Al comienzo de mi lado B y como no soy de Santiago, en una segunda cita con una chica brasileña, me baje en la estación de metro equivocada, le escribo a la chica; estoy llegando, estoy abajo. Me avisa que suba, el edificio me era conocido, conserje me anota, avisa por citófono, subo, timbre...
Oh, sorpresa, abre, una señora bastante agraciada...
Cambiazo ?
La mamá ? es muy jovén...
Cuento corto, bajé a nivel de calle sin entender qué pasaba. Después de un rato caí en cuenta que estaba en el edificio de otra chica.
La llamé, estaba desocupada, subí nuevamente y me disculpé con la chica original a la cual visité un par de días después.