Lilithh
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—Bajo. —Cuelgo el telefonillo.
Los tacones no son cómodos para bajar escaleras, mejor espero el ascensor. Un último vistazo en el espejo del ascensor, el vestido aprieta, los tacones realzan el culo, así dicen, aunque al mío no le hace falta ningún realce. Retoco mi boca con el pintalabios rojo y, antes de salir del ascensor, guiño el ojo y apoyo los labios en el espejo. El primer beso de esta noche.
—Hola. Por Dios, qué guapa estás. ¿Has decidido hacer una masacre esta noche? —Se ríe Micaela, y su cara se ilumina en el marco de sus rizos negros. —Tú tampoco vas de santa. —Le beso la mejilla, entrando en el taxi.
Llegamos a la casa, que está llena de gente, de sudor y de un olor mixto a alcohol y hormonas. Entramos, Micaela me mira y entre el ruido creo entender que me dice la típica fiesta universitaria.
—Lo primero que tenemos que hacer es averiguar dónde está el baño. Nunca se sabe, especialmente después de la tercera copa, uno se pierde en los laberintos de las habitaciones. —Micaela parece experta y se mueve con destreza esquivando los cuerpos sudorosos.
—Te espero fuera —le digo.
Me miro los pies y sé que acabaré la noche descalza. Levanto la cabeza y una cara muy cerca de mi oído derecha se presenta.
—Hola, ¿te apetece tomar una copa? Soy Fabián. —Me besa la mejilla.
—Hola. Estoy esperando a que mi amiga salga del baño — contesto rápido perdiéndome en sus ojos verdes.
Justo en aquel momento Micaela sale ajustándose la falda. Nos acercamos a la mesa del alcohol y nos invita a un chupito, y al segundo y al tercero entre risas y presentaciones a sus amigos. Fabián me agarra del brazo.
—Me encanta esta canción, baila conmigo. —Y aprieta su cuerpo contra el mío. Fabián es alto, fuerte y puedo sentir los músculos de los brazos mientras rodea mi cintura. Sus manos son fuertes y al mismo tiempo delicadas recorriendo el perfil de mi cuerpo al sonido de la música. La cabeza me da vueltas, me encuentro mareada y excitada a la vez.
Busco a Micaela con la mirada y la veo besándose con un amigo de Fabián. Sigo bailando entre los brazos de Fabián, que no para de frotar su cuerpo contra el mío. Me gusta, pero sigo buscando a Micaela. Ya no la veo.
—Sé dónde han ido, te llevo. —Fabián me coge de la mano y subimos las escaleras hacia la parte de arriba de la casa.
Abre la puerta de uno de los dormitorios y ahí está Micaela.
El amigo de Fabián le sube la falda mientras está de rodillas frente a la cadera de Micaela. Sus manos empiezan a tocarle el culo, la entrepierna y Micaela agarra su pelo.
—Micaela —la llamo. Me mira, sonríe.
—¿Os vais a quedar mirando o vais a participar? —Vuelve a cerrar los ojos y emite un gemido.
En aquel momento Fabián cierra la puerta con la llave. Me agarra, noto su polla dura que va creciendo. Intento alejarme de su cuerpo para dirigirme a Micaela y veo que sus bragas ya están en el suelo mientras ella yace en la cama con las piernas abiertas agarrando fuerte del pelo a este chico que le está lamiendo el coño.
—Ven aquí. —Micaela me invita a sentarme a su lado—. Te va a gustar.
Fabián me lleva hacia la cama. Micaela me coge de la mano. Fabián me tumba, levanta mi vestido y con los dedos busca el hilo de mi tanga.
Yo también estoy medio desnuda con las piernas abiertas mientras no paro de mirar a Micaela. Ella aprieta mi mano, se la lleva a su pecho. Fabián ha empezado a mojar con su lengua las paredes de mi coño. Micaela frota su pezón con mis dedos.
—Te he dicho que te va a gustar y así será. —Baja mi mano a la cabeza de este chico.
Me obliga a empujar para que su lengua entre más dentro. Sigue moviéndola hasta que mis dedos tocan su pelo rizado y la lengua húmeda.
—Mueve los dedos, cariño, muévelos, vuélveme loca —me suplica gimiendo.
Fabián sigue chupando mi cuerpo, sus dedos entran y salen de mi coño, alternándolos con la lengua. Estoy excitada. Mis dedos empiezan a moverse. El clítoris de Micaela está grande e hinchado bajo mi palma mojada por su flujo y el resto de saliva. Fabián me da la vuelta y empieza a lamer mi culo.
Veo la cara de Micaela en la entrepierna del chico. Frota la polla con dos manos escupiéndola antes de metérsela en la boca hasta el fondo. La oigo decirle Fóllame la boca y me mojo.
Fabián introduce su verga en mi cuerpo, dando golpes hasta el fondo, y yo lo que más deseo es estar con Micaela. Es ella la que me excita, es ella la que tiene toda mi atención. Micaela lo sabe, tiene que saberlo, por eso no para de mirarme.
A las dos nos están follando por detrás y nuestras caras están muy cerca. Ella sigue sonriéndome, puedo sentir su aliento a alcohol y a sexo… Ojalá pudiera follarte yo la boca.
Micaela se corre, yo no puedo. Los machos están a punto de acabar en nuestras bocas, los oigo gemir, nuestros cuerpos de rodillas se rozan.
La mano derecha de Micaela empieza a subir por mi pierna y acaba jugando con mi clítoris. Aprieto con los labios la polla de Fabián y aumentan mis ganas de comérmela. Micaela sigue frotando y Fabián se corre en mi boca al mismo tiempo que mi coño explota en la mano de Micaela.
Aún con nuestras bocas llenas de leche, Micaela se da la vuelta y me besa, mi segundo beso de la noche.
Derechos de autor registrados "El Diario de Lilith"
Los tacones no son cómodos para bajar escaleras, mejor espero el ascensor. Un último vistazo en el espejo del ascensor, el vestido aprieta, los tacones realzan el culo, así dicen, aunque al mío no le hace falta ningún realce. Retoco mi boca con el pintalabios rojo y, antes de salir del ascensor, guiño el ojo y apoyo los labios en el espejo. El primer beso de esta noche.
—Hola. Por Dios, qué guapa estás. ¿Has decidido hacer una masacre esta noche? —Se ríe Micaela, y su cara se ilumina en el marco de sus rizos negros. —Tú tampoco vas de santa. —Le beso la mejilla, entrando en el taxi.
Llegamos a la casa, que está llena de gente, de sudor y de un olor mixto a alcohol y hormonas. Entramos, Micaela me mira y entre el ruido creo entender que me dice la típica fiesta universitaria.
—Lo primero que tenemos que hacer es averiguar dónde está el baño. Nunca se sabe, especialmente después de la tercera copa, uno se pierde en los laberintos de las habitaciones. —Micaela parece experta y se mueve con destreza esquivando los cuerpos sudorosos.
—Te espero fuera —le digo.
Me miro los pies y sé que acabaré la noche descalza. Levanto la cabeza y una cara muy cerca de mi oído derecha se presenta.
—Hola, ¿te apetece tomar una copa? Soy Fabián. —Me besa la mejilla.
—Hola. Estoy esperando a que mi amiga salga del baño — contesto rápido perdiéndome en sus ojos verdes.
Justo en aquel momento Micaela sale ajustándose la falda. Nos acercamos a la mesa del alcohol y nos invita a un chupito, y al segundo y al tercero entre risas y presentaciones a sus amigos. Fabián me agarra del brazo.
—Me encanta esta canción, baila conmigo. —Y aprieta su cuerpo contra el mío. Fabián es alto, fuerte y puedo sentir los músculos de los brazos mientras rodea mi cintura. Sus manos son fuertes y al mismo tiempo delicadas recorriendo el perfil de mi cuerpo al sonido de la música. La cabeza me da vueltas, me encuentro mareada y excitada a la vez.
Busco a Micaela con la mirada y la veo besándose con un amigo de Fabián. Sigo bailando entre los brazos de Fabián, que no para de frotar su cuerpo contra el mío. Me gusta, pero sigo buscando a Micaela. Ya no la veo.
—Sé dónde han ido, te llevo. —Fabián me coge de la mano y subimos las escaleras hacia la parte de arriba de la casa.
Abre la puerta de uno de los dormitorios y ahí está Micaela.
El amigo de Fabián le sube la falda mientras está de rodillas frente a la cadera de Micaela. Sus manos empiezan a tocarle el culo, la entrepierna y Micaela agarra su pelo.
—Micaela —la llamo. Me mira, sonríe.
—¿Os vais a quedar mirando o vais a participar? —Vuelve a cerrar los ojos y emite un gemido.
En aquel momento Fabián cierra la puerta con la llave. Me agarra, noto su polla dura que va creciendo. Intento alejarme de su cuerpo para dirigirme a Micaela y veo que sus bragas ya están en el suelo mientras ella yace en la cama con las piernas abiertas agarrando fuerte del pelo a este chico que le está lamiendo el coño.
—Ven aquí. —Micaela me invita a sentarme a su lado—. Te va a gustar.
Fabián me lleva hacia la cama. Micaela me coge de la mano. Fabián me tumba, levanta mi vestido y con los dedos busca el hilo de mi tanga.
Yo también estoy medio desnuda con las piernas abiertas mientras no paro de mirar a Micaela. Ella aprieta mi mano, se la lleva a su pecho. Fabián ha empezado a mojar con su lengua las paredes de mi coño. Micaela frota su pezón con mis dedos.
—Te he dicho que te va a gustar y así será. —Baja mi mano a la cabeza de este chico.
Me obliga a empujar para que su lengua entre más dentro. Sigue moviéndola hasta que mis dedos tocan su pelo rizado y la lengua húmeda.
—Mueve los dedos, cariño, muévelos, vuélveme loca —me suplica gimiendo.
Fabián sigue chupando mi cuerpo, sus dedos entran y salen de mi coño, alternándolos con la lengua. Estoy excitada. Mis dedos empiezan a moverse. El clítoris de Micaela está grande e hinchado bajo mi palma mojada por su flujo y el resto de saliva. Fabián me da la vuelta y empieza a lamer mi culo.
Veo la cara de Micaela en la entrepierna del chico. Frota la polla con dos manos escupiéndola antes de metérsela en la boca hasta el fondo. La oigo decirle Fóllame la boca y me mojo.
Fabián introduce su verga en mi cuerpo, dando golpes hasta el fondo, y yo lo que más deseo es estar con Micaela. Es ella la que me excita, es ella la que tiene toda mi atención. Micaela lo sabe, tiene que saberlo, por eso no para de mirarme.
A las dos nos están follando por detrás y nuestras caras están muy cerca. Ella sigue sonriéndome, puedo sentir su aliento a alcohol y a sexo… Ojalá pudiera follarte yo la boca.
Micaela se corre, yo no puedo. Los machos están a punto de acabar en nuestras bocas, los oigo gemir, nuestros cuerpos de rodillas se rozan.
La mano derecha de Micaela empieza a subir por mi pierna y acaba jugando con mi clítoris. Aprieto con los labios la polla de Fabián y aumentan mis ganas de comérmela. Micaela sigue frotando y Fabián se corre en mi boca al mismo tiempo que mi coño explota en la mano de Micaela.
Aún con nuestras bocas llenas de leche, Micaela se da la vuelta y me besa, mi segundo beso de la noche.
Derechos de autor registrados "El Diario de Lilith"