A petición de Kitana dejo mi relato por aquí, espero que no sea molestia
Para empezar, debo comentar que mi experiencia en este mundillo ha sido agridulce. Aunque he conocido profesionales destacadas y en general no lo he pasado mal, siento que es difícil simular una experiencia sexual auténtica. A esto se suma una discapacidad comunicacional que me complica aún más al momento de conectar.
Dicho esto, la mejor experiencia que he tenido hasta ahora ha sido con Kitana. Desde el primer momento, su presencia me encantó. Aunque suelo tener ciertas preferencias, las dejé de lado al verla en persona: su atuendo y ropa interior insinuaban lo justo, despertando la curiosidad sin ser excesiva. Le había comentado que no soy alguien confiado, más bien inseguro, lo cual (imagino yo) podría parecer poco estimulante desde su perspectiva, pero ella lo comprendió perfectamente. Fue amable, atenta y delicada.
Me condujo con suavidad a la habitación, donde charlamos un poco y dejamos que la cosa fluyera. Tras darme una ducha, comenzó con un masaje con el cual, se nota que sabe lo que hace, y su energía y entrega se sienten reales en cada movimiento haciendolo cada vez más íntimo.
Sin dar mucho más detalle de lo que siguió, porque no lo considero necesario realmente, fue directa pero en ningún momento me incomodó. Disfruté cada instante, cada posición y propuesta que ella guiaba o yo solicitaba. Más allá del acto físico, lo que más valoro es su entrega, su energía y su disfrute, que, aunque soy quzás demasiado consciente de que es una ilusión, es algo que valoro porque de verdad requiere mucho esfuerzo y es muy dificil encontrarlo.
No puedo decir que haya llenado por completo ese vacío que siento en este tipo de experiencias, pero sí puedo afirmar que ha sido lo más cercano a lograrlo y que sin duda me deja con ganas de volver a intentarlo o de quizas, simplemente, llegar a disfrutarlo por lo que es al mismo tiempo de disfrutar de una excelente compañia.
Gracias Kitana.