Capitano
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Hace algun tiempo me tocó trabajar y vivir en Brasil, puntualmente en el interior del estado de São Paulo. Brasil es un país maravilloso y está poblado por gente que sabe disfrutar la vida, un claro ejemplo de un gozador era João, un compañero de trabajo, bastante mayor que yo, pero del cual me hice muy amigo. João fue el responsable que yo conociera el lado B en Brasil en profundidad, con él conocí Itatinga, un barrio dedicado al placer, lleno de cabarets, donde en uno de estos locales en particular, el mejor, a João lo saludaban de nombre y tenía su botella de whisky guardada que bebía poco a poco en cada visita. Para las ocaciones especiales João nos llevaba a Fazendinha, un local increíble, con piscina, discoteca, cabañas y lleno de brasileñas maravillosas, se podía ir desde el almuerzo y pasar la tarde en la piscina con las chicas, después ir la disco y si uno se entusiasmaba terminar en alguna cabaña con una garota muito gostosa, lo más parecido a un Disneyworld para Silenciosos.
João además de ser muy avezado en el lado B, lo era en el lado A, aunque era casado, tenía múltiples historias de amoríos con diferentes chicas, entre las cuales incluía algunas del trabajo. Para este último grupo en particular, las compañeras de trabajo, João tenía una regla, “você pode pegar 3 vezes no máximo”, es decir que te puedes comer una compañera de trabajo máximo 3 veces, después de eso pasa de ser un simple touch&go a un affair, y cuando se trasforma en affair se complica y puede ser peligro (desde la perspectiva que ya tiene a otra persona en el lado A)
Después de esa experiencia laboral de casi 4 años, volví a Chile ya hace más de una década, pero aún recuerdo los consejos de João y los atesoró por si alguna vez los tengo que usar.
A diferencia de João yo nunca había tenido algo con alguien del trabajo, hasta hace 3 meses. Ana, es una chica linda, delgada pero con las curvas suficientes para desviarla la mirada cuando pasa, ella siempre fue muy simpática conmigo y preocupada de mis solicitudes, pero en general no le presto atención a estas cosas por que muchas veces es simplemente para “caer en gracia”, además al igual que yo estaba con alguien. Pero todo cambió el día del evento de fin de año de la empresa, este evento fue durante el almuerzo y cuando terminó algunos fuimos a un happy hour y finalmente con un grupo más reducido terminamos en una discoteca y en este grupo reducido estaba Ana y yo. Durante el almuerzo y el happy hour Ana se comportó como siempre lo hacía, con su simpatía habitual, por lo que no le preste mucha atención. Sin embargo, en la discoteca todo cambió, después de comprar una par de piscolas, el grupo completo se puso a bailar Ana poco a poco se me fue acercando, pero no para bailar en frente sí que posiciona delante mío, y poco a poco se fue hechando para atrás, hasta que finalmente topo suavemente conmigo, no puedo negar que me calenté, pero como si esto fuera poco, comenzó a mover su culo de tal forma de poner encontrar y sentir mi pene, después de eso comenzó a sobármelo con movimientos increíbles, realmente despertó algo en mí, sin embargo recordé que están más compañeros de trabajo en el lugar y traté de alejarme.
Cuando la discoteca terminó y manejaba rumbo a mi casa, no podía sacarme de la cabeza todo lo que había pasado, estaba muy caliente, y después de mucho titubear decidí llamarla, le dije, sin mucha explicación, que nos juntarnos en una intersección de calles que a ambos nos quedaban en el camino, ella acepto.
Después de unos minutos estacionado, veo que unas luces se acercan, era su auto, se estaciona atrás mío, se baja y se sube en el lugar del copiloto, después de cerrar la puerta me mira directo a los ojos de una manera muy pícara pero a la vez seria y me pregunta “qué pasa”, ante la pregunta me siento un poco intimidado y me deshago en explicaciones, pero ella no me deja terminar, me toma de la camisa y me comienza a besar desesperadamente, como si hubiese querido hacerlo desde la primera vez que me vio y se halla guardado ese deseo hasta ese momento, yo le respondí con el mismo entusiasmo y poco a poco nos comenzamos a tocar, ella puso la mano en mi pecho y lentamente comenzó a bajar, al llegar al cinturón, con la ayuda de su otra mano lo desabrochó y acto seguido hizo lo mismo con el pantalón, introdujo su mano y sacó a mi amigo, que ya había despertado, lo acarició con delicadeza y lentitud como lo hacen las expertas, sin caer en la ansiedad de comenzar a mover la mano demasiado rápido como intentando termina algo que está recién comenzando, a los pocos minutos entendí que este sería un gran recuerdo e hice el movimiento técnico de bajar la intensidad de los veces besos, echar mi cuerpo para atrás y levantar mi pelvis, ella lo entendió como si se lo hubiese dicho con palabras y comenzó a chuparme el pene como pocas veces lo han hecho, no solo chupaba y lamia, también succionada como si dentro de él hubiese algo que deseaba con mucha ganas. Después de un rato de tan maravillosa tarea con una de sus manos mueve mi asiento para atrás y se monta encima mío con una lujuria que hace tiempo no veía, ya con mi amigo penetrándola profundamente ella torcía su espalda para atrás y miraba el techo del auto como si hace años no tenía sexo con esa locura, después de casi 20 o 30 minutos en esta posición empieza a gemir de una manera muy intensa, arquea su espalda aún más y tiene largo y profundo orgasmo. Después de eso se desmonta y se sienta en el asiento del copiloto, al ver que yo aún no termina comienza nuevamente a hacerme un oral muy profundo, después de minutos ya me tenía contra las cuerdas y le avise para que se corriera y poder termina sobre mi estómago, pero no me escucho, luego traté de moverla con mi mano, pero ella con la suya me la corrió para que no la sacara de ese lugar, en ese minuto entendí lo que iba a pasar y me relaje, me eche para atrás y terminé en su boca con una descarga muy larga y placentera, en ese momento yo esperando que abriera la puerta y escupiera mi leche, pero eso no pasó, se tragó hasta la última gota. Nos despedimos y se fue.
Los días siguiente nos encontramos en el trabajo, conversamos y con mucha madurez acordamos solo fue un toch&go, y al pasar de los meses la verdad es que la relación está muy normal… sin embargo no dejo de acordarme de mi amigo João y pesar que aún puedo hacerlo 2 veces más antes de que se transforme en un problema.
Le hago caso a mi amigo João???
PD: los nombre ha sido cambiado para cuidar la identidad de las personas
João además de ser muy avezado en el lado B, lo era en el lado A, aunque era casado, tenía múltiples historias de amoríos con diferentes chicas, entre las cuales incluía algunas del trabajo. Para este último grupo en particular, las compañeras de trabajo, João tenía una regla, “você pode pegar 3 vezes no máximo”, es decir que te puedes comer una compañera de trabajo máximo 3 veces, después de eso pasa de ser un simple touch&go a un affair, y cuando se trasforma en affair se complica y puede ser peligro (desde la perspectiva que ya tiene a otra persona en el lado A)
Después de esa experiencia laboral de casi 4 años, volví a Chile ya hace más de una década, pero aún recuerdo los consejos de João y los atesoró por si alguna vez los tengo que usar.
A diferencia de João yo nunca había tenido algo con alguien del trabajo, hasta hace 3 meses. Ana, es una chica linda, delgada pero con las curvas suficientes para desviarla la mirada cuando pasa, ella siempre fue muy simpática conmigo y preocupada de mis solicitudes, pero en general no le presto atención a estas cosas por que muchas veces es simplemente para “caer en gracia”, además al igual que yo estaba con alguien. Pero todo cambió el día del evento de fin de año de la empresa, este evento fue durante el almuerzo y cuando terminó algunos fuimos a un happy hour y finalmente con un grupo más reducido terminamos en una discoteca y en este grupo reducido estaba Ana y yo. Durante el almuerzo y el happy hour Ana se comportó como siempre lo hacía, con su simpatía habitual, por lo que no le preste mucha atención. Sin embargo, en la discoteca todo cambió, después de comprar una par de piscolas, el grupo completo se puso a bailar Ana poco a poco se me fue acercando, pero no para bailar en frente sí que posiciona delante mío, y poco a poco se fue hechando para atrás, hasta que finalmente topo suavemente conmigo, no puedo negar que me calenté, pero como si esto fuera poco, comenzó a mover su culo de tal forma de poner encontrar y sentir mi pene, después de eso comenzó a sobármelo con movimientos increíbles, realmente despertó algo en mí, sin embargo recordé que están más compañeros de trabajo en el lugar y traté de alejarme.
Cuando la discoteca terminó y manejaba rumbo a mi casa, no podía sacarme de la cabeza todo lo que había pasado, estaba muy caliente, y después de mucho titubear decidí llamarla, le dije, sin mucha explicación, que nos juntarnos en una intersección de calles que a ambos nos quedaban en el camino, ella acepto.
Después de unos minutos estacionado, veo que unas luces se acercan, era su auto, se estaciona atrás mío, se baja y se sube en el lugar del copiloto, después de cerrar la puerta me mira directo a los ojos de una manera muy pícara pero a la vez seria y me pregunta “qué pasa”, ante la pregunta me siento un poco intimidado y me deshago en explicaciones, pero ella no me deja terminar, me toma de la camisa y me comienza a besar desesperadamente, como si hubiese querido hacerlo desde la primera vez que me vio y se halla guardado ese deseo hasta ese momento, yo le respondí con el mismo entusiasmo y poco a poco nos comenzamos a tocar, ella puso la mano en mi pecho y lentamente comenzó a bajar, al llegar al cinturón, con la ayuda de su otra mano lo desabrochó y acto seguido hizo lo mismo con el pantalón, introdujo su mano y sacó a mi amigo, que ya había despertado, lo acarició con delicadeza y lentitud como lo hacen las expertas, sin caer en la ansiedad de comenzar a mover la mano demasiado rápido como intentando termina algo que está recién comenzando, a los pocos minutos entendí que este sería un gran recuerdo e hice el movimiento técnico de bajar la intensidad de los veces besos, echar mi cuerpo para atrás y levantar mi pelvis, ella lo entendió como si se lo hubiese dicho con palabras y comenzó a chuparme el pene como pocas veces lo han hecho, no solo chupaba y lamia, también succionada como si dentro de él hubiese algo que deseaba con mucha ganas. Después de un rato de tan maravillosa tarea con una de sus manos mueve mi asiento para atrás y se monta encima mío con una lujuria que hace tiempo no veía, ya con mi amigo penetrándola profundamente ella torcía su espalda para atrás y miraba el techo del auto como si hace años no tenía sexo con esa locura, después de casi 20 o 30 minutos en esta posición empieza a gemir de una manera muy intensa, arquea su espalda aún más y tiene largo y profundo orgasmo. Después de eso se desmonta y se sienta en el asiento del copiloto, al ver que yo aún no termina comienza nuevamente a hacerme un oral muy profundo, después de minutos ya me tenía contra las cuerdas y le avise para que se corriera y poder termina sobre mi estómago, pero no me escucho, luego traté de moverla con mi mano, pero ella con la suya me la corrió para que no la sacara de ese lugar, en ese minuto entendí lo que iba a pasar y me relaje, me eche para atrás y terminé en su boca con una descarga muy larga y placentera, en ese momento yo esperando que abriera la puerta y escupiera mi leche, pero eso no pasó, se tragó hasta la última gota. Nos despedimos y se fue.
Los días siguiente nos encontramos en el trabajo, conversamos y con mucha madurez acordamos solo fue un toch&go, y al pasar de los meses la verdad es que la relación está muy normal… sin embargo no dejo de acordarme de mi amigo João y pesar que aún puedo hacerlo 2 veces más antes de que se transforme en un problema.
Le hago caso a mi amigo João???
PD: los nombre ha sido cambiado para cuidar la identidad de las personas