himuracagl
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https://santiago.elsilencio.cl/masajes-eroticos/alessia-5f90827c5e2c5
No pude agendar con mi querida masajistaa habitual, pero fue ella misma quien me recomendó a su compañera Alessia. El espacio ya lo conocía, pero a ella nunca la había visto. Eso despertó mi interés, sobre todo porque, dada su belleza (de sus fotos publicadas), me resultaba llamativo que no tuviera más comentarios.
El contacto por WhatsApp fue grato desde el principio: cordial, fluido, con un dejo de calidez que rayaba lo sensual. Sus mensajes de audio, en particular, dejaban entrever una voz suave y envolvente, capaz de generar bienestar y elevar la temperatura incluso antes del encuentro. Tras las preguntas habituales y una breve conversación, acordamos la hora y me compartió la ubicación.
Suelo ser puntual y bastante exigente con ello. Al llegar, ella ya me había enviado las indicaciones para estacionar en el edificio. Dejé el auto, tomé el ascensor, marqué el piso sin necesidad de pasar por conserjería y toqué a su puerta. En menos de veinte segundos, esta se abrió. Un pequeño pasillo cuidadosamente ambientado daba la bienvenida, y entonces escuché su voz: "Adelante". Al girar, me encontré con una mujer hermosa, de figura esbelta y bien proporcionada, sonrisa amplia, cabello rubio y una mirada brillante. Me guió por el pasillo y señaló la puerta del box.
El box, al igual que el resto del lugar, se presentaba impecable: ordenado, limpio y acogedor. Me invitó a tomar una ducha inicial. Mientras lo hacía, noté cómo se desprendía de su uniforme. Al salir, la encontré sentada en un pequeño sillón, ya vestida en lencería. Cuando se puso de pie, no pude evitar quedar nuevamente impresionado: sus curvas se acentuaban con una elegancia natural. Con amabilidad, me pidió recostarme boca abajo sobre la camilla y comenzó un masaje de apariencia suave.
Lo que parecía un inicio casi aburrido, de esos masajes “falsos” que abundan en el rubro, fue tornándose gradualmente en algo más profundo (entendí que el principio suave era sólo para calentar sus manos). Preguntó mi preferencia entre aceite o crema; elegí crema. Una vez aplicada, el masaje descontracturante resultó sorprendentemente efectivo: cada nudo parecía ceder y desaparecer como pocas veces antes había experimentado.
Tras unos minutos y una breve pausa, la sensación volvió a transformarse. No tardé en comprender que sus manos habían sido sustituidas por algo mucho más delicado, suave y envolvente. Lo que siguió fue una sucesión de sensaciones que mi limitado lenguaje apenas alcanza a describir.
Me pidió entonces girar boca arriba, y fue allí cuando la experiencia alcanzó otro nivel y pude apreciar sus nuevas herramientas de masajes. Lo que vino después se desenvolvió con una mezcla de sutileza, erotismo y profundo bienestar.
El final, cariñoso, intenso y reconfortante, selló una experiencia que difícilmente olvidaré.
Eso sí, los detalles más precisos me los guardo. Solo diré que vale mucho la pena conocerla. El resto, que cada quien lo descubra por sí mismo.
La Tabla
Forma de contacto: 10, Muy amable, sensual.
Instalaciones: 9, Edificio un poco antiguo, pero Spa remodelado.
Higiene: 10, Impecable, Limpiecita, aroma exquisito.
Rostro: 10, Una princesa.
Besos: N/A, no los busqué, quizá cuando haya más confianza.
Busto: 10, Tamaño y forma perfecta para mí.
Cuerpo: 10, Una escultura, delgada pero con curvas.
Cola: 8, bonita, pero en este punto tengo el estándar muy alto jaja.
Oral: 9, C/P, mucha técnica, lengua inquieta jaja.
Flor: N/A, pero se veía hermosa
Pélvicos: N/A, soy de masajes.
Anal: N/A, lo mismo de antes.
Duración: 10, El tiempo contratado, pero relajado.
Implicación: 9, Muy pendiente, preocupada de que lo pasara bien.
Tarifas: 10, acorde al sector y al mercado en general.
Valoración Total: 9, recomendada, con más confianza logramos el 10 jaja.
No pude agendar con mi querida masajistaa habitual, pero fue ella misma quien me recomendó a su compañera Alessia. El espacio ya lo conocía, pero a ella nunca la había visto. Eso despertó mi interés, sobre todo porque, dada su belleza (de sus fotos publicadas), me resultaba llamativo que no tuviera más comentarios.
El contacto por WhatsApp fue grato desde el principio: cordial, fluido, con un dejo de calidez que rayaba lo sensual. Sus mensajes de audio, en particular, dejaban entrever una voz suave y envolvente, capaz de generar bienestar y elevar la temperatura incluso antes del encuentro. Tras las preguntas habituales y una breve conversación, acordamos la hora y me compartió la ubicación.
Suelo ser puntual y bastante exigente con ello. Al llegar, ella ya me había enviado las indicaciones para estacionar en el edificio. Dejé el auto, tomé el ascensor, marqué el piso sin necesidad de pasar por conserjería y toqué a su puerta. En menos de veinte segundos, esta se abrió. Un pequeño pasillo cuidadosamente ambientado daba la bienvenida, y entonces escuché su voz: "Adelante". Al girar, me encontré con una mujer hermosa, de figura esbelta y bien proporcionada, sonrisa amplia, cabello rubio y una mirada brillante. Me guió por el pasillo y señaló la puerta del box.
El box, al igual que el resto del lugar, se presentaba impecable: ordenado, limpio y acogedor. Me invitó a tomar una ducha inicial. Mientras lo hacía, noté cómo se desprendía de su uniforme. Al salir, la encontré sentada en un pequeño sillón, ya vestida en lencería. Cuando se puso de pie, no pude evitar quedar nuevamente impresionado: sus curvas se acentuaban con una elegancia natural. Con amabilidad, me pidió recostarme boca abajo sobre la camilla y comenzó un masaje de apariencia suave.
Lo que parecía un inicio casi aburrido, de esos masajes “falsos” que abundan en el rubro, fue tornándose gradualmente en algo más profundo (entendí que el principio suave era sólo para calentar sus manos). Preguntó mi preferencia entre aceite o crema; elegí crema. Una vez aplicada, el masaje descontracturante resultó sorprendentemente efectivo: cada nudo parecía ceder y desaparecer como pocas veces antes había experimentado.
Tras unos minutos y una breve pausa, la sensación volvió a transformarse. No tardé en comprender que sus manos habían sido sustituidas por algo mucho más delicado, suave y envolvente. Lo que siguió fue una sucesión de sensaciones que mi limitado lenguaje apenas alcanza a describir.
Me pidió entonces girar boca arriba, y fue allí cuando la experiencia alcanzó otro nivel y pude apreciar sus nuevas herramientas de masajes. Lo que vino después se desenvolvió con una mezcla de sutileza, erotismo y profundo bienestar.
El final, cariñoso, intenso y reconfortante, selló una experiencia que difícilmente olvidaré.
Eso sí, los detalles más precisos me los guardo. Solo diré que vale mucho la pena conocerla. El resto, que cada quien lo descubra por sí mismo.
La Tabla
Forma de contacto: 10, Muy amable, sensual.
Instalaciones: 9, Edificio un poco antiguo, pero Spa remodelado.
Higiene: 10, Impecable, Limpiecita, aroma exquisito.
Rostro: 10, Una princesa.
Besos: N/A, no los busqué, quizá cuando haya más confianza.
Busto: 10, Tamaño y forma perfecta para mí.
Cuerpo: 10, Una escultura, delgada pero con curvas.
Cola: 8, bonita, pero en este punto tengo el estándar muy alto jaja.
Oral: 9, C/P, mucha técnica, lengua inquieta jaja.
Flor: N/A, pero se veía hermosa
Pélvicos: N/A, soy de masajes.
Anal: N/A, lo mismo de antes.
Duración: 10, El tiempo contratado, pero relajado.
Implicación: 9, Muy pendiente, preocupada de que lo pasara bien.
Tarifas: 10, acorde al sector y al mercado en general.
Valoración Total: 9, recomendada, con más confianza logramos el 10 jaja.
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