Ya don Turco, tomando en cuenta que el tema no prendió, me voy a mandar una mas rosadita. Resulta que llevaba unos años viajando por diferentes lugares, decidí que era el momento de iniciar el regreso a casa (lo cual me tomo aun más de un año) yo tenía una pequeña fábrica de confecciónes en una ciudad del nordeste de Brazil, la cual cerre antes de partir, tenía un pedido de Bahía, el cual decidí llevar yo mismo ya que era lo último de mi stock y como obligatoriamente tenia que pasar por esa ciudad me pareció lo mas lógico. Llegué a Bahía me instale en un hotel cerca del terminal de buses, ducha y a los negocios. Vendí todo lo que que llevaba. Decidí dar una vuelta por la ciudad, solo con la intención de tomar un poco de aire y alguna que otra cosita. Había dejado atrás a una princesa que al menos hasta hoy es uno de los grandes amores de mi vida. Así que aún reflexionando sobre mi decisión me fui a dormir. Me levante temprano tipo 5.30am, ducha y desayuno, cargo con mi vieja y fiel mochila y a tomar un bus camino a Bello horizonte, donde me esperaban unos amigos. Al poco rato llegó mi bus. Estaba prácticamente vacío, unas 10 personas, pero lo importante estaba en el primer asiento, una mulata de pelo crespo, trigueña, sus pechos devian medir unos 100 centímetros, una carita de lo que hoy llamaríamos teen, no más de 20 años, vestia un peto azul que apenas le contenía sus turgencias, en resumen un bom bom,estaba dormida profundamente y no se por qué pero al verla lo primero que pensé fue que más tarde seria mía. Fue como un rayo que me atravesó. Me instale en la mitad del bus (detrás de mi no había nadie) el echo es que me quedé dormido. Cuando desperte la chica estaba en los asientos de al lado mio. La miró y le preguntó la hora (parecio cómo si ella estuviera esperando que yo despertara) al contestarme me doy cuenta que no era ni medio día, aún teníamos mas de un día entero de viaje. Hago mi movimiento y me cambio a su lado, no dijo nada, al contrario parecía que era lo que esperaba, nos presentamos, rápidamente estábamos besándonos con locura, como si el mundo se fuera a acabar. Me contó que venía de la misma ciudad que yo, que eran sus primeras vacaciones sola y que acababa de perder su virginidad, que no lo disfruto tanto como ella esperaba, pero tampoco estuvo tan mal. Que mas decir, fue al baño se cambió la calza por una falda amplia y la mesa estaba servida. La noche hizo su lenta aparición, lo cual fue una invitación al pecado, lentamente se fue colocando cada vez más encima de mi. Introduje suavemente mis dedos en su humedad, hasta que no aguantamos más, yo la levante y dándome la espalda de un solo movimiento se introdujo mi pena dentro de su intimidad, mi mano ahogo su gemido, que sensación mas espectacular, ella totalmente desatada y empapada por la lujuria y yo sin creer en lo que estaba pasando. Como puede nos tape con una frazada y contuve sus movimientos para que los demás pasajeros no se percataron. Que más decir no paramos hasta que salió el sol.
Saludos cordiales