Dislexía.
En el metro esperando...
Llega la señal de la under, salgo raudo. Casi llegando al edificio veo que unos metros adelante va una chica más que interesante.
Ella dobló y entró al edificio, y yo entré justo detrás. En la recepción se detuvo un segundo —parece que estaba contestando un mensaje—, así que me adelanté al mesón y le dije al conserje:
—Voy al 81 B.
A un paso de distancia, ella reaccionó y dijo:
—Yo también voy al 81 B.
Nos miramos, nos sonreímos por la coincidencia y nos presentamos ahí mismo, con los nombres verdaderos. El ingreso fue rapidísimo. Caminamos juntos hacia el ascensor entre miradas cómplices. Recuerdo, mirar de reojo, la sonrisa de oreja a oreja del conserje y su gesto de negación incrédula con su cabeza.
Ya adentro, cruzamos miradas de nuevo y ella me soltó entre risas:
—Cuidado, que hay cámaras...
Apenas salimos del ascensor, fuera del alcance de la cámara, empezó la acción. Caminamos apasionadamente hasta la puerta del departamento. Estaba a punto de entrar cuando me miró fijo y me preguntó:
—Oye, ¿tú eres... Heisenberg?
—Eh... no —le respondí extrañado. Eres Ava?
Ahí mismo se encendió una alarma mental. Saqué el teléfono, abrí WhatsApp para revisar el mensaje original y... ¡plop! Era el 91 B, no el 81 B.
Aproveché el momento de confusión con un hilarante gesto de comedia, que uso muletilla y descaradamente le robe un último beso...
—Em... Te gustan los besos.
Me fui directo al ascensor. Subí un piso, llegué a la puerta correcta y, bueno...
Digámoslo así: Treminó sinedo perambulo o csai doble ctia.
PD: Historia 85 % cierta.