Era una de aquellas veces en que mi casa quedaba disponible para mí, debido a la ausencia de mi familia. Si han leido mis otros relatos, sabrán que soy crossdresser, o travesti de closet, o como quieran llamarle. Se hizo la noche y yo, que me había conectado temprano al msn, y a un chat de mi ciudad (Antofagasta) y a diferentes paginas para ver videos, fotos, relatos, todo lo que tuviera que ver con travestis, pues ya estaba con la adrenalina bastante alta, y decidí obviamente, volver a vestirme.
Tiempo atrás me había comprado un pantalon tipo jeans, elasticado, color gris. Tenía unos zapatos de taco muy bajito. Una blusa negra ajustada, que era de mi hermana. La peluca, el maquillaje, en fin, la producción... y ya estaba lista.
Comencé con mi ritual de siempre para darme valor, primero asomándome a la puerta de calle, luego saliendo a pararme breves segundos fuera de la casa, despues caminando unos cuantos pasos, cruzando a la vereda de enfrente, yendo hasta la esquina, etc. Hasta que por fin me lancé a caminar sin detenerme, una cuadra, otra, una vuelta a una cuadra, y así me iba alejando de mi casa.
Recuerdo que al llegar a una esquina había un chico muy joven, unos 19 años creo, con una facha un poco flaite, pero no parecía un delincuente. Me quedó mirando, yo pensé seguir de largo, pero algo me retuvo. Se me ocurrió preguntarle si tenía cigarros, me dijo que no, pero que él me podía acompañar a comprar. Le dije que a esa hora (aprox. 03:00 AM) no habría dónde comprarlos, así que no, gracias.
Amablemente me ofreció acompañarme a donde yo fuera, y me trataba de "señorita", fue agradable, a pesar de que lo que menos parecía era una señorita. Digo, reconozco que quizas no parecía una verdadera mujer biológica, pero al menos travesti de calle sí parecía.
Le pregunté qué quería, qué buscaba, ya que no se iba a ofrecer a acompañarme a cambio de bolitas de dulce. Me dijo que le gustaría tener sexo conmigo... le respondí que yo sólo hacía sexo oral (no sé por qué se me ocurren esas cosas). El caso es que aceptó, y bueno, yo también acepté.
Caminamos juntos unas pocas cuadras, buscando un lugar donde poder estar tranquilos. El me metía conversa, me explicaba que era muy limpio, que no tenía ninguna enfermedad, cosas así. Yo sólo le sonreía forzadamente. Llegamos a una plaza (la misma de mi otro relato), y caminamos hacia unos arbustos, y nos sentamos detras, en el pasto, apoyados en un pequeño muro.
Se acabaron las palabras, él comenzó a acariciar mis muslos, desabrochándose ansiosamente su pantalón, y sacando su pene ya erecto. Lo miré al principio con susto, mi adrenalina estaba a mil por hora. Comencé a acercarme lentamente, primero le besé la puntita, luego con mis labios lo fui acariciando, despues con mi lengua... hasta que pronto ya lo tenía dentro de mi boca, succionando concentrada.
Estuve un buen rato en eso, hasta que él se empezó a poner más caliente, y me sujetaba la cabeza, empujándomela hacia él. Quería llegar a mi garganta, en algún momento lo logró, pero yo me comencé a ahogar y hacer arcadas, con las consiguientes lagrimas y corrida de maquillaje, por lo que decidí ponerme firme y llegar hasta ahí. El me insistía en que siguiera, y también me pedía penetrarme, a lo que me negué rotundamente. Pero también sabía que él había quedado con ganas, así que le ofrecí que se frotara en mí, pero con ropa. El accedió y estuvimos en cucharita unos minutos mientras él gozaba imaginando que me hacía el amor. Debo reconocer que a mi también me gustó esa posición.
Luego de eso me dije a mi misma que ya estaba bien por aquella vez, le dije que basta, que hasta ahí llegaba todo, me levanté y me fui.
Caminé imaginando que me seguiría, y me asusté un poco, pero menos mal que no fue asi. Llegué a mi casa y seguí en internet un rato más, recordando con emoción cada detalle vivido esa noche, luego me masturbé y me fui a acostar vestida así mismo. Al otro día al despertar recién me desmaquillé, me saqué toda la ropa de mujer y volví a mi rutina de hombre.
Esto es absolutamente real, espero sus comentarios, opiniones, etc.-
Tiempo atrás me había comprado un pantalon tipo jeans, elasticado, color gris. Tenía unos zapatos de taco muy bajito. Una blusa negra ajustada, que era de mi hermana. La peluca, el maquillaje, en fin, la producción... y ya estaba lista.
Comencé con mi ritual de siempre para darme valor, primero asomándome a la puerta de calle, luego saliendo a pararme breves segundos fuera de la casa, despues caminando unos cuantos pasos, cruzando a la vereda de enfrente, yendo hasta la esquina, etc. Hasta que por fin me lancé a caminar sin detenerme, una cuadra, otra, una vuelta a una cuadra, y así me iba alejando de mi casa.
Recuerdo que al llegar a una esquina había un chico muy joven, unos 19 años creo, con una facha un poco flaite, pero no parecía un delincuente. Me quedó mirando, yo pensé seguir de largo, pero algo me retuvo. Se me ocurrió preguntarle si tenía cigarros, me dijo que no, pero que él me podía acompañar a comprar. Le dije que a esa hora (aprox. 03:00 AM) no habría dónde comprarlos, así que no, gracias.
Amablemente me ofreció acompañarme a donde yo fuera, y me trataba de "señorita", fue agradable, a pesar de que lo que menos parecía era una señorita. Digo, reconozco que quizas no parecía una verdadera mujer biológica, pero al menos travesti de calle sí parecía.
Le pregunté qué quería, qué buscaba, ya que no se iba a ofrecer a acompañarme a cambio de bolitas de dulce. Me dijo que le gustaría tener sexo conmigo... le respondí que yo sólo hacía sexo oral (no sé por qué se me ocurren esas cosas). El caso es que aceptó, y bueno, yo también acepté.
Caminamos juntos unas pocas cuadras, buscando un lugar donde poder estar tranquilos. El me metía conversa, me explicaba que era muy limpio, que no tenía ninguna enfermedad, cosas así. Yo sólo le sonreía forzadamente. Llegamos a una plaza (la misma de mi otro relato), y caminamos hacia unos arbustos, y nos sentamos detras, en el pasto, apoyados en un pequeño muro.
Se acabaron las palabras, él comenzó a acariciar mis muslos, desabrochándose ansiosamente su pantalón, y sacando su pene ya erecto. Lo miré al principio con susto, mi adrenalina estaba a mil por hora. Comencé a acercarme lentamente, primero le besé la puntita, luego con mis labios lo fui acariciando, despues con mi lengua... hasta que pronto ya lo tenía dentro de mi boca, succionando concentrada.
Estuve un buen rato en eso, hasta que él se empezó a poner más caliente, y me sujetaba la cabeza, empujándomela hacia él. Quería llegar a mi garganta, en algún momento lo logró, pero yo me comencé a ahogar y hacer arcadas, con las consiguientes lagrimas y corrida de maquillaje, por lo que decidí ponerme firme y llegar hasta ahí. El me insistía en que siguiera, y también me pedía penetrarme, a lo que me negué rotundamente. Pero también sabía que él había quedado con ganas, así que le ofrecí que se frotara en mí, pero con ropa. El accedió y estuvimos en cucharita unos minutos mientras él gozaba imaginando que me hacía el amor. Debo reconocer que a mi también me gustó esa posición.
Luego de eso me dije a mi misma que ya estaba bien por aquella vez, le dije que basta, que hasta ahí llegaba todo, me levanté y me fui.
Caminé imaginando que me seguiría, y me asusté un poco, pero menos mal que no fue asi. Llegué a mi casa y seguí en internet un rato más, recordando con emoción cada detalle vivido esa noche, luego me masturbé y me fui a acostar vestida así mismo. Al otro día al despertar recién me desmaquillé, me saqué toda la ropa de mujer y volví a mi rutina de hombre.
Esto es absolutamente real, espero sus comentarios, opiniones, etc.-