Graziella
Escort
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Hace un tiempo inicié un proyecto, me gustaría dejar un relato y saber que opinan. Así va.
Capítulo 1: El abogado y La previa
Habíamos hablado ya varias veces sobre el primer encuentro, qué cuando, cómo se hacía, dónde es, qué te molesta, etc. Y un día después de algunas vueltas al caer la casi media noche llega un abogado a simple vista. Un trech hasta los tobillos sobre un traje azul oscuro, mi color favorito. Un alto señor de unos cincuenta y tantos de serio semblante y labios finos.
R es tu nombre ?
Así es señorita F, que tengo que hacer ?
R tenía unos movimientos completamente incongruentes al son de mis caderas, pero esos finos labios besaban, profundo y sin pausas.
Yo trataba de encenderlo con besos y unos gemidos nada fingidos, lo real, es que el calor del momento y mi exhaustiva búsqueda de su disfrute me hacían gemirle al oído.
En ese primer encuentro no supe si gusté de él, pero volvió.
Y fue así como un día me encontré en una previa larga, que me hacía mantener los sentidos alerta y mi boca cerrada porque quería escuchar todo lo que sentía y venía de él.
Como sus labios con su boca entre abierta iba pasando sobre mi clavícula, recorrían mis brazos, mis senos, mi abdomen, y bajaba por mi pelvis bordeando mi monte de Venus y sus dedos suaves recorrían el borde y casi el límite de los labios de mi vulva mientras que su pulgar izquierdo hacía un suave masaje en la entrada de mí y el resto de sus dedos estaba entremedio de mis glúteos y mi cuerpo completo lo empezó a seguir, mi sangre empezó hervir y gritar tan fuerte que me hacía rogarle “métela”
R quería saber cómo complacerme y yo quería saber quién era el. Qué pensaba, cuál era su música favorita, que comía, qué pensamientos habitaban su cabeza y cómo se conectaban con su corazón. Lo empecé a citar casi semanalmente esperando lo nuevo que iba a tener nuestra previa.
En que crees que trabajo?
Eres abogado -le dije.
Por qué lo dices?
Por ese abrigo largo que traes sobre un traje completamente planchado a pesar de ser ya la media noche.
Y el abogado sonríe con los labios cerrados y una mirada muy misteriosa.
Capítulo 1: El abogado y La previa
Habíamos hablado ya varias veces sobre el primer encuentro, qué cuando, cómo se hacía, dónde es, qué te molesta, etc. Y un día después de algunas vueltas al caer la casi media noche llega un abogado a simple vista. Un trech hasta los tobillos sobre un traje azul oscuro, mi color favorito. Un alto señor de unos cincuenta y tantos de serio semblante y labios finos.
R es tu nombre ?
Así es señorita F, que tengo que hacer ?
R tenía unos movimientos completamente incongruentes al son de mis caderas, pero esos finos labios besaban, profundo y sin pausas.
Yo trataba de encenderlo con besos y unos gemidos nada fingidos, lo real, es que el calor del momento y mi exhaustiva búsqueda de su disfrute me hacían gemirle al oído.
En ese primer encuentro no supe si gusté de él, pero volvió.
Y fue así como un día me encontré en una previa larga, que me hacía mantener los sentidos alerta y mi boca cerrada porque quería escuchar todo lo que sentía y venía de él.
Como sus labios con su boca entre abierta iba pasando sobre mi clavícula, recorrían mis brazos, mis senos, mi abdomen, y bajaba por mi pelvis bordeando mi monte de Venus y sus dedos suaves recorrían el borde y casi el límite de los labios de mi vulva mientras que su pulgar izquierdo hacía un suave masaje en la entrada de mí y el resto de sus dedos estaba entremedio de mis glúteos y mi cuerpo completo lo empezó a seguir, mi sangre empezó hervir y gritar tan fuerte que me hacía rogarle “métela”
R quería saber cómo complacerme y yo quería saber quién era el. Qué pensaba, cuál era su música favorita, que comía, qué pensamientos habitaban su cabeza y cómo se conectaban con su corazón. Lo empecé a citar casi semanalmente esperando lo nuevo que iba a tener nuestra previa.
En que crees que trabajo?
Eres abogado -le dije.
Por qué lo dices?
Por ese abrigo largo que traes sobre un traje completamente planchado a pesar de ser ya la media noche.
Y el abogado sonríe con los labios cerrados y una mirada muy misteriosa.
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