jamasbesado
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Cuando inicie mi vida en el lado B lo hice contando una vivencia, y ahora lo empiezo a abandonar contando otra.
Esto a propósito de la reciente conversación sobre relaciones abiertas, y mi próxima experimentación de sensuality.
Esta historia ocurrió durante el primer año de universidad, en esa época estaba pololeando con A, con quién teníamos una relación abierta. Ella al contrario de mi entorno venía de una familia bien liberal, donde se tomaban el sexo con mucha naturalidad. Recuerdo que una de las primeras veces que fui a su casa, invitado a almorzar por la mamá, el hermano estaba tirando con la puerta abierta y desde el living se entendía perfectamente la situación. La tía era un amor, cuando nos duchábamos juntos nos llevaba toallas, siempre se tomaba un rato para salir a pasear de modo que pudiésemos tener intimidad y le mentía a mis papás para que me pudiera quedar a dormir.
Mi relación con A partió como mejores amigos, con el tiempo pasamos a ser amigos con ventaja y ya luego termino siendo una relación formal, pero donde nos permitíamos salir con otras personas. Pensábamos que nuestro amor era irrompible, si que las reglas partieron siendo simples, no ocultar nuestra relación, siempre usar protección, no repetir, no miércoles. Con el tiempo y en la medida en que nos íbamos dañando, las reglas se volvieron cada vez más complejas.
Los miércoles eran una institución sagrada que perduró durante años de relación. Empezó porque el primer año ambos en nuestras respectivas universidades teníamos nuestra primera clase cerca de las 4, por lo que podíamos pasar la mañana juntos. En esos años en mi municipalidad a los jóvenes le daban un preservativo al día, entonces la rutina era sencilla, nos juntábamos en la plaza de armas de nuestra comuna periférica, íbamos a buscar preservativos a la muni, y luego nos dirigíamos al centro de Santiago donde buscábamos alguna plaza, cerro o lugar para consumar nuestro amor. Amábamos los días de lluvia, porque no andaba nadie y era más fácil pasar piola. Más adelante un amigo me prestaba un depa que tenía en el centro, pero nos gustaba la adrenalina de la calle.
Ella era mucho más fogosa que yo, y muy juguetona, toda nuestra relación giraba en torno al sexo. Teníamos un juego para tomar decisiones, cuando no estábamos de acuerdo en algo jugábamos al Fruit ninja, el que sacaba mayor puntaje decidía, por lo que el otro desplegaba todas sus habilidades de seducción para distraer al que jugaba, yo solía ganar. Recuerdo con cariño esa calentura de los años mozos, íbamos todo el camino besándonos, tocándonos, y quizás una parada rápida en un lugar discreto para unos segundos de oral que avivara más el deseo. También con los años me da vergüenza haber andado así por la calle a vista y paciencia de la ciudadanía.
Esto ocurrió un miércoles de pololeo, una banda que nos gustaba se presentaba en el bar donde trabajaba el tio de una amiga en común a quién llamaremos B. Dado el evento decidimos no ir a nuestras universidades y nos quedamos bebiendo en la casa de B, el tio como muchas otras veces nos iba a dejar entrar sin pagar. Estábamos los tres escuchando música en la habitación de B tranquis, conversando, cuando en un momento A me empieza a besar y entre besos seguía la conversación con B, no recuerdo el tema seguramente estábamos pelando a alguien, esto no era nuevo para B por lo que siguió la dinámica. Luego A empieza a darme besos en el cuerpo mientras mantiene contacto visual con B hasta llegar a hacerme un oral. Como es de imaginarse, la invitó a sumarse a la felación y ella aceptó.
Yo no podía creer lo que estaba viviendo, se estaba cumpliendo un sueño. Pero el tono del encuentro estuvo bastante lejos de lo que me hubiese gustado por varios motivos:
Yo pensé que en el futuro podría cumplir en condiciones la fantasía del trio sin forzarlo, pero la situación nunca se volvió a dar. Más tarde empezamos a dejar de tener interés en salir con otras personas y cerramos la relación, con el tiempo aparecieron los celos por parte de A y se hizo imposible la fantasía del trio.
ElBesado
Esto a propósito de la reciente conversación sobre relaciones abiertas, y mi próxima experimentación de sensuality.
Esta historia ocurrió durante el primer año de universidad, en esa época estaba pololeando con A, con quién teníamos una relación abierta. Ella al contrario de mi entorno venía de una familia bien liberal, donde se tomaban el sexo con mucha naturalidad. Recuerdo que una de las primeras veces que fui a su casa, invitado a almorzar por la mamá, el hermano estaba tirando con la puerta abierta y desde el living se entendía perfectamente la situación. La tía era un amor, cuando nos duchábamos juntos nos llevaba toallas, siempre se tomaba un rato para salir a pasear de modo que pudiésemos tener intimidad y le mentía a mis papás para que me pudiera quedar a dormir.
Mi relación con A partió como mejores amigos, con el tiempo pasamos a ser amigos con ventaja y ya luego termino siendo una relación formal, pero donde nos permitíamos salir con otras personas. Pensábamos que nuestro amor era irrompible, si que las reglas partieron siendo simples, no ocultar nuestra relación, siempre usar protección, no repetir, no miércoles. Con el tiempo y en la medida en que nos íbamos dañando, las reglas se volvieron cada vez más complejas.
Los miércoles eran una institución sagrada que perduró durante años de relación. Empezó porque el primer año ambos en nuestras respectivas universidades teníamos nuestra primera clase cerca de las 4, por lo que podíamos pasar la mañana juntos. En esos años en mi municipalidad a los jóvenes le daban un preservativo al día, entonces la rutina era sencilla, nos juntábamos en la plaza de armas de nuestra comuna periférica, íbamos a buscar preservativos a la muni, y luego nos dirigíamos al centro de Santiago donde buscábamos alguna plaza, cerro o lugar para consumar nuestro amor. Amábamos los días de lluvia, porque no andaba nadie y era más fácil pasar piola. Más adelante un amigo me prestaba un depa que tenía en el centro, pero nos gustaba la adrenalina de la calle.
Ella era mucho más fogosa que yo, y muy juguetona, toda nuestra relación giraba en torno al sexo. Teníamos un juego para tomar decisiones, cuando no estábamos de acuerdo en algo jugábamos al Fruit ninja, el que sacaba mayor puntaje decidía, por lo que el otro desplegaba todas sus habilidades de seducción para distraer al que jugaba, yo solía ganar. Recuerdo con cariño esa calentura de los años mozos, íbamos todo el camino besándonos, tocándonos, y quizás una parada rápida en un lugar discreto para unos segundos de oral que avivara más el deseo. También con los años me da vergüenza haber andado así por la calle a vista y paciencia de la ciudadanía.
Esto ocurrió un miércoles de pololeo, una banda que nos gustaba se presentaba en el bar donde trabajaba el tio de una amiga en común a quién llamaremos B. Dado el evento decidimos no ir a nuestras universidades y nos quedamos bebiendo en la casa de B, el tio como muchas otras veces nos iba a dejar entrar sin pagar. Estábamos los tres escuchando música en la habitación de B tranquis, conversando, cuando en un momento A me empieza a besar y entre besos seguía la conversación con B, no recuerdo el tema seguramente estábamos pelando a alguien, esto no era nuevo para B por lo que siguió la dinámica. Luego A empieza a darme besos en el cuerpo mientras mantiene contacto visual con B hasta llegar a hacerme un oral. Como es de imaginarse, la invitó a sumarse a la felación y ella aceptó.
Yo no podía creer lo que estaba viviendo, se estaba cumpliendo un sueño. Pero el tono del encuentro estuvo bastante lejos de lo que me hubiese gustado por varios motivos:
- Mientras me la chupaban seguían chismeando, a veces con hartos segundos sin contacto
- Soy circuncidado, si que hubo un momento muy poco sexy de A mostrandole a B las costuras, donde tengo menos sensibilidad, qué cosas me duelen, etc
- Se compartieron un par de tips, con ejemplos muy mecánicos
- No se cumplió la fantasía de tener dos bocas al mismo tiempo
- Estuvimos así mucho tiempo, yo esperando que en algún momento se implicaran en la situación
- No me hicieron acabar
Yo pensé que en el futuro podría cumplir en condiciones la fantasía del trio sin forzarlo, pero la situación nunca se volvió a dar. Más tarde empezamos a dejar de tener interés en salir con otras personas y cerramos la relación, con el tiempo aparecieron los celos por parte de A y se hizo imposible la fantasía del trio.
ElBesado
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