R-JON
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Anécdota ocurrida en el año 2005.
En aquel tiempo era un jovencito de 22 años estudiando en la Universidad, y como suele ocurrir en estos lugares, hay montones y montones de bellas muchachas.
De todo ese arsenal de niñas, hubo una mina de otra carrera que, desde que la vi, me llamó poderosamente la atención: Era una rubia (natural) de 21 años, delgada, rasgos muy finos y movimientos lánguidos y felinos. Me embobaba cuando estaba cerca mio al grado de ponerme tan nervioso como un cabro chico, no me atrevía a hablar con ella.
Un día, por azares de la vida, coincidimos en un carrete, así es que la chance de conocerla se había dado como un regalo de la vida. Me acerqué muy nervioso pero simulando espontaneidad y le pedí fuego, metí conversa y el resto decantó de forma natural.
Hubo mucha química y seguimos en buena onda los días posteriores. Comenzamos a juntarnos en las ventanas de las clases hasta que la invité formalmente a una cita, la señorita accedió de inmediato.
Era embriagador estar con ella, su fina belleza: voz suave, risa melodiosa, suave aroma a algún rico perfume...
Logré por fin besarla en nuestra segunda cita en la esquina de Providencia con Marchant Pereira.
Seguimos saliendo, nos seguimos besando y aunque no había pololeo formal, a solas caminábamos de la mano. Hasta que un día estando en la calle besándonos me dice que quiere acostarse conmigo ''vamos a un motel?'' me dijo... Mi corazón golpeaba como un martillo, Por fin voy a verla sin ropa! podré besarla, tocarla, lamerla... TODO!
Llegamos a uno de los tantos moteles en Marín, entramos y al cerrar la puerta perdí el control y comencé a besarla por todos lados, la desnudé ansioso pero con delicadeza... Cuanta fineza, su cuerpo era una delgada poesía, su aroma a mujer me descontrolaba mas y nos metimos a la ducha.
Aunque tenia ganas de comérmela a besos y mordiscos, disfruté de ella en la ducha con calma y suavidad, llegamos a la cama, me empuja levemente, yo de espaldas contemplándo su cuerpo de pie, se arrodilla y empieza a gatear lentamente hacia mi, me besa, baja y me hace un oral calmo, casi como una novata, yo estaba en las nubes, su boquita comiéndose mi verga, sus ojitos mirándome, su mano izquierda acariciando mi pecho, sus pequeños gemidos. Yo no lo podía creer, realmente esta niña me estaba gustando mucho.
La temperatura comenzó a subir y su calmo oral comenzó gradualmente a tomar fuerza y velocidad, los suaves gemidos se alteraron en frecuencia, yo ya estaba listo para embestir y disfrutar de su cuerpo, cuando ya estaba todo listo para proceder a lo demás, me mira y me dice:
''Te quiero meter mi dedo en el culo''.................................
...Y el aire se congeló.
Le pregunté ¿que?, y me vuelve a decir lo mismo, le dije que no.
- ¿Por que no?
- No son mis gustos
- Pero si es un ratito
- Prefiero que no
- Ya poh...
- No
- Pucha que eri mala onda.. (En este punto de la historia el deseo de procreación había bajado considerablemente)
- ''Mi ex me dejaba hacerlo''
- ''Bueno, son los gustos de tu ex, no los míos''.
Se sentó en la cama y guardó silencio, me acerque y le bese el hombro diciéndole que no se enojara, que no es importante.
Cuento corto, la mina se enojó, nos tuvimos que vestir y nos fuimos del motel. Ese mismo día me dijo que ya no quería seguir saliendo conmigo.
No volví a hablar con ella.
Les confieso que no me arrepiento de mi decisión, pero hasta el día de hoy lamento no haber alcanzado a regocijarme con ese cuerpo, a hacerle toda la pornografía que se me hubiese ocurrido (que, créanme, hubiese sido mucha).
Muchacha rubia de gustos... exóticos, espero que estés muy bien y hayas encontrado al hombre que te haya dado en el gusto (*).
Amor y paz para todos. :party:
En aquel tiempo era un jovencito de 22 años estudiando en la Universidad, y como suele ocurrir en estos lugares, hay montones y montones de bellas muchachas.
De todo ese arsenal de niñas, hubo una mina de otra carrera que, desde que la vi, me llamó poderosamente la atención: Era una rubia (natural) de 21 años, delgada, rasgos muy finos y movimientos lánguidos y felinos. Me embobaba cuando estaba cerca mio al grado de ponerme tan nervioso como un cabro chico, no me atrevía a hablar con ella.
Un día, por azares de la vida, coincidimos en un carrete, así es que la chance de conocerla se había dado como un regalo de la vida. Me acerqué muy nervioso pero simulando espontaneidad y le pedí fuego, metí conversa y el resto decantó de forma natural.
Hubo mucha química y seguimos en buena onda los días posteriores. Comenzamos a juntarnos en las ventanas de las clases hasta que la invité formalmente a una cita, la señorita accedió de inmediato.
Era embriagador estar con ella, su fina belleza: voz suave, risa melodiosa, suave aroma a algún rico perfume...
Logré por fin besarla en nuestra segunda cita en la esquina de Providencia con Marchant Pereira.
Seguimos saliendo, nos seguimos besando y aunque no había pololeo formal, a solas caminábamos de la mano. Hasta que un día estando en la calle besándonos me dice que quiere acostarse conmigo ''vamos a un motel?'' me dijo... Mi corazón golpeaba como un martillo, Por fin voy a verla sin ropa! podré besarla, tocarla, lamerla... TODO!
Llegamos a uno de los tantos moteles en Marín, entramos y al cerrar la puerta perdí el control y comencé a besarla por todos lados, la desnudé ansioso pero con delicadeza... Cuanta fineza, su cuerpo era una delgada poesía, su aroma a mujer me descontrolaba mas y nos metimos a la ducha.
Aunque tenia ganas de comérmela a besos y mordiscos, disfruté de ella en la ducha con calma y suavidad, llegamos a la cama, me empuja levemente, yo de espaldas contemplándo su cuerpo de pie, se arrodilla y empieza a gatear lentamente hacia mi, me besa, baja y me hace un oral calmo, casi como una novata, yo estaba en las nubes, su boquita comiéndose mi verga, sus ojitos mirándome, su mano izquierda acariciando mi pecho, sus pequeños gemidos. Yo no lo podía creer, realmente esta niña me estaba gustando mucho.
La temperatura comenzó a subir y su calmo oral comenzó gradualmente a tomar fuerza y velocidad, los suaves gemidos se alteraron en frecuencia, yo ya estaba listo para embestir y disfrutar de su cuerpo, cuando ya estaba todo listo para proceder a lo demás, me mira y me dice:
''Te quiero meter mi dedo en el culo''.................................
...Y el aire se congeló.
Le pregunté ¿que?, y me vuelve a decir lo mismo, le dije que no.
- ¿Por que no?
- No son mis gustos
- Pero si es un ratito
- Prefiero que no
- Ya poh...
- No
- Pucha que eri mala onda.. (En este punto de la historia el deseo de procreación había bajado considerablemente)
- ''Mi ex me dejaba hacerlo''
- ''Bueno, son los gustos de tu ex, no los míos''.
Se sentó en la cama y guardó silencio, me acerque y le bese el hombro diciéndole que no se enojara, que no es importante.
Cuento corto, la mina se enojó, nos tuvimos que vestir y nos fuimos del motel. Ese mismo día me dijo que ya no quería seguir saliendo conmigo.
No volví a hablar con ella.
Les confieso que no me arrepiento de mi decisión, pero hasta el día de hoy lamento no haber alcanzado a regocijarme con ese cuerpo, a hacerle toda la pornografía que se me hubiese ocurrido (que, créanme, hubiese sido mucha).
Muchacha rubia de gustos... exóticos, espero que estés muy bien y hayas encontrado al hombre que te haya dado en el gusto (*).
Amor y paz para todos. :party: