuidaaaaaado que con esos roces me voy a poner patudo...''
Ella: ''jijijiji que eri loco!''


...Bueno, así de aweonaos somos en nuestra adolescencia...

Mi compañera vivía en Maipú, cerca del templo, y los pequeños carretes comúnmente eran en su casa después de clase. Sus viejos trabajaban así es que teníamos chipe libre hasta las 19:00 aprox.

A medida que pasaba el tiempo, los jueguitos de abrazos y los roces se acentuaron más, si bien nunca me sentí atraído en serio hacia ella, su cuerpo, su inocencia y nuestra enloquecida adolescencia me causaba ardientes estragos cuando estaba con ella.

Un día viernes me invita a almorzar a su casa... Solo ella y yo. Y aunque en unos segundos se me pasó toda la maldad por la cabeza, fui con intenciones netamente amistosas.

Llegamos, comimos, vimos tele un rato y me invita a conocer su pieza. Habitación clásica de niña adolescente: Colores pastel, posters, peluches y todo eso, iba todo bien hasta que me dice: ''Mira, en esta otra pieza duermen mis viejos''.

Nunca me expliqué bien el por qué, pero esa pieza me enloqueció, sus tonos sobrios, la cama inmensa y el ambiente a privacidad total me excitaron de tal forma que le digo textual (80% en serio/20% en broma) ''Por que no hacemos el amor en la cama de tus viejos??'', y ella me responde como siempre: ''jijiji que eri loco...

Nos sentamos en la cama de sus viejos y el ambiente empezó a temperarse, empezamos a hablar de sexo, sueños y gustos sexuales. Yo ya no daba mas de caliente y le digo ''te voy a tener que besar''.

Ella guardó silencio y solo me miró. Silencio otorga dije yo... y la besé.

Por suerte me siguió el beso y nos tendimos en la cama, ella sobre mi, empece a tocarla suavemente, y comienzo a levantar su jumper para amasar sus nalgas.

Deja de besarme y me dice ''mi hermano tiene una película porno, veamosla?'' (en esos años, tener porno a la mano era casi un lujo).

Bajamos a living a ver la porno y a tocarnos y besarnos, me dice que a veces se masturba viendo esta película, como esta sola todas las tardes...

Esa wea me prendió a 1000%...

Le quito el jumper, la camisa, la desnudo totalmente y me quedo contemplando unos segundos ese cuerpo joven y muy poco experimentado tendido en el sillón con sus piernas abiertas. Con el poco conocimiento de esa edad empiezo a lamer su entrepierna mientras yo me saco mi uniforme, ella gemía feliz diciéndome que nunca le habían hecho eso y me acariciaba la nuca empujándola hacia su flor.

Lamí sus pechugas duras y firmes y ella comienza a masturbarme, cuando ya estábamos lo suficientemente lubricados, la penetro suave y empezamos con un misionero lento en su sofa, ella me miraba feliz y me besaba y me abrazaba y se reía nerviosa, luego yo sentado en el sofa y ella arriba, me cabalga lento, pierdo mi cara entre sus meloncitos.

Cuando estábamos en lo mejor le pido que sigamos en la cama de sus viejos (algo me provocó esa cama) y felizmente accede. Inolvidable esa escena en donde la veo levantarse, tomar mi mano, caminar y subir la escalera desnuda. Nos tiramos a la cama y seguimos con otro misionero un poco mas agresivo, respiración entrecortada, gemidos, abrazos, sudor y acabamos (acabé en su vientre).

Nos quedamos tirados un ratito acariciándonos y mirándonos, de pronto se escuchan unos gemidos en el piso de abajo... La porno!! dice, se ríe y se levanta corriendo desnuda hacia abajo a sacarla, baje detrás de ella y la abracé por atrás y le digo ''duchemonos?''

En la ducha volvimos a pegarnos un sutil polvo y después de eso nos vestimos, salimos a su jardín a fumarnos un cigarro y acordamos en que lo que paso fue algo rico y seguimos tan amigos como siempre.

Repetimos la experiencia 2 veces mas en los días posteriores, y en otras habitaciones.

Al tiempo la amistad continuó sin cosas raras, ella se puso a pololear con un compañero y yo por mi parte me puse a pololear con una niña de otro curso.

Después de la fiesta de graduación no volví a verla hasta hace unos días atrás.

Esa sería mi pequeña historia, en donde se cumple uno de los mas fuertes sueños sexuales de cualquier adolescente: TENER SEXO CON UNA COMPAÑERITA DE CURSO, con toda la libertad que otorga una casa donde los adultos están ausentes.

Amor y paz para todos! :party:
 
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elvisitador

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Excelente historia!
Hasta yo me prendí con esa descripción tal detallada
 

Robs21

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Tremenda historia , que recuerdos
 
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