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Fantasías

pasionlove

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Estaba yo con una calentura tremenda y sin saber demasiado que hacer; decidí tomar una ducha para así refrescar las ideas y salir de la situación en que mantenía producto de la calentura.
Me dedique a mantenerme estática frente a la lluvia que caía desde el grifo hasta que mi cuerpo desprendía ese fogaje después de 20 minutos bajo del agua, en ese momento, me salí de la ducha y cogí la bata, me la coloque y me quede tumbada en la cama con música de fondo, cuando sonó el timbre de la puerta, el asombro fue total, salí corriendo y miré por la mirilla de la puerta para ver quien era, pensé que sería algún vecino para hacer alguna reclamación pero solo pude ver los pantalones de un caballero. Abrí con mucho reparo la puerta ya que no era la mejor manera de recibir a nadie con mi pinta de recién salidita de la ducha. Eras tú y te invite a sentarte en el sofá
Te ofrecí un refresco me levante hasta la cocina y te dije que no te marcharas que iba por la bebida. En la cocina, mi mente solo pensaba en tu cuerpo, cuando me puse frente a la nevera y le di la espalda a la puerta apareciste por detrás ofreciendo ayudarme con las bebidas, sonreímos un poco, me serviste una copa de vino.
Con copas en manos añades que mi apartamento es prevé muy acogedor, lo que me hace suponer que deseas ver mas de el; así que invito a recorrerlo, te voy mostrando la cocina, cuarto de baño, las habitaciones y acabamos en el salón. Una vez sentados cómodamente en los cojines gigantes frente a la chimenea, empezamos hablar de cosas triviales y noto que tus ojos se fijan en mi cuerpo recorriendo cada centímetro hasta el punto que me haces sentir algo incomoda, pero deseada.
Un silencio casi ensordecedor invade el salón, cuando decides pronunciar palabra en el mismo instante en que yo hago lo mismo, sonreiremos, te pido que prosigas y tu insistes que no, que exprese lo que tenia en mente. Sin titubear te confieso que siempre he sentido una atracción física hacia ti y que muchas veces te he imaginado haciéndome el amor; pero lo que estaban apunto de escuchar mis oídos me dejo atónita
"Yaris desde que te conozco tu cuerpo me ha causado un estremecimiento enorme, tu piel canela tan tersa que muchas veces intencionalmente la tocaba con suave caricias pero sin que te percatases de mis verdaderas intenciones, por ser tu amigo me contabas muchas intimas y en tus días de angustias por amores fallidos al buscar un abrazo amigo, sentía el calor de tu piel, toda esa pasión que podías entregar al ser amado , pero mi silencio podía aun mas que mi deseo, en nuestras salidas cuando lucias esos trajes tan minúsculos y al sentarte junto a mi en el coche deleitaba mi vista al ver la hermosura de tu piernas bien torneadas y firmes, esas caderas que al caminar se contorneaban con un ritmo casi celestial y ese culo, ahyyyy!! ese culo redondo y firme que provocaba en mi mente crear mil fantasías, mas sabiéndote con esas pequeñas tangas; pero que decir de tus senos , esos hermosos y deseables senos cuyas aureola oscura me hace fundirme en ellos, beber de ese elipsis mágico que me trasporta a mundo etéreos, ya puedo callar mas , eres mi mas anhelada fantasía"
Uff!!, tal confesión me acusó un cosquilleo que me subió desde el vientre hasta la cabeza ya fuerte descarga eléctrica recorre mi espalda haciéndome sentir mi cuerpo vivaz y deseoso; tras esa sensación me acerqué a ti y te bese. Fue un beso bello, carnal, intenso. Tu reacción no se puede hacer esperar mordisqueas mi labios e introduces tu lengua en mi boca al tiempo que tus manos van hacia mi pechos, los tomas deslizas suavemente una marca de la bata y busca con tu boca mi pezón, una des en ellos los absorbes cual crío amamantándose con desesperación y deseo, me tumbas en uno de los cojines cuando de repente suena tu móvil, veo en tu cara un cabreo enorme , hablas con gesto algo molesto y me dices que tienes que irte ¡ cosas de trabajo ¡
Yo estaba con una calentura descomunal y en ti notaba la eminencia de tu deseo en el pantalón, mi cuerpo pedía a gritos sexo, pues entre tanto roces pude sentir tu pene empalmado, te suplique para que no te marchases, entonces propones vernos estas noche, pero antes que te retiraras tome su mano y la lleve a mi vulva, fue entonces que tu cara cambio radicalmente de expresión, sonríes porque has notado mi humedad, así que poco a poco con un dedo me frotas el clítoris yo estallaba de ganas, vas separando suavemente mis pernas te arrodillas y solo puedo sentir la aspereza de su lengua ; así vas ofreciendo el mismo tratamiento a mi clítoris hasta que mi boca comienzas ha salir estruendo gemidos de placer , tomo tu cabeza para culminar , cuando con voz fuerte y agitada me pides que me riegue en tu boca, sin preguntar el como, mi vientre estalla saliendo mucho jugos e inundando su rostro.
Comienza poco a poco lamer todo mi coño pero sin dejar de confesarme; que es el coño mas rico, húmedo y caliente que has probado, que te ha enloquecido verme muy cachonda , en su rostro podía ver lujuria, deseo, pasión pero a su vez algo tierno que me hace derrumbarme antes sus pies.
Aun tumbada en el sofá tratando de recuperarme ante semejante mamada cuando Oscar se incorpora me estampa un beso y me advierte que a las 11 de la noche quiere mucho mas…
Pasó el día. Era sábado, y no podía dejar de pensar en Oscar .Era normal mi nerviosismo. Llamé a mi mejor amiga para contárselo y a medida que se iba acercando la hora de la cita el nerviosismo se hacia mas grande; preparé un ambiente inmejorable. Velas en el Salón con una manta en el centro justo frente a la chimenea y aguarde viendo la carrera de F1, jaja ganaba Fernando Alonso en Indianápolis. Eran las 11 y 5; y empecé a dudar si vendría, cuando sonó el portero automático.
Era Oscar, me quede detrás de la puerta esperando que apareciera, salio del ascensor y al fondo se apreciaba una figura varonil , llevaba un jeans con suéter negro de cuello alto que le moldeaba muy bien sus músculos. Se acercaba, no llamo a la puerta, Yo abrí, el me sonrió yo le miré y pensé en decirle lo mucho que lo había extrañado; el siguió hasta el salón y me llamó. Me acerqué y nos besamos. Fue un beso sexual. De esos que solo son para abrir fuego, para disparar los primeros jugos. Mientras me besaba comenzó a quitarme la camisa botón a botón hasta dejarme el sujetador a la luz de las velas. Yo le quite el suéter , metí mis manos suavemente debajo del mismo y pase mis manos en todo sus pechos hasta levantarle por completo el suéter , en eso le besaba suavemente sus pectorales; mi lengua, mis labios jugaba en sus pechos, beso a beso desde los costados hasta su tetillas las cuales note duras ; el seguía besándome, me desabrocha el sujetador y tiernamente me besa , surra el filo de sus dientes en mis hombros , puede sentir su deseo , sus manos toma mis senos baja sus cabeza siento sus labios caliente como volcán a punto de estallas en mis senos , su lengua los lame, recorre mi pezones, le desabrocho el botón de su jeans , bajo su cremallera e introduzco mi mano puedo sentir su empalme , esta durísima y caliente , el deseo se desborda , las ganas de sexo ya era inevitable .
Su lengua y sus labios recorriendo mis senos comienza a bajar por mi vientre entre mordidas , lamidas y besos llega a mi Monte de Venus, despoja mi braga , con sus manos busca mi clítoris separa suavemente mis labios vaginales y se lo mete a la boca , empezó a chuparlo como su fuera un biberón , mi alma se escapa y suelto mi primer gemido , esta vez mas intenso , lo que me hacia tomarle la cabeza y empujarla hacia mi sexo, siento como introduce un dedo en mi coño, mientras sigue chupándome el clítoris, comienza a mover sus dedo, introduce otro y otro , me hace el amor con los dedos y empecé a jadear tremendamente y me arqueaba buscando el orgasmo fue entonces cuando empecé a pedirle sexo , follame! Mi deseo era sentirlo muy adentro bombeando mas y en cada envestida escuchaba mis gemidos cada ves mas fuertes pues me acercaba al orgasmo; me levanto las piernas y las coloco en sus hombros fue entonces que pude sentirla mas dentro, arremetía una y otra vez hasta sentir sus huevos golpear mi culo , veía su rostro en pleno goce y le pedí que se corriera .
Pero Oscar no accedía a mi petición lo que me enfureció mucho , me incorpore en la cama , pero toma mi cintura con fuerzas mas bien de forma violenta , me colocas en cuatro patas yo resistiendo a tal postura, nuevamente tomas de mi cintura me colocas con intensiones de cogerme el culo, me da unas nalgas , lo que me provoca cierto placer , lo notas en mi cara y me das otra; luego de un par de sobijos en las nalgas, solo puedo sentir tu dedo tratando de jugar con mi culo, lo introduces buscas meterme otro mas , logrando llevar dos dedo en el conducto anal, ahora mi petición era ser penetrada , fue entonces que el tono de tu voz cambio , ya no era pasional, ahora firme, dominante queriendo poseerme y ser dueño de mi cuerpo pero también de mi alma, comenzaste a impartir ordenes y vi en tu rostro una transformación, yo obedecía tal sumisa antes su amo.
Ábrelo!! Ábrelo!! para mi!! Yaris!!! ábrelo!!, fueron tus ordenes, tome mis mano entonces y separe mis glúteos , cuando pude sentir el primer intento de meter su pene en mi culo … vamos ábrelo!! En el segundo intento con un poco de dolor pude sentir tu verga entrar poco a poco sometiendo mi culo a tus placeres, con la cara llena de lujuria usas un vocabularios vulgar, pero que iban llenando el ambiente de sadismo y casi sin notarlo tomas mis muñecas y las atas fuerte con un paño de seda; imposibilitada para moverme queda claro que estaré bajo tu dominación.
Tu polla toda en mi culo y bombeando una y otra vez, puedo sentir una sensación placentera en tal situación dando como resultado que mis jugos vaginales empiecen a bajar por mis piernas, cosas que te provoca mas morbo por lo cual retiras tu verga de mi culo, bajas tu cara y empiezas a lamer mis piernas hasta llegar a mi coño, una y otra vez pasas tu lengua en mi vagina llevándola hasta el culo; mi estremecimiento era ya insoportable solo gritaba y deseaba ser penetrada, pero te plantas en tu rol de macho dominante, me pides que me calle , no yo obedezco, ahora me lo ordenas cállate!! al ver que no sigo siendo la sumisa, pones en mi boca un paño de seda , era casi imposible respirar, pero encontraba una minúscula ráfaga de aire que me hacia reanimar mis excitación y deseo…Te gusta!!! Gritas casi eufórico, ansioso, excitado con palabras sucias me tomas con fuerza .. te gusta!! Sigues gritando mas y mas , ahora solo quedaba rendirme , permitir que me humillase, me dominases , tomas el vibrador y lo metes en mi coño, mientra que tu verga aun bombeando estaba en mi culo, fue así hasta que comencé a escuchar tus jadeo y tus palabras sucias, mi vientre estaba por estallar cuando puedo sentir la fuerza del chorro de tu semen llenando mi culo fue cuando logre mi orgasmos acompañado de una meada, mis jugos vaginales bajan lentamente entre mis piernas y mi orina empapaba el lugar.
Fue una noche intensa, llena de pasión, lujuria, deseo, dominación y sumisión, fue una noche en que nuestros cuerpo conocieron otra forma de entrega y solo nos quedaba seguir tumbados, abrazados, mirándonos, descubriéndonos y gozando de ese lado oscuro que nos llevo al placer y desde aquel día sus visitas fueron constantes.
 

RRR

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Excelente la prosa de las damas... (a los caballeros me los salto... respetuosamente, no me gusta el erotismo masculino... ¡¡)

A veces imagino que vuelvo a ser hombre con el fragor de estas letras...
 

andres1999

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Algo cambió desde aquel encuentro.
Habían pasado meses desde entonces, el trato era una vez al año, una vez para volar, para ser libre juntos por un par de días, alejado de sus vidas reales, pero desde aquella vez, todo era diferente.
Él llegó a su vida con la sensación de que una corriente fresca le había inundado y ella, que todos estamos bajo en mismo cielo, aunque sea lejos…
Por cautela, Andrés, dejó pasar varios días sin comunicarse con ella. Por un lado pensaba que tal vez ella pensara que él ya no querría saber nada más, pero luego reflexionaba y sabía que ella jamás pensaría eso de él. Necesitaba tiempo para poner en orden sus ideas, dejar que su vida real le absorbiera de nuevo y así ella, rescatarlo cuando no pudiera más.
Ella le había ocultado su corazón. Lo único que se reservaba para ella porque no podía caer en el error de entregárselo, el resto, era suyo, su risa, su cuerpo, sus vivencias… Todo para Andrés del que conservaba en su recuerdo su olor, su voz y su pasión.
Lo tenía grabado a fuego en su cabeza, a todas horas estaba en su pensamiento, sin poder ni querer evitarlo. Su amigo del alma, su mejor amante por un día estaba lejos pero tan cerca al mismo tiempo…
El volvió a ponerse en contacto con ella y como si nada hubiese pasado, todo volvió al mismo punto.
Cada día, durante un rato, a veces largo, a veces corto, ellos acababan riendo, hablando de sus cosas, él, cada vez más...antes reservado de su vida privada, ahora, necesitaba hacerla participe de sus cosas, de alguna manera, hacerla formar parte de su vida cotidiana, aunque en la distancia, siempre juntos, con el pensamiento, se puede volar a cualquier lugar, solía decir ella.
Los días que no se ponían en contacto por razones obvias, ella, presa de la nostalgia, salía a pasear bajo la luz de la Luna o las estrella o la lluvia, escuchando su música, esa que le recordaba que un día estuvo bajo sus dedos y así, reconfortarse un día más sin él… Una vez él, en un arrebato de cordura y sentido común le preguntó si le hacia bien esta relación, porque él, la veía más como una válvula de escape que como una posible y futura relación y que por nada del mundo, querría hacerle daño. Ella, sin perder la sonrisa, pues él la estaba viendo, le dijo que no se preocupara por ella que tenía sus cosas bajo control que él, mirase por su persona. Pero quería cortar aquello ya pues fue la confirmación de que él jamás la querría como lo hacia ella, que para él era esa amiga especial con la que evadirse, reír quedar una vez al año para desbocar su pasión, pero nada más… Jamás pertenecería a su vida cotidiana, esa vida en la que salimos al cine, vamos con los amigos a tomar cañas… La vida de la gente… Ella jamás estaría en esa vida, con suaves palabras, se lo dejó bien claro y ella lo aceptó aun que no pudo evitar que su corazón se rompiera.
Con una excusa ella se despidió de él y pensó d que manera podía hacerle creer que estaba en el mismo punto que él. Al cabo de un rato le escribió un mail diciéndole que no había ningún problema y que ella esperaba de él exactamente lo mismo que esperaba él… Y que no quería hablar jamás de ese tema, él le contestó que de acuerdo, que jamás hablarían si ella no quería y que todo estaba bien y alguna cosita más que tanto hacia sonreír a esta chica… Cuando ella lo leyó su corazón volvió a latir porque por un momento pensó que todo había acabado.
Pero en él, algo había cambiado, para bien de ella. Las pequeñas señales eran rotundas. Si tenía que salir de viaje, la avisaba. A veces le decía que le llamara a alguna hora, solo por escucharla, o la esperaba hasta tarde por la noche, corriendo peligro de que su pareja le pudiera pillar tan solo, para decirle "hola cariño, como has pasado el día". Y así, pasaron siete meses desde su primer encuentro, siete meses de letras, de palabras, de imágenes y alguna voz… Siete meses maravillosos pero que no podían esperar a que se convirtieran en 12. Andrés necesitaba tocarla de nuevo, olerla y sentirla, ella, todo eso y más… Además, ella, sin que él supiera, había renunciado a cualquier otro hombre, después de estar con él, simplemente, no podía. Eso fue lo que le ocultó siempre, su soledad por él, porque lo que sentía por él era demasiado fuerte que no se planteaba nada más en su vida. Ni siquiera pensaba que él compartía la vida con otra mujer, eso para ella no existía. No quería simplemente.
Así que, una vez Andrés la llamó para decirle si se volvían a ver y ella, obviamente aceptó. Esta vez quedaron en el centro, ella le citó en la catedral, en la mismísima puerta y esta vez, le esperaba ella, completamente distinta a la primera vez. Nada de impresionar, nada de mujer sexy, era una chica mas en vaqueros, con jersey y chaqueta…hacía bastante frío esa mañana, llevaba guantes y un gorro y un bolso grande cruzaba por su pecho. Allí estaba ella, esperándole.
No tardó en llegar y la encontró allí, nerviosa como es ella, sin poder parar quieta hasta que le vio y se paró al instante. Se miraron por unos segundos, él se sonrió de verla así, ella no pudo reprimirse y se echó a sus brazos para abrazarle. Él la apretó hacia él con fuerza y respiró su aroma. Si, era ella, bajo toda esa ropa estaba la mujer que le hacia soñar. Se separó de ella y la besó con ternura, ella se dejó besar, luego, le cogió del brazo y le dijo de dar un paseo. Por dos días, Andrés era suyo y nada más. Fueron al hotel a dejar las cosas y obviamente, tardarían en salir.
Comenzaron a besarse por todas las esquinas de la habitación, llenaron la bañera que era enorme y se metieron dentro rodeados de espuma. El se colocó por detrás y ella se dejó flotar apoyada en su pecho, las manos de él hicieron un recorrido exhaustivo por su cuerpo que seguía siendo tan voluptuoso como siempre, tan suave y tan estupendo. Él mantenía su poder para hacerla estremecerse. Deseaba que el tiempo se detuviera así, para siempre, pero el deseo la abordó y se giró hacia él. Lo besó mientras se sentaba sobre él a horcajadas y se introducía su miembro dentro de ella. Este gesto le pilló por sorpresa y sintió el calor de ella de un solo golpe. Apoyó sus manos en las caderas de ella y la empujó hacia él. Ella estaba abrazada a él y subía y bajaba a un ritmo cadente y sin pausas, sentía el aliento de el sobre su cuello cada vez que la besaba y retrasó un orgasmo que casi siente nada mas entrar en él. Mientras le hacía el amor, pensaba que nunca en la vida había sentido nada parecido y se preguntaba si Andrés era un superhombre, esto, la hizo sonreír y entonces le miró y se separó de él. Le dio sus manos y le pidió que la sujetara así podía echarse hacia atrás. Y fue cuando le folló a lo bestia poniendo de agua perdido el cuarto de baño. Seguramente todo el hotel fue testigo de su orgasmo que no reprimió ni un segundo más.
Se fueron a la cama y mojados por el agua, así mismo él, la poseyó de nuevo tumbándose sobre ella y entrando hasta el fondo, besando sus pechos suaves, colorados por e calor del agua, entrando en ella profundamente y saliendo casi entero, y así, la volvió a llevar a donde solo él la llevaba.
Ella complacida, se giró y se tumbó boca abajo. Sabía que esa postura era la favorita de él y complacerle era una prioridad ahora. Él le dio un cachete en el culo, la agarró de la cadera y la empujó hacia él, entrando sin remilgos y arrepintiéndose en ese mismo momento en el cual paró pensando que le había hecho daño, pero ella, comenzó a moverse lentamente y él quieto, veía como el culo de ella se movía para entrar y salir de él sin el máximo esfuerzo.
El le pidió que parara, le acarició la espalda y se la besó, y la tumbó de lado y siguió penetrandola así, para poder acariciarla bien, mirarla, y abrazarla y así, él, ya no pudo aguantar más dejándose llevar y comiendola como no lo hacia en 7 meses.
Era su media naranja, la complicidad que había entre ellos en cuestiones amorosas era increíble, y así, abrazado a ella, se dejó arrastras por el sueño. Llevaba casi dos días sin dormir, entre una cosa y otra. Ella, cuando le vio dormir, se levantó y recogió todo ese caos de habitación, se duchó, se arregló el pelo, y volvió a la cama con él, abrazada, sintiendo su respiración, se dejó embaucar por la tranquilidad y también se durmió.
A las pocas horas, la despertó a besos. Estaba muerto de hambre y le sugirió que salieran a comer. Ella se vistió para la ocasión y él la observó detenidamente como lo hacía…era tan preciosa, tan sencilla y tan bonita que seguía sin creerlo. Salieron por la noche como una pareja de enamorados cualquiera y al volver de camino al hotel, paseando por las calles de Zaragoza, de noche, tranquilas, besándose a cada momento, Andrés vio un callejón oscuro e intransitable donde había un soportal y la curiosidad le pudo, de la mano la llevó allí . No los veía nadie, estaban a oscuras, ella sintió un poco de miedo pero él le dijo que o le iba a pasar nada a su lado, que se dejara llevar. Allí mismo le levantó la falda y le bajó las bragas. Se desabrochó él pantalón y la apoyó en la pared clavándosela sin contemplaciones. A ella se le escapó un pequeño grito, pero él la compensó con besos en la nuca para luego follarla como un depravado, ella ahogaba los gemidos para no ser descubiertos y él se corrió dentro de ella una vez más sin esperarla. Le dio la vuelta y metió su mano allí, donde acababa de salir y comenzó acariciarla mientras la besaba llevándola al éxtasis muy rápidamente.
Luego, como niños traviesos, se arreglaron la ropa y siguieron su camino.

Durmieron abrazados y calentitos y antes de despedirse, ella le regaló una magnifica mamada que dejó desahogar en su boca para tener en su recuerdo, ese otro sabor de su increíble amante.
Nos vemos pronto mi amor, le dijo él…
Nos vemos siempre mi vida, le dijo ella.
:man_in_love::man_in_love::man_in_love:
 

EW+FDM

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Panamericana ... autoamericano palanca de cambio al volante... velocidad crucero ... de un amigo ...,
tener amigos es mejor que tener plata y como me sonaba esa frase en esos momentos. De vuelta de un evento para el cual prestado tube que conseguir un auto, de vuelta 3 Am tomo carretera y veo q sacas pañuelos desechables pero no los ocupas, me miras con esa cara picara sueltas el cinturon de seguridad y te avalanzas sobre mi pantalon, en el trayecto nada te molesta libertad absoluta y espacio infinito de esto vehiculos americanos. Sacas mi pene y sin decir agua va lo tomas, chupas, gosas; como pude sigo manejando, a 100 km/h en velocidad crucero y con mi mente en otro lado mi vista nublada autos nos pasan un camionero se da cuente y nos toca su bocina ... eso te exita mas y apuras, en ese arranque de velocidad de tu cuerpo te llevas mi alma ... solo afimo fuerte el manubrio y cierro los ojos ... mori en ese minuto.

Aun no te lo tragas, pero eso ni me importa, de solo escribir mis sensores se activan hechando andar los motores ...
 

EW+FDM

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Gracias chicas ...:spiteful:
 

andres1999

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No fue un día cualquiera: te recogí en tu ciudad, a la hora que salías de la oficina, pasadas las cuatro de la tarde, y quince minutos después nos besábamos en un cuarto de hotel. Nos desvestimos cuidadosamente, prenda por prenda, cada una a su tiempo. Busqué entre los pliegues de tu cuerpo el botón del clítoris y la jugosa herida de tu sexo.
Me cabalgaste despacio, moviéndote como sabes hacerlo, sin dejar de besarme, hasta hacerme terminar entre estertores de agonía. Empapados en sudor, charlamos desnudos sobre las sábanas, pero tus dedos no me dejaban en paz, tus gruesos labios buscaban mi cuello y mi pecho y la verga recuperó su compostura.
Esta vez te monté yo. Tu abriste las piernas en compás y movías las caderas para recibirme, al ritmo de tus gemidos. Yo iba y venía, regodeándome con la vista, mirando como mi mejor amigo entraba y salía, se mostraba de pronto en todo su esplender para luego ser engullido por completo por tu carne generosa, mientras el sudor seguía corriendo y tus jugos le daban a mis ataques una deliciosa ingravidez que terminó con ambos fundidos en largo abrazo.
Nos metimos a la tina y disfrutamos el agua tibia y las burbujas, charlando de libros y versos, mientras la paz de nuestro espíritu se contagiaba a nuestros cuerpos. Saciados, nos acariciábamos, recordando en nuestras pieles, nuestros cuerpos, la larga hora precedente.
Tras ducharnos, salimos a la noche de tu ciudad. Conducía por la avenida que llevaba hacia el rumbo de tu casa cuando pusiste tu mano en mi paquete y empezaste a hurgar. "Busca una calle menos transitada" murmuraste y yo, obediente, di vuelta en la primera esquina y detuve el auto en mitad de un tranquilo barrio residencial cuando tus labios besaban ya la punta de mi verga.
Con los calzones en las rodillas y la vista en la calle, dejé que tus labios pasaran de la punta al resto del glande, haciéndolo tuyo. Lo siguiente fue sentir tus labios, tu lengua y tus dientes, tu mano acariciándome los huevos mientras recorrías mi verga con tu boca, a veces lamiéndola, a veces besándola, chupando al fin, mientras mi mano descubría, bajo tu pantalón, que estabas tan excitada como yo, pero esa vez estabas a mi servicio: quistaste mi mano y te acomodaste de tal modo que solo pudiera acariciar tu cabeza, hundir mi mano en tu larga y lacia melena negra, que brillaba a la tenue luz de los faroles, mientras tu seguían chupando, acariciando con la lengua, haciéndome tu esclavo.
Yo respiraba profundamente, concentraba mi mente en las inspiraciones y expiraciones, cada vez más separadas entre sí; mis ojos en la calle y los escasos autos que pasaban, y mis sensaciones todas en tu húmeda lengua, en los fuertes músculos de tus cachetes, en tus gruesos y jugosos labios.
Tus suaves lengüetazos sólo cesaron cuando mi pelvis, sola, subió hacia ti y bajó de nuevo, arrancando un creciente movimiento de vaivén para aumentar el gozo. Literalmente, te estaba follando la boca y, a pesar de las dos eyaculaciones de la tarde, del vino, de las respiraciones, sentí la llegada de un orgasmo incontenible, volcánico que tu, venciendo mis prejuicios, bebiste, para luego limpiarme con tu áspera, suave lengua y murmurar finalmente, "ya estás limpio".
Me quité los pantalones, no sin dificultad, por culpa de las botas y, con el miembro al aire, le di marcha al auto y regresé a la avenida, pero tu no dejaste mi sable en paz y éste, asombrosamente, no tuvo un instante de reposo: seguía rígido, totalmente parado, a pesar del inaudito placer y la abundante eyaculación previas. Entonces regresaste.
Yo conducía despacio, entre otros autos, entre gente que iba a lo suyo, que venía de lo suyo, mientras tu, entre mis piernas, chupabas mi miembro. Ni el ni yo, corazón, teníamos prisa: ella no iba a ninguna parte ya; yo, a dejarte en casa antes de emprender el largo regreso. Tu tampoco tenías prisa. Pink Floyd, en el ambiente, nunca la tiene. Labios, besos, placer y desafío al mundo entero nos llevaron cuesta abajo hacia tu barrio.
Paré en la placita del barrio, frente a la parroquia, con la intención de ponerme los pantalones, pero no me dejaste: mientras mis ojos vagaban sobre la portada barroca, iluminada por los faros nocturnos, tu, golosa e insaciable, seguías con mi miembro y yo aprendí la intensidad del placer sin fin, durante largos minutos que parecieron horas.
¿Qué más vas a enseñarme, muchacha?
:w00t::w00t:
 
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Siempre le habia dicho a alberto que su primo se me hacia guapo.. Un dia llegue al depa estaban los dos en la casa y me sente en medio de los dos en el sofa lo que no sabia es que alberto y su primo ya habian echo plan para estar los dos conmigo..

Estamos alli sentado los dos y alberto me empeso a besar y a tratar de meter su mano adentro de mi falda.. Le dije no para aqui no no ves que esta tu primo me dice si esta bien el sera parte de nuestro juego de hoy le dije deveras..
Me contesto si hoy te aremos gritar los dos..

No mas de acordarme me mojo de nuevo..

Y asi empesamos mientras alberto me siguio bensando su primo me quito la falda y mi tanga y empeso a lamberme desde los pies asta abrir mis piernas y meter su cara en medio de mis piernas y empeso a chuparme y mamarme rico yo jemia/gritaba de placer mientras alberto me seguia besando y apretando mis chichis..
De repente senti como metia dos dedos de cada mano para habrir asi bien mi pussy y meter toda su lengua me empeso a cojer con su mano asta que no aguante y me vine en su mano dejandose mojada y pegostiosa me dio para que se la limpiara y limpie cada unos de sus dedos comiendome mi jugo..

Despues su primo se desvistio y alberto tambien y empese a mamarle la verga a su primo mientras alberto limpiaba lo que sobraba de mi jugo cuando de repente siiento la verga de alberto en mi pussy dura rica como siempre empese a jemir mas no pares cojete esa pussy sucia..

Su primo me agaraba mi cabesa casi ahogandome con su verga...
Su verga era rica como la de aberto asi gruesa grande..

Despues se cambiaron y le mamaba la verga a alberto mientras su primo me cojia despues su primo se me vajo de nuevo a mamar my pussy y mientras me mamaba me empeso a meter sus dos dedos a mi culo me empese a emocionar mas y mas sentia que estaba a punto de venirme so deje de mamarle la verga a alberto y jale a su primo de sus cabellos a mi pussy para que se tragara todo mi jugo sentia como su lengua no paraba y como se saboriaba mi jugo..
Despues se sento alberto y como de pelicula acomode su verga en mi culo para que entrara rico..me empese a mover para arriva y abajo y su primo se puso a mamar mi pussy y mojandola de repente el me acomoda y me mete su verga en mi pussy mientras alberto esta dandole duro a mi culo empieso a jemir y a decirles asi asi no paren cojete ese culo y tu as esa pussy choriarse me empese a mover mas y mas y ellos tambien..

Despues me le subi al primo y me metio su verga en mi pussy y alberto me empeso a cojer por el culo.. Los tres estabamos a punto de venirnos pero yo queria sentirme llena de leche por todo mi cuerpo y se los hize saber..

Despues paramos me recoste en el sofa y uno por uno me empesaron a cojer primero alberto cojio mi pussy rico y jemia de placer y senti como palpitaba su verga por que se iva a venir so saco su verga y echo su leche en mis chichis..

Despues se sento su primo y me le subi y lo empese a jinetiar le dije espera quiero que te vengas en mi culo quiero sentir tu leche calientita eso lo emociono mas me empeso a dar mas y mas duro de repente el empeso a jemir mas y mas y siento asi como se empiesa a llenar mi culo de su leche..despues me saco su verga y se la empese a mamar desesperada para tragarme asta su ultimas gotas de su espesa leche..

Como siempre el premio de alberto era el ser el ultimo en hacerme chorriar agara y me voltea y empiesa a mamar mi pussy me decia quiero que te chores en mi boca yo ya llena de jugo semen y por todas partes no tarde mucho en darle su esperado jugo me vine rapido lo llene de jugo..rico calientito.. Despues terminamos alli muy sentados en el sofa y listos para comenzar de nuevo..
 

chinita linda

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una vez más no encontramos en el mismo lugar antes de entrar me cubres los ojos con una venda y me ayudas . Al entrar a la habitacion un aroma exquisito entramos y me besas apacionadamente , ese beso que tanto deseaba , me abrazas y siento tu pene ya duro
eso me exita mucho, yo aun con los ojos vendados siento como empiezas a desnudarme lentamente y me pones sobre la cama comienzas a acariciarme , de pronto siento algo un poko frio sobre mis pezones y mi sexo y comienzas a lamerlo . empiezas por mis pechos y bajas de a poco a mi sexo comienzas a lamer te vuelves loco siento tu lengua tibia pasar una y otra vez por mis labios tocas mi clitoris sabes que eso me encanta estoy cada vez mas caliente y aun con mis ojos vendados disfrutando cada cosa que me haces . luego me levantas y te sientas sobre la cama y yo sobre ti comienzo a moverme tu pene durisimo lo siento dentro mio ke delicia me levanto y comienzo a chuparlo lo lamo en ese momento me quito la venda para hacerlo mejor y continuo chupando ese riko y duro pene hasta hacerte acabar .
luego no metemos en el jacuzzi y jugamos un momento con el agua me jabonas me acariciasme besas me sientas en el borde y me chupas hasta hacerme acabar luego no vamos a la cama y me lo metes tu aun duro ke delicia yo grito de placer me acaricias los pechos mientras lo metes todo dentro mio hasta acabar juntos .
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andres1999

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Hacía días que no nos veíamos y más aún que no teníamos sexo, al poco de sentarnos empezamos a besarnos, ella era muy morbosa y yo no podía contenerme, a pesar de que su madre había entrado un par de veces empecé a acariciarla, ella llevaba un camisón nada provocativo, el típico de una hija en casa de sus padres.
La besaba lenta y profundamente sin dejar que se apartarse de mi boca, prolongándolo al máximo para excitarla todo lo posible. Mientras tanto mi mano iba adentrándose hasta su tanga, directamente lo aparte con los dedos y busque la humedad de su coño. “Estas chorreando”, me miró y solo alcanzo a pronunciar un “si” débil y jadeante.
Empecé a acariciar su sexo, sólo alrededor, tocando sus labios y buscando su clítoris, empeñándome en poner toda mi habilidad sobre él, ella se retorcía en el sofá, controlando sus gemidos, levantando la pelvis intentando que mis dedos, que no paraban de rodear sus labios, la penetraran.
Necesitaba tener algo dentro de ella, lo sabia pero mis intenciones eran otras, quería conseguir sacar de ella el máximo de deseo, hasta que suplicara la penetración.
Oí un ruido por el pasillo, saque la mano y nos incorporamos a una postura más decente. Entro su madre, “Como están, ¿quieren tomar algo?” “Les traigo jugo”. Le agradecimos el gesto intentando disimular la taquicardia producida por la interrupción. Me percaté del bulto de mi pantalón, y me tape cruzando los brazos. Por fin abandono la escena y entorno la puerta al salir.
Mi mano volvió instantáneamente a la labor, esta vez note que la humedad alcanzaba hasta los muslos, ella intento disimular su deseo con una frase de cordura exenta de toda sinceridad, “déjalo, nos van a pillar”. “¿Quieres que pare?”, acompañe la frase con la penetración, por fin, por dos de mis dedos, enteros y de un solo movimiento. La humedad era tal que no supuso ninguna dificultad, la apertura de su sexo era enorme, mis dedos casi no rozaban las paredes del mismo.
“¿Quieres que pare?”, ella no acertaba a pronunciar palabra y no paraba de retorcerse, abría las piernas y se dejaba caer en el sofá adquiriendo una postura mas cómoda para la penetración.
Por mi forma de ser siempre me ha gustado la provocación y el deseo de llegar más lejos y allí estaba con la hija prodiga, la favorita de entre los hermanos, gimiendo como una perra salida con sus padres en la habitación al lado. Su excitación era lo que más me provocaba, verla ahí, consciente de que le podría pillar su padre, tumbada en el sofá de su propia casa, con los dedos de un tio metidos en el coño y jadeando como una golfa, me encantaba.
Mi excitación seguía y metí otro dedo más, ya eran tres, en una postura algo forzada, y aún así no hubo dificultad. Ella cada vez mojaba más, y decidí ver hasta donde dilataría su sexo. Todos hemos visto videos raros y fuertes en la red, pero no hemos podido comprobar esos límites en la vida real, me vino a la mente uno en el que un hombre introducía su puño el coño de una mujer. Siempre pensé que tal dilatación sólo se daría en profesionales del sexo o mujeres muy activas. En cualquier caso decidí comprobar hasta donde llegaría.
Junte los dedos y empuje dentro los cuatro dejando el pulgar fuera, con la palma hacia arriba, entraron hasta la mitad, ella se quejo algo pero no pronuncio ni una palabra, entonces comencé a mover la mano, penetrándola, empujando fuerte con cada movimiento, poco a poco dilataba más. Notaba la presión en mi mano, y los huesos propios de la zona, ella intentó sujetar mi brazo pero al final entraron los cuatro dedos hasta pasar los nudillos, notaba todo su interior, lo palpaba con los dedos, su vagina redonda llena con toda mi mano dentro.
Mientras tanto mi pulgar no paraba de moverse en círculos sobre su clítoris, presionándolo. Apenas duró diez segundos en esta situación y se corrió. Justo en ese momento oímos entrar en casa a su hermana, mucha gente ya, pensé. Saqué la mano de su vagina y nos incorporamos, le mostré la mano, estaba llena de sus fluidos, no era humedad, si no un líquido pastoso y pegajoso con un olor muy fuerte, más que nunca. Metí los dedos en su boca y los fue limpiando uno a uno, a ella no le gustaba el sabor pero eso no era muy importante, lo hacía para complacer mi deseo.


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[SIZE=+1]Pensaba. Caminaba bajo la lluvia y la oscuridad tratando de evadir mis absurdos pensamientos. Los problemas me estaban comiendo por completo por lo que decidí concentrarme en algo más. Las calles estaban completamente solitarias... nadie saldría con semejante tormenta encima; al parecer yo era la única loca. Había sido muy tarde cuando decidí sacar mí abrigo que me llegaba hasta las rodillas; mi piel seguía erizada de frío, puesto que tenía el vestido completamente mojado... no me importo... seguí caminando y oyendo mis pisadas, cuando a estas se le juntaron otras... que salieron de la nada a invadir mis oídos.[/SIZE] [SIZE=+1]Me detuve. Tras eso las otras pisadas también se detuvieron. Tragué saliva, me había puesto nerviosa. Decidí no voltear y caminar más rápidamente. Pasaron algunos segundos para que aquella extraña presencia me alcanzara... no logré emitir ni un solo grito... ya me había tapado la boca. Después de eso sólo oí su respiración cerca de mí oído lo que extrañamente me hacía estremecerme... me encaminó... logró llevarme a un callejón sin salida lo que hizo que mí corazón latiera a mil, pero había algo más, ese misterio me gustaba... el tipo me pegaba a él como si fuera a perderme o como si yo fuera a escapar, sé que era tipo porque sentía la erección de su pene hundido en mi trasero...[/SIZE]
[SIZE=+1]Cuando menos vi me pegó contra la pared... ni un solo rayo de luz... de repente él puso mí mano sobre mis senos... creo que notó mí pecho contrayéndose y expandiéndose con gran celeridad, y sin ningún objeto echó a reír. En ese momento un relámpago me dejó verlo... lo único que alcancé a notar bien era el exagerado tamaño de los incisivos de su mandíbula... otro relámpago seguido de un gran estruendo me dejo verlo de nuevo... rubio... con ojos azules casi transparentes... estaba completamente empapado y por lo que alcancé a ver, tenía hambre... se pasaba la puntiaguda lengua por sus rojos y carnosos labios insistente... ¿sería su alimento?... no sólo eso descubrí después.[/SIZE]
[SIZE=+1]Me quitó el abrigo rápidamente y con brusquedad. Noté que tomó mis manos... rápidamente las juntó y las amarró fuertemente... me llegó a lastimar... creo que le gustaba hacerlo porque al quejarme se reía estruendosamente... de repente me sentí volando... no era porque lo hiciera precisamente... de alguna manera me había logrado sostener de una vara metálica que estaba clavada en la pared... las muñecas al instante comenzaron a dolerme puesto que de ellas pendía mi cuerpo totalmente... él ya se deshacía de las medias y los zapatos, y lo peor... yo no gritaba... tan sólo respiraba ansiosamente mientras sentía el agua fría recorrer mi rostro y sus manos frías recorriéndome las piernas ansiosamente quitándome ésta vez la pantaleta. La lluvia no había cesado aún y los relámpagos seguían, dejándome ver lo que me hacía. Fue una mezcla extraña de sentimientos la que se mezcló dentro de mí cuando vi aquellos ojos antes de meterse entre mis piernas... rojos... llenos de deseo y pasión... me dejé hacer... él lo deseaba y yo era su presa, la verdad que no me costaba mucho serlo.[/SIZE]
[SIZE=+1]Sus labios eran calientes... no espero demasiado cuando puso mis piernas sobre sus hombros sosteniéndome para dirigirse a mí pubis... sus manos masajeaban mí trasero de una manera realmente deliciosa. No tardé en sentir la punta de su lengua sobre mí clítoris que ya estaba anhelante... comenzó a saborearlo mientras yo gritaba... era una sensación extraña... los mensajes llegaban a mí columna y de ahí a mí cerebro de una manera sensacional haciéndome sentir un placer enorme. Logré sentir sus peligros dientes... sé que me hizo una incisión justo arriba de mí clítoris, pero aparte del dolor sentí un maravilloso placer... sabía que se alimentaba de mí y eso me excitaba... yo estaba completamente mojada... él tragaba mis flujos y la sangre al mismo tiempo. No tardó en dirigirse a mí vagina... palpitaba rápidamente... yo gritaba y él metía su lengua a lo más profundo de ella.[/SIZE]
[SIZE=+1]Luego sentí sus dedos hurgando en ella... uno... dos... tres... mientras chupaba ansioso aquella sangre que le alimentaba. Mis gritos de pasión parecían llenar el callejón... no llegaba nadie... sólo él y yo... él comiéndome y yo llena de placer.[/SIZE]
[SIZE=+1]Llegué a un orgasmo. Era demasiado bueno... otro relámpago... vi que él tenía una daga en la mano. Al momento sentí una gran impresión porque pensé que me mataría pero no era así... rompió las cuerdas que me sujetaban mientras él me llevaba hasta su cintura... ya tenía debajo el pantalón... cuando sentí su pene en mí... de una manera alucinante... se deshizo del vestido mientras yo me colgaba de su cintura rodeándolo con mis piernas y dejaba caer mí espalda en la pared...[/SIZE]
[SIZE=+1]Me tomó de los labios y me besó... se movía... era tan penetrante cada una de sus embestidas que podría jurar que en cada una llegaba a un orgasmo de placer incontrolable. Sus ojos me iluminaban... me besó algunas veces dejándome sentir el sabor de mí propia sangre cada que juntaba mí lengua a la suya... me seguía penetrando y yo gritaba... lo hacía muy rápido y con un ritmo excepcional. Logró comerme uno de mis pezones lo que hizo que mi espalda se arqueara y me llenara de placer. La lluvia no hacía más que estar ahí... no bajaba el calor de mí cuerpo y su cuerpo... que sabía que ardía de placer igual que yo. El éxtasis comenzaba... me sujeté a su espalda e hice mi cabeza hacia atrás dejándole mí cuello expuesto. Él no tardo en comenzar a besar delicadamente con sus calientes labios. Apenas rozaba su lengua... cuando me hizo aquella incisión... sin dolor... sólo placer que me llenaba por completo. Me entregué a él en cuerpo y alma... siguió balanceándome... gritaba... sentía como la sangre salía de mí cuerpo mientras sentía sus manos recorrer mí espalda... seguía penetrándome... era un éxtasis casi permanente... me estaba quitando la vida al tiempo que me daba el placer más grande.[/SIZE]
[SIZE=+1]Tras su orgasmo y otro mío me dejó sentir una enorme vibración dentro de mí vagina que llegaba a mí vientre con una explosión que hacía llegar una sensación extraña hasta mí cerebro, completamente placentera, dando un orgasmo tras otro. La lluvia había terminado... las gotas que sentía recorrer mí cuerpo eran mí propia sangre... él seguía ahí... ahora con sus manos contra la pared y yo sosteniéndome con él... mis piernas en su cintura y mis brazos rodeando su cuerpo. Respiraba rápidamente... no podía controlarme... logré sentir una última vez sus dientes mordiendo mis senos... lo tomé de la cabeza siguiendo sus movimientos... me cargó apenas logrando meter sus dedos en mí vagina y moviéndolos... me estaba llevando a otro orgasmo incontenible... miré sus ojos azules de nuevo una última vez y caí en un profundo sueño.[/SIZE]
[SIZE=+1]No supe que pasó... amanecí en mí cama... completamente desnuda, mojada, y llena de sangre... miré mis manos... aún tenían aquella cuerda con la que él me había atado... me lleve una mano al cuello notando dos perfectas incisiones en él. Me dolía mí pubis... me cheque al momento... noté sangre... miré mis senos... llenos de saliva aún... él se había ido apenas. Me levanté como mejor pude y me miré al espejo... era perfecta... mí cuerpo era perfecto por completo. Miré mis labios llenos de sangre... sonreí... y noté los incisivos que ahora reinaban mi dentadura... y él... llegando ya vestido por detrás para abrazarme. Me dio un beso en mí hombro y de repente desapareció... sentí una brisa recorrer mi cuerpo y un solo pensar... quería ser suya de nuevo...[/SIZE]
 

La Mala

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Ya estaba casi durmiéndome, cuándo comenzó a acariciarme...bajaba con su mano, por mi cintura, cadera, muslo..y volvía a subir, siguiendo el mismo camino...lo hizo muchas veces,sólo eran cariños de regaloneo, hasta que pasó su mano por mi pecho, mi seno reconocía esa mano, esa caricia...mi pezón se erectó a penas sus dedos lo tocaron, mi respiración se agitó, cerré los ojos esperando continuara tocándome...también sentí el cambio en su respirar..la tibieza de su aliento en mi cuello... sin soltar mi pecho, comenzó a besar mi espalda...infinitos besos, bajando hasta mi tatuaje...luego subía, con su mano en mi cabeza, jugaba con mi cabello...apegó su cuerpo al mío, su falo estaba palpitante y ardiente... lo puso entre mis piernas..las separó un poco y lo dejó ahí...sólo a la entrada de mi cosita, húmeda y calentita... Sin soltar mi pecho, se acercó a él y posó su lengua en mi pezón, lo chupó... su lengua recorría todo mi pecho, y su pene seguía donde mismo... Deseaba lo metiera, suave y lentamente....hechaba mi cola para atrás, para que supiera que ya lo quería dentro, pero no, esperaba y esperaba... Soltó mi seno y llevó esa mano hasta mi entrepierna...rozaba, casi sin tocarme... Llevé mi mano hasta la que él tenía en mi cabeza...tomé su mano, entrelazamos nuestros dedos, lo apreté fuerte...y le dije cuanto lo deseaba, cuanto quería que estuviera dentro mío...
Y lo hizo, me penetro lenta y suavemente....como yo quería.
 

andres1999

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[FONT=\"Arial\"][SIZE=\"2\"]No me podía creer lo que me estabas contando, una mujer como tú, que me había enseñado tanto sobre el sexo, una hembra que destilaba pasión en cada movimiento, una diosa del sexo oral… Me confesaba que nunca había conseguido acabar mientras le comían su cosa.

-Menuda banda de inútiles. - Fue lo único que atiné a decir. No tenia nada en contra de tus ex (la mayor parte, buenos amigos), pero es que… banda de inútiles . Aquello había que solucionarlo y sin tardar.

No es por presumir, pero siempre me he considerado un virtuoso del sexo oral. Hace años una amiga me confeso que encontrar a un hombre que penetrara bien no era complicado, pero que encontrar un autentico experto en el cunilingus era como hallar un tesoro; desde ese día me obsesione en perfeccionar mi técnica y, modestia aparte, siempre he despertado elogios al finalizar mi trabajo. Así que esa confesión me alteró profundamente.

- Cariño, prepárate porque te voy a hacer la mejor comida de cosa de tu vida. - Tu cara de perplejidad no podía esconder una profunda excitación.

Sin más preámbulos te rodee con el brazo y mis dedos hábiles y conocedores del camino se introdujeron bajo tus jeans. A pesar del par de polvos que habíamos echado ya ese día, otro de nuestros fugaces y pasionales encuentros en tu casa, tu seguías mojada y deseosa de más. Masaje tu clítoris mientras mordía tu cuello y el lóbulo de tu oreja; tu te recostaste sobre mi espalda y comenzaste a suspirar, mi otra mano se dedicaba a retorcer tus pezones, excitándote más y más.

No era cuestión de alargar más el sufrimiento, tú deseabas lo prometido y yo no quería hacerte esperar. Mientras te quitaba los jeans tú te despojabas de tu camiseta. Fui besando tus pechos, mordiendo tus pezones, lamiendo tu estomago, haciendo estragos con mi juguetona lengua, hasta que acabe arrodillado a los pies del sofá. En ese momento te pedí que te levantases y me tumbe placidamente en el sofá; no alcanzaste a comprender muy bien mi gesto y te reíste. Te tuve que aconsejar que colocases las rodillas a cada lado de mi cara y te sentases en cuclillas sobre mí…

Nunca lo había hecho así. - Confesaste.

Nunca habías sentido lo que vas a sentir ahora, muñeca. - Te conteste.

Sin más historias, empecé a mordisquear el interior de tus muslos mientras mis manos acariciaban tu culo. Tú te movías adelante y atrás, ansiosa. Saque mi lengua, alargándola lo mas posible y recorrí entera tu raja haciéndote estremecer. Repetí este movimiento una docena de veces más y tú ya gemías dulcemente. Tu clítoris palpitante reclamó mi atención y me dedique a darle suaves golpecitos y a rodearlo con mi lengua… mmmm, sabia delicioso y te estaba encantando.

Continué alternando largo rato, haciendo tus suspiros más intensos, penetrándote con la punta de mi lengua y succionando tus labios. Tú estabas al borde de la locura, no sabias ni como colocarte, pasabas de acariciarte las tetas a tumbarte completamente hacia delante, el placer no te dejaba ni aguantar derecha… Cuando puse suavemente tu clítoris entre mis dientes comenzó la locura, tus gritos eran escandalosos, alarmando seguramente a más de un vecino.

Tu orgasmo se hacia de rogar, ya llevábamos así largo rato; pero un comedor de vaginas profesional nunca se rinde y decidí poner en practica todo mi repertorio. Empecé a batir frenéticamente mi lengua sobre tu clítoris: arriba y abajo, derecha e izquierda, nuevamente arriba y abajo… Todo lo rápido que podía… La enorme cantidad de flujo que salía de ti, empapándome la barbilla, me hacia sospechar que iba por buen camino. Y no me equivocaba…

Ahhhhhh, no pares, no pares….- empezaste a exclamar. Si paro me mata, era lo único que podía pensar en ese momento. - Me vooooyyy, siiii, sigue, vooyyy acabarrrrrrrrr… Aaahhhhhhhhh.

Tu orgasmo creció intensamente, comenzaste a mover las caderas sobre mi lengua, buscando los últimos latigazos de ese fulminante placer. Gritabas mientras te derrumbabas hacia delante, con la cabeza en el suelo prácticamente. Yo fui poco a poco aminorando el ritmo, haciéndote sentir como te ibas derritiendo poco a poco de cintura para abajo. Cuando paré, sudabas y temblabas; giraste sobre ti misma cayendo al suelo al lado del sofá, me miraste con la mirada perdida, los pelos de loca y me dijiste:

Es el mejor sexo oral que me han hecho en mi vida, me he ido como una loca, eres un maldito.

Mi sonrisa de satisfacción fue la mejor respuesta que podía darte.[/SIZE][/FONT]

:silvido::silvido:
 

exquisita

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...Ambos nos besábamos como unos desesperados, a los pocos segundos yo ya me encontraba casi del todo desnuda, con mi ropa a mis pies, mientras que algo desesperada comenzaba a tratar de quitarle la ropa. Por debajo de su pantalón podía sentir el calor y lo duro de su miembro, contra mi piel. Apenas le fui bajando el pantalón y su ropa interior, dejé en libertad a su pene, erecta en un ángulo de más de 60 grados, yo me encontraba casi arrodillada, con mi rostro tan cerca de su cosa, que nada más me bastaba sacar la lengua para tocárselo.

En ese momento levanté mi vista y vi en su rostro el deseo de que se lo mamase, sin perder tiempo comencé a lamer, chupar y hasta mordisquear. Me comportaba como una loca chupando, y acariciando su pene.

Luego de un buen rato, él mismo me hizo detenerme, Me levantó del piso, y me acostó boca arriba sobre mi cama, yo esperaba deseosa sentir su pedazo de carne dentro de mí, pero en lugar de eso, comenzó acariciar mi clítoris con algunos dedos, mientras que con los de la otra mano, comenzó a penetrarme suavemente, primero con un par de sus dedos, pero poco a poco me fue introduciendo los demás y hasta gran parte de su mano. Mientras que con su boca, chupaba mis pezones.

Durante esos momentos alcancé uno de los más divinos orgasmos que en mi vida había sentido, pero eso no se quedó así, sin perder tiempo, él comenzó a lamerme como si se tratase de un animal, yo sentía como que mi clítoris iba a estallar, el placer era tal, que por un buen rato me mantuve con mis ojos cerrados. dejó de mamarme, y se colocó sobre mi cuerpo, el sentir su caliente y dura verga dentro de mí, es algo imposible de olvidar, tras un rato en esa posición cambiamos y me colocó boca abajo, pero para volverme a penetrar divinamente. Yo volví a tener otro orgasmo, y creo que mis gritos de placer se debieron escuchar hasta en Pequín.

Cuando yo pensaba que todo estaba por terminar, sacó su pene de mi conchita, y volvió a introducirme alguno de sus dedos dentro. Pero a medida que me toqueteaba sabrosamente, comenzó a meter algunos de sus dedos llenos de saliva por mi culo.
Pero era tan sabrosa la manera en que me estaba metiendo parte de su mano dentro, que realmente dejé de prestarle atención a sus dedos dentro de mi culo. Hasta que dejó de hacerlo, y sin decirme nada me agarró y me puso boca arriba de nuevo, me hizo levantar las piernas y poco a poco fue introduciendo su pene en mi agujerito, por supuesto al principio me resistía, pero él me sujetaba fuertemente de mis caderas, impidiendo así que pudiera sacármela, hasta que comenzó a pasar el dolor y a sentir mucho placer de tener esa caliente y dura verga en mi interior, logrando excitarme al máximo, pidiendo cada vez más........
 

RRR

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Me niego a leer... no se puede comenzar así el día.
 

solcillo

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no hay nada mas ruidoso que el silencio....
lo que pasa es que no estamos dispuestos a oirlo....:wink3:
 

Anubis

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uffffff quede mas prendio...
 

exquisita

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...me levanté de la silla donde yo estaba sentada y me senté sobre sus piernas, en ese momento lo empecé a besar de forma frenética. Él tiene la mala costumbre de morderme los labios, pero eso me encanta. Me agarró fuertemente de las caderas y de repente sentí sus manos en mis nalgas, acariciándolas lentamente.

No sé en que momento sus manos estaban ya bajo mi pantalón y las apretaba más y más a cada segundo. Sus besos me devoraban.

Después de besarnos locamente, me detuvo y me pidió que hiciéramos el amor. Sin pensarlo más. Aún quedaba gente en la planta baja de su oficina, pero no me pude aguantar más. En ese momento lo cogí de la mano y lo llevé al baño de la oficina.

Entramos y cerramos la puerta con seguro. Levantó la blusa y me quitó el brazier, me besó los senos de una forma frenética como si se los fuera a comer, me mordía los pezones. Y eso me podía encantar no podía ya evitarlo más, estaba mojada a un punto casi casi... de locura...

Sin decirme más, me bajó la falda mientras me seguía besando sin parar. Yo, como pude, quité su cinturón y también desabroché su pantalon, quedando los dos solo en ropa interior.

Me agaché y empecé a besar su glande, pero no pude contenerme y lo empecé a chupar por completo, lentamente. Sólo podía oírlo como gemía, como lo gozaba... Lo seguí chupando y pasaba mi lengua caliente y húmeda por sus testículos. Él seguía gimiendo. Eso me tenía absolutamente endiosada, como poseída por algo que no podría explicar.

Parece que él no podía contenerse más y me tomó suavemente del cabello y me levantó de donde yo permanecía de rodillas desde hacía ya algunos minutos, gozando de un sexo oral indiscutiblemente genial.

Me puso contra el lavabo, mirando de frente al espejo y me penetró de forma desesperada y tal vez un poco violenta. Pero podía yo entenderlo, él ya no aguantaba más y yo tampoco y sólo podía sentir sus testículos golpeando mis nalgas. Su pene entrando y saliendo sin el menor problema. Yo estaba húmeda, sé que eso facilitaba las cosas. Cada vez me penetraba más rápido.

Y en cuestión de unos segundos, intensos, sentí como me llenaba de su semen caliente, cómo gemía de placer... los dos ahogados en un tremendo orgasmo. Me abrazó y me besó mi espalda.
 

peyoloco

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Ufffffff!!!!! exquisita............. mu bueno tu relato te pasaste

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andres1999

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Mi hermana invitó a una amiga a casa, ya que mis padres salieron de viaje, y yo me iba a una fiesta. Esa noche llegó Adriana, así se llama la amiga. La conocía desde muy niña pero últimamente estaba hecha toda una mujer. La saludé rápidamente, ya que yo iba de salida. Esa noche me la pasé bailando con una amiga cuyas tetas siempre me trajeron loco, pero tenía novio, así que no me atrevía a hacer nada.

Regresé a mi casa súper caliente y dispuesto a hacerme una pajita, pero para mi sorpresa, encontré a Adriana durmiendo en mi cama, entonces me acordé de que le había dicho a mi hermana que no iba a volver hasta el día siguiente. Para esto, Adriana estaba destapada y solo dormía con una blusa sexy que se le había subido, dejando al descubierto su pussy sabroso y bien depilado, así que decidí jugármela y cuidadosamente separé sus piernas y empecé a lamérselas muy suavemente, para que no se despertara. Pero aún así se despertó, yo me asusté y traté de pedirle disculpas pero ella me pidió que siguiera, ya que esa noche ella y mi hermana habían encontrado una de mis películas preferidas y en ella salía como le comían el pussy a una chica y se había quedado muy caliente.

Yo no me hice de rogar, primero le quité la blusa y dejé al descubierto sus grandes tetas, cuando quité su sensual sostén y con sus pezones rosaditos, que aún me excitan mucho. Empecé a jugar con ellos, pellizcándolos y lamiéndolos muy suavemente, se comenzaron a poner duros y su respiración empezó a agitarse poco a poco. Seguí bajando por su estómago, hasta detenerme en su ombligo. Luego seguí bajando, empecé a lamiéndole los bordes de su conchita, con lo que ella se volvió loca y empezó a moverse, tratando que penetrara mi lengua más adentro y no la hice esperar, fui avanzando hasta encontrar su clítoris.

Cuando mi lengua hizo contacto con el, empezó a soltar unos gemidos, primero entrecortados y luego más seguidos. Le dije que mordiera la almohada para que no hiciera mucho ruido, seguí jugando con su clítoris hasta llegar a su boca y le di un largo beso dejándole esa delicia de clítoris. Le pregunté si le había gustado y me dijo que sí. Le dije que eso era solo el comienzo. Me quité la ropa, liberando mi pene que estaba a punto de reventar y, sin decirle nada, la puse en sus labios.

Primero me dio una mirada extraña, pero decidió hacer lo que había visto en la película, así que empezó a mamarla, no tenía experiencia pero el esfuerzo que hacía por hacerlo bien bastaba. Estuvo mamando hasta que me fuí en su boca, mientras descansábamos, le pregunté si quería sentir mi pene dentro de ella me dijo que no, porque aun era virgen y me decía que no quería sentir dolor. Le dije que iba a sentir un poco de dolor, pero que el placer iba a ser mayor. Me llevó un rato más convencerla, pero finalmente aceptó, sólo si la dejaba sentarse encima para que ella pudiera salirse si le dolía mucho. Se subió en mi pene, que estaba armado nuevamente.

Al comienzo lo hizo suavemente, dejando que mi cabecita sintiera el calorcito de su conchita. Luego se sentó un poco más, pero le dolió, así que intentó retirarse. Pero en mi excitación la agarré de la cintura y la llevé hacia abajo, penetrándola completamente. Ella dejó escapar un grito mezcla de placer y de dolor, y la dejé en esa posición un rato para que se acostumbrase a ese momento. Fue uno de los que más disfruté, ya que sentía lo caliente y lo estrecho de su chocho. Luego de un rato, empecé a moverme, suavemente al comienzo.

Ella dejaba que yo hiciera todo pero, mientras más avanzaba su excitación, se comenzó a mover hasta que cabalgaba como una yegua loca. Tuvimos prácticamente un mismo orgasmo, que nos dejó rendidos al punto de que al rato nos quedamos dormidos.

Al día siguiente, mi hermana entró a mi cuarto a buscar a su amiga y la encuentra desnuda durmiendo encima de mí. Al comienzo pensé que mi hermana iba a hacer un escándalo, pero Adriana me pidió que las dejara a solas un rato. Cuando volví, las dos tenían una mirada traviesa, mi hermana me dijo que no iba a decir nada con la condición de que yo le consiguiera quien le hiciera lo mismo, ya que entre hermanos, no ¿verdad?

Y aun sigo viendo a Adriana, y cuando podemos, cogemos como unos desenfrenados, pero ésa, es otra historia… :silvido::silvido:
 

exquisita

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MMMMMMM.....weno weno....soy adrianita!
jajjaa
 

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uuufff ... mas que prendio !!
 
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