Yo estaba en su mismo dilema don V0c, quería sacarme ese capricho. Al final deseché la opción de una escort, ya que si no te gusta que te pongan el gorro, mejor no ponerlo tampoco, en mi opinión. Usé la plata que habría gastado en la escort y compré algunos implementos que ayudarían a la tarea: lubricante especial para tales fines y varios anal plugs, de tamaños crecientes. A ella tampoco le tincaba, decía que le iba a doler, que ya lo había probado una vez. Yo la convencí que se lo hicieron con mala técnica y preparación, que a muchas mujeres les gusta y que tenía todos estos juguetes que facilitarían la tarea. No la convencí la primera vez, fue trabajo de hormiga como dijeron antes. Al principio fue solo el anal plug más chico, otras veces incursioné con los más grandes, algunos hasta vibraban. Hasta que finalmente una vez pude usar todos los tamaños y finalmente me lo prestó. En resumen, tener paciencia, no enojarse, estar preparado. Todo con mucho cuidado y respeto.