El 2016 tenía que entregar el depto que arrendaba, le avisé al dueño y me dijo que teníamos contrato por 6 meses más y que si me quería antes de tiempo tenía que conseguirle un nuevo arrendatario. Yo tenía unos 32 en ese tiempo.
Publiqué el depto y me escribió una chiquilla de nombre Chloe. En la foto de WhatsApp se veía atractiva, pelo corto, muy estilosa, rubia platinada de unos 26. Agendamos hora y la esperé nervioso.
Llegó al depto y me encantó. Coqueta, muy atlética, de risa fácil. Era verano, andaba de mini y polera de tiritas, se veía increíble. Por suerte hablo inglés y nos contamos algo de nuestras vidas. Era australiana y llevaba 10 meses en Chile. No le gustó mucho el depto, nos despedimos y pensé que no la volvería a ver.
Después de mostrar el depto tenía que salir a hacer un trámite de la pega así que salí en el auto y me la encontré a 2 cuadras caminando. Bajé la ventana y le pregunté si le podía llevar a alguna parte. Iba en dirección nada que ver a la mía, pero le dije que justo justo justo iba para allá y la llevé. Nos reímos, escuchamos buena música y cuando se bajó del auto para despedirse, no creo que por accidente, terminó en un beso cuneteado. Quedamos de hablar para salir.
Al día siguiente me agregó en Instagram y le puso like como a 6 fotos mías. Soy Pavarotti pero nunca tanto y dije: esta es la mía. Quedamos de salir el viernes. Me dijo que ella tenía un carrete pero que nos tomáramos algo tarde, después de eso, tipo 12. Yo justo tenía algo también así que me acomodaba perfecto.
La pasé a buscar en un Uber y fuimos a un barcito en Bellavista. Yo, nervioso, no vaya a encontrarme con alguien conocido que me vea con esta rubia. Por suerte no pasó. Nos comimos algo, un par de copetes y muchas risas. Me preguntó por mi señora, que la había visto en mis fotos en IG. Me reí y le dije que era un amor. Ya eran cerca de las 02:00 y había que partir. Le dije que la llevaba, pedí un Uber. Nos sentamos atrás, puse el brazo alrededor de ella. Cuando el auto partió me acerqué y le di un beso. Nos fuimos todo el camino en Uber agarrando con todo, el chofer estaba loco mirándonos por el retrovisor. Entre tanto agarrón ella me preguntó si quería subir a tomarme algo a su depto cuando llegáramos y… adivinen qué le contesté.
Nunca había estado tan caliente. Desde el ascensor hasta la puerta de su depto manoseándonos, costó un mundo concentrarse en achuntarle (con la llave). Apenas entramos a su depto me bajó los pantalones y me chupó el nepe con unas ganas que no había visto en mi vida. De esas minas que de verdad lo disfrutan. Desesperada por tragárselo.
Tiramos en 3-4 posiciones y la recuerdo jadeando, transpirada, exhausta, chillando encima mío. Hablamos después, pero nunca más nos vimos.
Publiqué el depto y me escribió una chiquilla de nombre Chloe. En la foto de WhatsApp se veía atractiva, pelo corto, muy estilosa, rubia platinada de unos 26. Agendamos hora y la esperé nervioso.
Llegó al depto y me encantó. Coqueta, muy atlética, de risa fácil. Era verano, andaba de mini y polera de tiritas, se veía increíble. Por suerte hablo inglés y nos contamos algo de nuestras vidas. Era australiana y llevaba 10 meses en Chile. No le gustó mucho el depto, nos despedimos y pensé que no la volvería a ver.
Después de mostrar el depto tenía que salir a hacer un trámite de la pega así que salí en el auto y me la encontré a 2 cuadras caminando. Bajé la ventana y le pregunté si le podía llevar a alguna parte. Iba en dirección nada que ver a la mía, pero le dije que justo justo justo iba para allá y la llevé. Nos reímos, escuchamos buena música y cuando se bajó del auto para despedirse, no creo que por accidente, terminó en un beso cuneteado. Quedamos de hablar para salir.
Al día siguiente me agregó en Instagram y le puso like como a 6 fotos mías. Soy Pavarotti pero nunca tanto y dije: esta es la mía. Quedamos de salir el viernes. Me dijo que ella tenía un carrete pero que nos tomáramos algo tarde, después de eso, tipo 12. Yo justo tenía algo también así que me acomodaba perfecto.
La pasé a buscar en un Uber y fuimos a un barcito en Bellavista. Yo, nervioso, no vaya a encontrarme con alguien conocido que me vea con esta rubia. Por suerte no pasó. Nos comimos algo, un par de copetes y muchas risas. Me preguntó por mi señora, que la había visto en mis fotos en IG. Me reí y le dije que era un amor. Ya eran cerca de las 02:00 y había que partir. Le dije que la llevaba, pedí un Uber. Nos sentamos atrás, puse el brazo alrededor de ella. Cuando el auto partió me acerqué y le di un beso. Nos fuimos todo el camino en Uber agarrando con todo, el chofer estaba loco mirándonos por el retrovisor. Entre tanto agarrón ella me preguntó si quería subir a tomarme algo a su depto cuando llegáramos y… adivinen qué le contesté.
Nunca había estado tan caliente. Desde el ascensor hasta la puerta de su depto manoseándonos, costó un mundo concentrarse en achuntarle (con la llave). Apenas entramos a su depto me bajó los pantalones y me chupó el nepe con unas ganas que no había visto en mi vida. De esas minas que de verdad lo disfrutan. Desesperada por tragárselo.
Tiramos en 3-4 posiciones y la recuerdo jadeando, transpirada, exhausta, chillando encima mío. Hablamos después, pero nunca más nos vimos.