Esto sucedió el mes pasado. Revisando el foro, me entusiasmo por una chica extranjera. No me gustó el lugar por lo concurrido, pero fui tipo 10 de la mañana y no pasaba tanta gente, aparte de ir con lentes y el clásico gorro legionario por el calor. Al ver a la chica no me agradó mucho, la verdad, gordita y de rostro promedio, de piel blanca, tiernucha. Le estaba diciendo que volvería después cuando aparece la amiga: trigueña, alta y esbelta, con sus hermosos cabellos negros muy bien cuidados y peinados. Se notaba recién bañada y maquillada, enfundada en un bikini y tacos, lista para atender. De facciones delicadas, parecía una modelo, con sus curvas muy bien marcadas. Ahí si me entusiasme y decidí conocerlas a fondo. Muy simpática ella, me cuenta que eran universitarias y estaban de paso por la ciudad, solo esa semana. El valor del trío lo encontré económico para la calidad de Jade, nombre artístico de la chica bonita, e igualmente me fui convenciendo de pasarla rico con Blanca, la gordita, algo más inexperta y encantadora por su entusiasmo. Acordamos hora para el encuentro, ya que fui a girar efectivo y adquirir preservativos, no sin antes adelantarles algo del dinero para dejar asegurada la cacha, para alegría de las teens, comentando de que sería la primera experiencia pagada de Blanca, es decir, su primer cliente. Que me dijeron.
Volví a la hora acordada. Cancelando más del tiempo programado. Al ver los relucientes billetes las chicas sonrieron, decididas a entregar lo mejor de sí en el oficio más antiguo del mundo, con el sudor de sus chochitos cuales María Magdalena, para este pobre pecador y vicioso de culos de féminas arrendables. Tampoco estoy tan mal físicamente, siendo un moreno, alto, educado y simpático con las cariñosas, aparte de gastarme una buena herramienta, claro que doblando la edad de las chicas que tendría el noble honor de culiar, en aquella pequeña habitación de cama amplia y televisión con música del momento. Experiencia versus juventud.
Comenzamos con piquitos y un baile entre los tres, con ellas dos rodeandome y quitándome la ropa. Yo tiraba las manos como loco, agarrando poto, tetas, muslos, todo. Luego se quitaron sus prendas. Para mi sorpresa, Jade tenía unos hermosos senos operados, duritos y grandes como melones calameños, los que deguste a mi antojo. Sus puntitas morenas eran un deleite. De inmediato me pasé a las tetas naturales y algo caídas de Blanca, pero grandes y suaves, mientras Jade acariciaba mi cabeza y observaba como su amiga gozaba de mi lengua por sus pezones rosados. Ambas me guiaron a la cama para comenzar una mamada doble salida de película porno. Al abrir la caja de preservativos, Jade descubrió que los látex eran de sabores.
-En mi país cuesta encontrar de estos. Huelen riquísimo!- exclamó la princesa, mientras plastificaba mi falo hambriento de señorita escort.
-Tienes razón! - complemento Blanca, pasando la lenguita por mis muslos, bolas, pelvis, antes de unirse a Jade en el afán de estimular mi erecto miembro. Deliciosa sensación el tener dos hembras por los bordes de mi herramienta, turnandose para devorar de a una mi verga, hasta el fondo, mientras la otra lengueteaba mis cocos llenos de lava. Al juntar mis muslos atrape sus cabezas, mirándome ambas y riendo de mis travesuras. En esa posición las obligue a besarse, hermanadas en la misión de satisfacerme. Luego las puse de espaldas y con las piernas abiertas para proceder a comer chorito...
(Continuara)
Volví a la hora acordada. Cancelando más del tiempo programado. Al ver los relucientes billetes las chicas sonrieron, decididas a entregar lo mejor de sí en el oficio más antiguo del mundo, con el sudor de sus chochitos cuales María Magdalena, para este pobre pecador y vicioso de culos de féminas arrendables. Tampoco estoy tan mal físicamente, siendo un moreno, alto, educado y simpático con las cariñosas, aparte de gastarme una buena herramienta, claro que doblando la edad de las chicas que tendría el noble honor de culiar, en aquella pequeña habitación de cama amplia y televisión con música del momento. Experiencia versus juventud.
Comenzamos con piquitos y un baile entre los tres, con ellas dos rodeandome y quitándome la ropa. Yo tiraba las manos como loco, agarrando poto, tetas, muslos, todo. Luego se quitaron sus prendas. Para mi sorpresa, Jade tenía unos hermosos senos operados, duritos y grandes como melones calameños, los que deguste a mi antojo. Sus puntitas morenas eran un deleite. De inmediato me pasé a las tetas naturales y algo caídas de Blanca, pero grandes y suaves, mientras Jade acariciaba mi cabeza y observaba como su amiga gozaba de mi lengua por sus pezones rosados. Ambas me guiaron a la cama para comenzar una mamada doble salida de película porno. Al abrir la caja de preservativos, Jade descubrió que los látex eran de sabores.
-En mi país cuesta encontrar de estos. Huelen riquísimo!- exclamó la princesa, mientras plastificaba mi falo hambriento de señorita escort.
-Tienes razón! - complemento Blanca, pasando la lenguita por mis muslos, bolas, pelvis, antes de unirse a Jade en el afán de estimular mi erecto miembro. Deliciosa sensación el tener dos hembras por los bordes de mi herramienta, turnandose para devorar de a una mi verga, hasta el fondo, mientras la otra lengueteaba mis cocos llenos de lava. Al juntar mis muslos atrape sus cabezas, mirándome ambas y riendo de mis travesuras. En esa posición las obligue a besarse, hermanadas en la misión de satisfacerme. Luego las puse de espaldas y con las piernas abiertas para proceder a comer chorito...
(Continuara)