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Gisselle y el reencuentro con una walkiria sensual

Qvixote
VIP Member
Registrado11/5/12
https://santiago.elsilencio.cl/escorts-vip/giselle-5be34dd326c55

El Relato

Desde hacía tiempo había estado tratando de contactar a Gisselle, desde su paso anterior por el sitio, pero por temas de mi agenda que estaba muy complicada, jamás pudimos coincidir. Ya la había visitado algunos años atrás y tenía muchas ganas de repetir el plato, así que me dije que este 2020 sí lo haría.

Whatsapp para el contacto formal, todo muy bien, y como que ella empieza a recordar quién era, “ahh, sí, tú que intentaste muchas veces contactarme…”, como que me dio entre risa y culpa por haber molestado tanto sin concretar, pero había buena onda así que los dos nos prometimos que ahora sí resultaría. Llego a las coordenadas, conserje muy relajado me anuncia y llego frente a su puerta. Al abrirme aparece ella con un baby doll rosado, nada a la imaginación, asomaban todas esas curvas que yo andaba buscando, y nos saludamos efusivamente, dándonos el abrazo de año nuevo, por el de 2018, el de 2019 y el de 2020, saludos de cumpleaños atrasados y todo eso, y yo prolongando el abrazo aprovechando de sentir sus cuerpo pegado al mío y recorriendo donde podía con mis manos. Si no fuera porque era un hecho que iba a estar con ella, me quedo dándole abrazos hasta el 2030.

La recepción fue muy amistosa, conversamos de nuestras vidas todo este tiempo, pero había que pasar al campo de batalla, así que nos dirigimos a su cuarto y empezamos todo de manera muy lenta, como en un juego de seducción, pero como ella tenía harta menos ropa que yo, me puse pronto al día para quedar en igualdad de condiciones. Ella se tiende en la cama, en toda la extensión de cuerpazo, dejando frente a mí a esa walkiria, diosa guerrera que no quieres como enemiga en el campo de batalla, pero que ya fantaseas con darle su merecido en otras lides (¡o que ella te dé tu merecido!). Nos quedamos ambos como vinimos a este mundo, para comenzar el viaje en que esta diosa llevaría al Qvixote al Valhalla como premio por todas las batallas libradas en la tierra, y con roces tímidos calentábamos el ambiente, con besos esporádicos en el cuello, algunos piquitos, y algo que decía que si quería más tenía que ganármelo. Emprendo rumbo a labios menos esquivos y saboreo su entrepierna de a poco, no de manera desenfrenada, pero sí dando y quitando, porque uno tampoco es fácil señores (ya bueno, sí, un poquito), y luego de sacarle algún suspiro por ahí, ella me ofrece tomar su turno para retribuirme, busca preservativo y se traga al nene, delicadamente pero enterito, alternando con un jugueteo de sus pechos en mi miembro. Me acomodo en la cama entonces y le pido que me monte, y así esta walkiria monta al rocín flaco (pero cumplidor) del caballero andante, en una suave cabalgata al paraíso, mientras yo agarraba todo lo que cabía en mis manos. Pasamos a un misionero clásico, también a ritmos suaves, luego patitas al hombro, ufff qué vista tenía de ese generoso trasero, estaba como para equivocarse de trinchera, y finalmente misionero de nuevo para estar en contacto más cercano de cuerpos y rostros, buscando sacar finalmente besos algo más húmedos que al final mostraron un atisbo más de entrega, y embistiendo con todo hasta entregar todo el fluido que tenía reservado para ella.

Ya estábamos cerca de la hora y yo con sonrisa de oreja a oreja, relajado y con la sensación del deber cumplido, así que me entrego para un último masaje, mientras seguíamos charlando como buenos amigos. La despedida, al igual que la bienvenida, muy cordial, y ambos con la alegría de haber vuelto a reconocer nuestros cuerpos.


La Tabla

Forma de contacto: 10, whatsapp, sin contratiempos, amable en todo momento.
Instalaciones: 10, departamento bien ubicado, con todo lo necesario.
Higiene: 10, especialmente arreglada e impecable para nuestro reencuentro.
Rostro: 9, es muy linda, y con un aire de elegancia.
Besos: 8, parte lento, pero si se prende se puede obtener mayor pasión.
Busto: 10, hermosa abundancia, de cirujano.
Cuerpo: 9, me encantan las mujeres altas, contextura media-delgada.
Cola: 9, abundante como esta gran mujer.
Oral: 9, con preservativo, lo suficiente para iniciar la acción.
Flor: 10, depilada, suave y húmeda.
Pélvicos: 9, es más de movimientos sensuales que de salvajes.
Anal: N/A, lo practica, pero no iba por eso.
Duración: 10, como nos estábamos poniendo al día, el tiempo no fue ninguna traba.
Implicación: 9, como una buena amiga, nos reímos y disfrutamos harto.
Tarifas: 10, considerando el precio, el servicio, y como está el mercado, lo vale totalmente.

Valoración Total: 9.5, recomendable, es una experiencia servirse una mujeraza así.
 
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El Relato

Desde hacía tiempo había estado tratando de contactar a Gisselle, desde su paso anterior por el sitio, pero por temas de mi agenda que estaba muy complicada, jamás pudimos coincidir. Ya la había visitado algunos años atrás y tenía muchas ganas de repetir el plato, así que me dije que este 2020 sí lo haría.

Whatsapp para el contacto formal, todo muy bien, y como que ella empieza a recordar quién era, “ahh, sí, tú que intentaste muchas veces contactarme…”, como que me dio entre risa y culpa por haber molestado tanto sin concretar, pero había buena onda así que los dos nos prometimos que ahora sí resultaría. Llego a las coordenadas, conserje muy relajado me anuncia y llego frente a su puerta. Al abrirme aparece ella con un baby doll rosado, nada a la imaginación, asomaban todas esas curvas que yo andaba buscando, y nos saludamos efusivamente, dándonos el abrazo de año nuevo, por el de 2018, el de 2019 y el de 2020, saludos de cumpleaños atrasados y todo eso, y yo prolongando el abrazo aprovechando de sentir sus cuerpo pegado al mío y recorriendo donde podía con mis manos. Si no fuera porque era un hecho que iba a estar con ella, me quedo dándole abrazos hasta el 2030.

La recepción fue muy amistosa, conversamos de nuestras vidas todo este tiempo, pero había que pasar al campo de batalla, así que nos dirigimos a su cuarto y empezamos todo de manera muy lenta, como en un juego de seducción, pero como ella tenía harta menos ropa que yo, me puse pronto al día para quedar en igualdad de condiciones. Ella se tiende en la cama, en toda la extensión de cuerpazo, dejando frente a mí a esa walkiria, diosa guerrera que no quieres como enemiga en el campo de batalla, pero que ya fantaseas con darle su merecido en otras lides (¡o que ella te dé tu merecido!). Nos quedamos ambos como vinimos a este mundo, para comenzar el viaje en que esta diosa llevaría al Qvixote al Valhalla como premio por todas las batallas libradas en la tierra, y con roces tímidos calentábamos el ambiente, con besos esporádicos en el cuello, algunos piquitos, y algo que decía que si quería más tenía que ganármelo. Emprendo rumbo a labios menos esquivos y saboreo su entrepierna de a poco, no de manera desenfrenada, pero sí dando y quitando, porque uno tampoco es fácil señores (ya bueno, sí, un poquito), y luego de sacarle algún suspiro por ahí, ella me ofrece tomar su turno para retribuirme, busca preservativo y se traga al nene, delicadamente pero enterito, alternando con un jugueteo de sus pechos en mi miembro. Me acomodo en la cama entonces y le pido que me monte, y así esta walkiria monta al rocín flaco (pero cumplidor) del caballero andante, en una suave cabalgata al paraíso, mientras yo agarraba todo lo que cabía en mis manos. Pasamos a un misionero clásico, también a ritmos suaves, luego patitas al hombro, ufff qué vista tenía de ese generoso trasero, estaba como para equivocarse de trinchera, y finalmente misionero de nuevo para estar en contacto más cercano de cuerpos y rostros, buscando sacar finalmente besos algo más húmedos que al final mostraron un atisbo más de entrega, y embistiendo con todo hasta entregar todo el fluido que tenía reservado para ella.

Ya estábamos cerca de la hora y yo con sonrisa de oreja a oreja, relajado y con la sensación del deber cumplido, así que me entrego para un último masaje, mientras seguíamos charlando como buenos amigos. La despedida, al igual que la bienvenida, muy cordial, y ambos con la alegría de haber vuelto a reconocer nuestros cuerpos.


La Tabla

Forma de contacto: 10, whatsapp, sin contratiempos, amable en todo momento.
Instalaciones: 10, departamento bien ubicado, con todo lo necesario.
Higiene: 10, especialmente arreglada e impecable para nuestro reencuentro.
Rostro: 9, es muy linda, y con un aire de elegancia.
Besos: 8, parte lento, pero si se prende se puede obtener mayor pasión.
Busto: 10, hermosa abundancia, de cirujano.
Cuerpo: 9, me encantan las mujeres altas, contextura media-delgada.
Cola: 9, abundante como esta gran mujer.
Oral: 9, con preservativo, lo suficiente para iniciar la acción.
Flor: 10, depilada, suave y húmeda.
Pélvicos: 9, es más de movimientos sensuales que de salvajes.
Anal: N/A, lo practica, pero no iba por eso.
Duración: 10, como nos estábamos poniendo al día, el tiempo no fue ninguna traba.
Implicación: 9, como una buena amiga, nos reímos y disfrutamos harto.
Tarifas: 10, considerando el precio, el servicio, y como está el mercado, lo vale totalmente.

Valoración Total: 9.5, recomendable, es una experiencia servirse una mujeraza así.
Estimado Qvixote: Me alegro por usted y por su encuentro, buen relato e interesante chica!!!
Saludos!!
 
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