Hay mediciones estandarizadas que varían según el enfoque cultural, en cada país y su línea editorial pero que manejan los sexólogos y terapeutas, es cosa de plantear la duda en una consulta o visita de chequeo de rutina en que el urólogo puede aclarar su mente y si es preciso derivarlo a otro especialista.
Lo que yo manejo al menos es sospechar de un desorden sicológico-social en sexualidad que, eventualmente, podría ser o convertirse en adicción cuando el usuario presenta dificultad para interactuar con las personas o para tener relaciones maduras, etc. Si tiene 40, por ej. y no ha formado su propia familia o tiene regado el mundo de hijos o no ha alcanzado los logros socialmente esperados, como estabilidad laboral y económica. No olvidemos que el desarrollo sexual va de la mano de la afectividad, incluso cuando tenemos relaciones esporádicas y sin compromiso... toda la habilidad socioafectiva se ve reflejada en las relaciones que vamos teniendo. Pero el rasgo más marcado dice relación con la ansiedad sexual que no encuentra sosiego, incluso al haber tenido un "intercurso sexual", que es el nombre técnico... para nosotros: un polvo, una cacha, etc. Se presenta extrema ansiedad y sentimientos de rechazo por la persona con quien se tuvo sexo, desapego, culpa o más ansiedad y búsqueda de otra forma de satisfacer el deseo.
Lo "normal" es que uno tenga sexo, poco o mucho tiempo, frecuente o no pero consiguiendo un equilibrio. Estas personas incluso haciéndose pebre sienten que les falta algo. Los sicólogos dicen que les falta "entrega y amor". Los médicos más duros hablan de otros trastornos como inmadurez traumática, que un aprendizaje lleno de culpa o inhibiciones hacen a un adulto insano pa la cama, que hace infeliz a sus parejas y lo es él también. Su vacío está dentro y no se puede llenar con sexo pero jamás lo reconocerán, pues no les conviene.
La persona no experimenta sentimientos agradables vinculados con la sexualidad, siempre tiene un sentido alejado de lo que se espera en un adulto, que sea capaz de tener sexo placentero, compromisos afectivos y relaciones que le alimenten el alma. Por ej, si un individuo se pasa la vida teniendo sexo sin interés en quien le acompaña o mirando con desprecio la afectividad y el deseo del otro y sus sentimientos hablamos de otros rasgos que van haciendo un cuadro clínico más claro, como el narcicismo. Puede darse también episodios de eyaculación precoz por una percepción del otro como un objeto para mi placer y que me presta un servicio. De aquí se desprende la frecuencia de consumo de pornografía y prostitución, que está destinada a satisfacer el yo y nutrir el egoísmo, cosa que es saludable en cierta medida ya que el aprendizaje de la propia sexualidad dura toda la vida y es bueno mimarse como con la masturbación. Es saludable mientras no me aleje de otros, mientras no prefiera estas prácticas por sobre una vida con otros: salir a conquistar a alguien, seducir o dejarse seducir.
Ya me puse latera pero el fondo del asunto refiere a la ansiedad, a tener sentimientos adversos frente al sexo. Ser muy promiscuo también habla de esa misma incapacidad, de falta de madurez, porque esas personas eliminan a quien no cumplió con sus expectativas o porque rápidamente perdió el interés. Mirado desde ahí uno sabe que nadie es perfecto y las relaciones tampoco lo son y que para conseguir estabilidad uno debe ser tolerante y paciente, etc.
Ser monógamo discreto, sacando lo mejor de cada persona y teniendo experiencias enriquecedoras es perfectamente factible, aunque se tengan cientos de parejas a lo largo de la vida. Eso no es insano sino ciscunstancial.
Poco importa el número de parejas o la frecuencia; y sí, se da más en hombres por efecto de la testosterona, es un rasgo evolutivo que los hace necesitar fecundar a la mayor cantidad de hembras a la vez y controlar a la manada. El temor a la entrega la tienen hombres y mujeres. Podemos ver muchas mujeres que andan "cazando" porque fueron heridas y prefieren tener relaciones sin riesgo emocional pero eso jamás cubrirá la necesidad de amor.
Eso.