Aqui mi segundo aporte. Como ya sabrán, soy crossdresser, o travesti de closet, o como quieran llamarle. Además, como hombre soy seguidor de las travestis (no es que no me gusten las mujeres, de hecho me gustan tanto que a veces quiero verme como ellas, y otras veces veo en las travestis a mujeres encerradas en otro cuerpo, en fin).
Lo que contaré es absolutamente real, y aunque el contenido no se relaciona con sexo explícito, lo consideré erótico, pues me puso la adrenalina a full.
Hace pocos años tuve un viaje a Iquique. Andaba paseando por la Zofri (zona franca, especie de mall con mercadería importada y a precios convenientes, para quienes no conocen). Había un ciber, entré, pedí un pc y me metí a un chat, a la sala de esa ciudad.
Yo tenía muchas ganas de travestirme, y debía aprovechar que estaba de viaje y que no había ningún conocido cerca. Mi idea era contactar por internet a alguna travesti para ver que pasaba, o si me podía ayudar a transformarme, pero no encontré a ninguna, asi que me puse a mandar mensajes a mujeres, en busca de lo mismo. Sabía que iba a ser dificil, de hecho la mayoría no me respondió, y las pocas que lo hicieron me dijeron que sólo podían ofrecerme amistad virtual.
Hasta que una mujer me respondió y entabló conversación. Me preguntó más detalles, era de mentalidad abierta, pero quería asegurarse de que no fuera algo truculento, cosa que entendí perfectamente.
Me dijo que ella era mayor, pero que podría prestarme ropa de su hija que no estaba y no llegaría hasta el otro día.
De sólo imaginarlo me puse muy hot! También me dijo que tenía un amigo travesti y que lo iba a llamar para que fuera a su casa a ayudarme con los detalles.
Eso me puso más hot aún! Me dió su número de fono, la llamé y nos pusimos de acuerdo en los detalles. Antes de irme de la Zofri, pasé por una tienda a comprarme algo de ropa interior, pues no iba a usar la de su hija, por un tema de higiene.
Tambien me faltaba una peluca, y como no encontré ahi, me fui al centro de Iquique a comprarla.
De ahí partí donde esta señora. Llegué a su casa, me recibió algo nerviosa, pero muy atenta y amable, además, yo también estaba con los nervios a mil. Me ofreció sentarme y un vaso de bebida.
Conversamos, me pidió que le mostrara las cosas que había comprado, y despues me llevó al dormitorio de su hija y abrió el closet. Me dijo que revisara la ropa y eligiera lo que me gustara y que pensara que me iba a quedar bien, porque también está el problema de la talla, ella como toda mujer era mas delgada y mas baja que yo.
Pero igual entre su ropa más grande encontré algo para mí. Un jeans celeste claro elasticado, una blusa de hilo y un jersey negro manga larga. Me probé la ropa y me quedó bien. Ahí tuve un problemita, faltaban los zapatos, porque había unas chalitas de medio taco pero no me entraron, así que la mamá (a quien llamaré Luisa) me prestó unos zapatos suyos de medio taco también, que me apretaban pero fueron lo único que me entró.
En ese rato llegó su amigo, vestido completamente de mina, era joven y de baja estatura y de contextura delgada, la verdad sí parecía mina, salvo por rasgos en su cara y por su voz (característica de las travestis). Era muy simpática, hasta chistosa diría yo, me dijo que me sentara, abrió un neceser lleno de maquillajes y empezó su trabajo en mi rostro, despues del cual quedé espléndida, yo creo que si me hubiera visto alguien de mi familia, dificilmente me habrían reconocido, y menos aun con la peluca, era lisa, castaña oscura, y muy larga, y a pesar de ser sintética, tenía apariencia de natural.
En ese momento me llevé una gran, pero gran sorpresa... mi nueva amiga Luisa dijo: "Ya, espérenme, me cambio rapidito y estamos listas para irnos". ¿Para irnos? ¿Dónde? pregunté. Me dijeron que había una junta del chat, en un pub.
Pensé: Noooo, pero cómo voy a ir a un carrete así, yo solo quería vestirme un rato, quizas sacarme fotos, no se... pero salir... y más encima a un pub!!
Les dije que me daba mucho miedo, que no quería ir, pero me insistieron tanto, además de animarme a que me decidiera, diciéndome que la travesti también había partido timidamente, y que la gente del chat la había aceptado de buena manera y la querían mucho, que nadie me iba a rechazar, etc...
Me convencieron, pero les pedí que no me dejaran sola. Y así fue. Salimos, tomamos un auto que nos llevó al pub, quedaba frente a Cavancha (la playa).
Al llegar, el grupo se empezó a juntar afuera del local, la otra travesti se lucía y se hacía notar, de los autos que pasaban le gritaban cosas, otros que pasaban caminando me miraban.
Me presentaron a algunas personas, los hombres me saludaban tímidamente, recuerdo que sólo 2 de ellos me saludaron con un beso en la mejilla, pero ninguno se mostró molesto ni indiferente, todos eran cordiales y amistosos.
Cuando ya estaban todos, entramos, juntaron unas mesas y nos ubicamos, Luisa a mi lado, ella me presentó a su mejor amiga, le comentó cómo nos habíamos conocido y también me hice amiga de ella, de hecho con ella fue con quien más conversé esa noche.
Pedimos tragos, recuerdo que bebí pisco sour. Despues de un buen rato de conversación muy distendida, pusieron música bailable. Varios salieron a la pista, entre ellos la otra travesti, que disfrutaba mucho de la fiesta, y se le notaba.
Yo, más recatada, me portaba como toda una señorita, no me paraba de mi asiento.
Mis amigas me preguntaron por qué no salía a bailar, y les respondí que como los zapatos me apretaban, me dolían mucho los pies (y era verdad, los tenía hecho mierda, jajaja).
Recuerdo que solo me levanté para ir a comprar otro trago, para lo cual tuve que afinar la voz y gesticular femeninamente, para no verme como un ridiculo hombre disfrazado de mujer, y después también me levanté para ir al baño, pero como no quería ir sola, le pregunté a la otra travesti si podíamos ir juntas. Entró al baño de mujeres y yo la seguí, claro, sin saber mucho como reaccionar.
Los hombres que estaban en el pub y que eran parte del resto de la clientela nos miraban, sentía sus ojos pegados en mi trasero al pasar. Cuando entré al baño de mujeres vi de reojo a la otra travesti liberarse de la ropa interior y orinar como lo hace cualquier hombre, de pie, así que hice lo mismo.
Sólo rogaba que no entrara alguna mina al baño en ese momento.
Nos reacomodamos la ropa y salimos. Luego de un rato más de compartir en la mesa, decidimos irnos. LLegamos a la casa de nuevo, por fin... mi amiga Luisa me ofreció quedarme a dormir, cosa que acepté, pues no daba más de cansancio por los zapatos y también de sueño y agotamiento por todas las emociones vividas esa noche.
Al otro día me levanté no muy tarde, agradecí todo a mi nueva amiga, le dije que las cosas que me había comprado se las dejaba de regalo por si le servía algo a ella o a su hija, y si no, que se las diera después a la otra travesti, pues yo viajaba de regreso ese mismo día y no quería llevármelas porque en el terminal de buses de Iquique había aduana y revisaban los bolsos, y no quería correr riesgos (no sé si aún revisan).
Bueno, La verdad fue una gran experiencia para mi, espero les haya gustado. Pronto, más relatos. :clap::clap::clap::clap:
Lo que contaré es absolutamente real, y aunque el contenido no se relaciona con sexo explícito, lo consideré erótico, pues me puso la adrenalina a full.
Hace pocos años tuve un viaje a Iquique. Andaba paseando por la Zofri (zona franca, especie de mall con mercadería importada y a precios convenientes, para quienes no conocen). Había un ciber, entré, pedí un pc y me metí a un chat, a la sala de esa ciudad.
Yo tenía muchas ganas de travestirme, y debía aprovechar que estaba de viaje y que no había ningún conocido cerca. Mi idea era contactar por internet a alguna travesti para ver que pasaba, o si me podía ayudar a transformarme, pero no encontré a ninguna, asi que me puse a mandar mensajes a mujeres, en busca de lo mismo. Sabía que iba a ser dificil, de hecho la mayoría no me respondió, y las pocas que lo hicieron me dijeron que sólo podían ofrecerme amistad virtual.
Hasta que una mujer me respondió y entabló conversación. Me preguntó más detalles, era de mentalidad abierta, pero quería asegurarse de que no fuera algo truculento, cosa que entendí perfectamente.
Me dijo que ella era mayor, pero que podría prestarme ropa de su hija que no estaba y no llegaría hasta el otro día.
De sólo imaginarlo me puse muy hot! También me dijo que tenía un amigo travesti y que lo iba a llamar para que fuera a su casa a ayudarme con los detalles.
Eso me puso más hot aún! Me dió su número de fono, la llamé y nos pusimos de acuerdo en los detalles. Antes de irme de la Zofri, pasé por una tienda a comprarme algo de ropa interior, pues no iba a usar la de su hija, por un tema de higiene.
Tambien me faltaba una peluca, y como no encontré ahi, me fui al centro de Iquique a comprarla.
De ahí partí donde esta señora. Llegué a su casa, me recibió algo nerviosa, pero muy atenta y amable, además, yo también estaba con los nervios a mil. Me ofreció sentarme y un vaso de bebida.
Conversamos, me pidió que le mostrara las cosas que había comprado, y despues me llevó al dormitorio de su hija y abrió el closet. Me dijo que revisara la ropa y eligiera lo que me gustara y que pensara que me iba a quedar bien, porque también está el problema de la talla, ella como toda mujer era mas delgada y mas baja que yo.
Pero igual entre su ropa más grande encontré algo para mí. Un jeans celeste claro elasticado, una blusa de hilo y un jersey negro manga larga. Me probé la ropa y me quedó bien. Ahí tuve un problemita, faltaban los zapatos, porque había unas chalitas de medio taco pero no me entraron, así que la mamá (a quien llamaré Luisa) me prestó unos zapatos suyos de medio taco también, que me apretaban pero fueron lo único que me entró.
En ese rato llegó su amigo, vestido completamente de mina, era joven y de baja estatura y de contextura delgada, la verdad sí parecía mina, salvo por rasgos en su cara y por su voz (característica de las travestis). Era muy simpática, hasta chistosa diría yo, me dijo que me sentara, abrió un neceser lleno de maquillajes y empezó su trabajo en mi rostro, despues del cual quedé espléndida, yo creo que si me hubiera visto alguien de mi familia, dificilmente me habrían reconocido, y menos aun con la peluca, era lisa, castaña oscura, y muy larga, y a pesar de ser sintética, tenía apariencia de natural.
En ese momento me llevé una gran, pero gran sorpresa... mi nueva amiga Luisa dijo: "Ya, espérenme, me cambio rapidito y estamos listas para irnos". ¿Para irnos? ¿Dónde? pregunté. Me dijeron que había una junta del chat, en un pub.
Pensé: Noooo, pero cómo voy a ir a un carrete así, yo solo quería vestirme un rato, quizas sacarme fotos, no se... pero salir... y más encima a un pub!!
Les dije que me daba mucho miedo, que no quería ir, pero me insistieron tanto, además de animarme a que me decidiera, diciéndome que la travesti también había partido timidamente, y que la gente del chat la había aceptado de buena manera y la querían mucho, que nadie me iba a rechazar, etc...
Me convencieron, pero les pedí que no me dejaran sola. Y así fue. Salimos, tomamos un auto que nos llevó al pub, quedaba frente a Cavancha (la playa).
Al llegar, el grupo se empezó a juntar afuera del local, la otra travesti se lucía y se hacía notar, de los autos que pasaban le gritaban cosas, otros que pasaban caminando me miraban.
Me presentaron a algunas personas, los hombres me saludaban tímidamente, recuerdo que sólo 2 de ellos me saludaron con un beso en la mejilla, pero ninguno se mostró molesto ni indiferente, todos eran cordiales y amistosos.
Cuando ya estaban todos, entramos, juntaron unas mesas y nos ubicamos, Luisa a mi lado, ella me presentó a su mejor amiga, le comentó cómo nos habíamos conocido y también me hice amiga de ella, de hecho con ella fue con quien más conversé esa noche.
Pedimos tragos, recuerdo que bebí pisco sour. Despues de un buen rato de conversación muy distendida, pusieron música bailable. Varios salieron a la pista, entre ellos la otra travesti, que disfrutaba mucho de la fiesta, y se le notaba.
Yo, más recatada, me portaba como toda una señorita, no me paraba de mi asiento.
Mis amigas me preguntaron por qué no salía a bailar, y les respondí que como los zapatos me apretaban, me dolían mucho los pies (y era verdad, los tenía hecho mierda, jajaja).
Recuerdo que solo me levanté para ir a comprar otro trago, para lo cual tuve que afinar la voz y gesticular femeninamente, para no verme como un ridiculo hombre disfrazado de mujer, y después también me levanté para ir al baño, pero como no quería ir sola, le pregunté a la otra travesti si podíamos ir juntas. Entró al baño de mujeres y yo la seguí, claro, sin saber mucho como reaccionar.
Los hombres que estaban en el pub y que eran parte del resto de la clientela nos miraban, sentía sus ojos pegados en mi trasero al pasar. Cuando entré al baño de mujeres vi de reojo a la otra travesti liberarse de la ropa interior y orinar como lo hace cualquier hombre, de pie, así que hice lo mismo.
Sólo rogaba que no entrara alguna mina al baño en ese momento.
Nos reacomodamos la ropa y salimos. Luego de un rato más de compartir en la mesa, decidimos irnos. LLegamos a la casa de nuevo, por fin... mi amiga Luisa me ofreció quedarme a dormir, cosa que acepté, pues no daba más de cansancio por los zapatos y también de sueño y agotamiento por todas las emociones vividas esa noche.
Al otro día me levanté no muy tarde, agradecí todo a mi nueva amiga, le dije que las cosas que me había comprado se las dejaba de regalo por si le servía algo a ella o a su hija, y si no, que se las diera después a la otra travesti, pues yo viajaba de regreso ese mismo día y no quería llevármelas porque en el terminal de buses de Iquique había aduana y revisaban los bolsos, y no quería correr riesgos (no sé si aún revisan).
Bueno, La verdad fue una gran experiencia para mi, espero les haya gustado. Pronto, más relatos. :clap::clap::clap::clap: