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Me he acostado con más de cien personas

Kitana

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Casados, solteros, con fantasías y todo tipo de fetiches. Se gana bastante al mes, pero me quedo con la mitad, la otra se la lleva la persona que me protege, no es llegar y andar vendiéndose sola, tengo compañeras que no lo han hecho así y han terminado muy mal.
Fue hace bien poco que una persona me escribió por los servicios después de haber visto mi publicidad por Internet, pero esta vez confié y me lancé.

- Tú eres Sabrina? - me escribió.
- Sí, mi amor ¿Me quieres venir a ver?

La llamada del conserje avisando que mi cliente ya estaba aquí. Timbre, puse el ojo en la mirilla para asegurarme y abrí.

- Hola, mi amorcito. Te estaba esperando.

Conté la plata y le ofrecí que se metiera a la ducha. Otro rato mas y lo esperé en la cama.
Recuerdo perfectamente el enorme y exagerado tatuaje de un escorpión en su brazo derecho.

- ¿Y ese tatuaje que significa? - pregunté.
- Este escorpión significa que prefiero matarme antes que me maten. Si te das cuenta el aguijón se lo entierra a sí mismo. Es una leyenda urbana que escuché por ahí hace mucho. Igual me lo hice porque me gustó no más, no sé si tenga más explicación.
- Que loco tú!

Bajé y comencé a hacer lo mío. Gemidos de mentira, acrobacias y todo la parafernalia mientras pensaba en otra cosas. Conversaciones posteriores que no me importaban, masajes y la segunda vuelta.

Se vistió y adiós.

Otro cliente más esa misma tarde, y todos los días. Una rutina que jamás terminaba mientras me forraba. El cuarto auto y vacaciones en Miami para mi mamá y mi hermana.
Facturaba como si el mundo se fuese a acabar, nunca paré... o sea, casi nunca.
Eran las 3 de la mañana y un tipo me habló al teléfono.

- Hola. Entiendo que es tarde, pero quisiera saber si estás atendiendo. Acabo de mirar una publicación por Internet y creo que eres la mujer mas bella que he visto.

A algunos clientes les encanta exagerar, pero la verdad es que ahora estoy mucho mas operada que antes y obviamente no paso desapercibida en ningún lado.

- Voy a hacer una excepción. Ven, te mando la dirección.

Estaba tan j***** que no podía cerrar una pestaña así que aproveché la madrugada para hacer plata.
El tipo no se demoró nada en llegar, abrí la puerta y me sorprendí al ver a un hombre tan mino vestido como si viniese de una gala. El perfume se olía en todo el departamento desde el primer momento en que puso un pie adentro.

- Son 100 mil por lo que vi en la publicación - me dijo.
- ¿Ah? Ah... sí, 100 - respondí aturdida.
"Guachito rico, no le cobraría nada", pensé. Pero, en fin, trabajo es trabajo.
- Es lindo tu departamento ¿Hace cuanto lo arriendas o es tuyo?
- Sí, mío.
- Está bonito ¿Me permites el baño?

Lo esperé recostada como siempre lo hago con los demás, pero este demoró un poco mas de la cuenta. Cuando salió se sentó en los pies de la cama y me daba la espalda. Le toqué el hombro y comencé a acariciarlo.

- Me engañaron.

No era la primera vez que llegaba un despechado a contarme sus problemas amorosos.

- Pobrecito. Yo puedo hacer que la olvides por un ratito.
- No... solo quiero conversar.

Se puso a llorar, intenté consolar. Luego se recostó sobre mis piernas y comenzó a quedarse dormido.

- Te pago mas horas, no te preocupes, solo quiero quedarme aquí un rato.

Desperté por la mañana y ya no estaba. Me dejó un cheque de un millón en el velador. Cuando fui al banco a cobrarlo me llegó su mensaje.

- Disculpa por lo de anoche - me escribió.
- Estás bien? - le pregunté.

No suelo hablar con mis clientes de otra cosa que no sean mis servicios, pero él de alguna forma sacó mi antigua Sabrina. Ser **** no te hace una mala persona ¿O sí?

No me respondió, ese día solo supe de su plata y nada más.

Pasaron los días, cliente tras cliente... hasta que nuevamente apareció.

- Sabrina ¿Tienes tiempo para mi un rato?

Llegó al departamento, yo esperándolo casi desnuda mandó a vestir para que saliéramos.

- Te invito a tomar algo, quiero que esta noche seas mi novia. No importa cuanto cueste, solo quiero que me acompañes.

Primero fuimos a un café, luego a un bar y me pagó el taxi hasta mi departamento. No me besó, me trató como si de verdad fuese una cita. Igual me compré un poco el cuento, no les voy a mentir.
Salimos todos los días y me llevó hasta su gran casa de innumerables habitaciones y baños en cada una de ellas.

- ¿Y tu familia? Por lo que veo estás solo.
- No, no lo estoy. Además de la empleada domestica que viene en la semana, hay una persona allá adentro que me gusta que conocieras - me dijo.

Me llevó hasta la habitación del fondo donde había una mujer en una cama. Se encontraba postrada por una enfermedad que venía sufriendo desde hacía un tiempo atrás, según contó.

- Es mi hermana. Decidí dejarla acá, conmigo. Yo me encargo de ella.

Sacó maquillaje de su velador y le comenzó a poner base y corrector para tapar sus imperfecciones. La tenía hermosa, bien maquillada y olía tan rico como él.

- ¿Te ayudo con eso? - pregunté.
- No. Tú no te preocupes. Siempre hemos sido solo los dos. De hecho, siempre mantengo la puerta cerrada de esta pieza porque no le gusta que la vean así.

Luego se levantó, me miró a la cara con ojos llenos de lágrimas.

- Pobrecito, has sufrido tanto.

La costumbre de verlo todos los días, como una especie Pretty Woman, bien atendida con los mejores lujos que ni con el pago de cien mil hombres en un día podría tener.
Viajes, hoteles, playas... pero casi nunca me tocó, salvo una vez que se emborrachó.

- No puedes olvidarla aun ¿Verdad? - le pregunté.
- No, Sabrina... no puedo.

Mi corazón se rompió, sorprendentemente. Hace cuánto que no me enganchaba así de alguien. "Una **** no se puede enamorar" pensé.
Cuando volví a verlo me invitó a sentarme, respiró profundo y puso un cheque en blanco sobre la mesa.

- Si te quedas conmigo para siempre vas a tener todo lo que quieras - propuso.
- No sabes cuántas cosas haría por plata, lo sabes mejor que nadie... pero no puedo aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy sintiendo cosas por ti, ya no me siento a gusto en esta casa. No puedo verte como un cliente. Que tonta, llegué a pensar que de pronto tu te olvidarías de tu pareja y comenzarías a verme a mí, como mujer. Hubiese sido capaz de dejar el trabajo por ti.

Me tomó la mano y me besó.

- Yo si te quiero - me dijo.

Le hice de todo, ni siquiera me cuidé. Estaba entregada como una cabra chica, cual María Magdalena enamorada.
Al otro día desperté como una Cenicienta en su habitación.

Me levanté temprano, él no estaba, su nana con domingo libre. Así que comencé a limpiar, a tal punto que me metí hasta la pieza de su hermana. Estaba como siempre, con la boca abierta y seca.
No paré de hablarle de su hermano, que era lo mejor que me pudo pasar. De pronto, sorpresivamente, vi una lágrima caer por su mejilla que le corrió un poco el maquillaje.

- ¿Me escuchas? - le pregunté.

Le acaricié la cabeza, abrí el velador para volver a maquillarla. Cuando busqué, encontré varias fotos que observé una a una... y mi estómago comenzó a revolverse, la corriente en la espalda y una duda horrible que pasó por mi cabeza. No pude creerlo, aparecía él, con un tipo, besándose. Pero todo fue a un peor cuando me di cuenta que yo lo conocía... estuve con su pareja, su rostro inmediato en mis recuerdos.

Miré a su hermana que perdía cada vez mas maquillaje por sus lágrimas, el verdadero rostro masculino comenzó a aparecer.

No podia ser…

Y allí estaba la respuesta a todo, el fetiche de tener a su pareja vestido de mujer y la **** con la que lo engañó. Juntos, en la misma casa.

Así fue como tomé el brazo derecho de aquel sujeto que alguna vez creí que era su hermana, corrí lentamente su manga, y ahí se asomó toda la verdad: El maldito tatuaje con el cuerpo de escorpión.

………………….

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Jeda

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Casados, solteros, con fantasías y todo tipo de fetiches. Se gana bastante al mes, pero me quedo con la mitad, la otra se la lleva la persona que me protege, no es llegar y andar vendiéndose sola, tengo compañeras que no lo han hecho así y han terminado muy mal.
Fue hace bien poco que una persona me escribió por los servicios después de haber visto mi publicidad por Internet, pero esta vez confié y me lancé.

- Tú eres Sabrina? - me escribió.
- Sí, mi amor ¿Me quieres venir a ver?

La llamada del conserje avisando que mi cliente ya estaba aquí. Timbre, puse el ojo en la mirilla para asegurarme y abrí.

- Hola, mi amorcito. Te estaba esperando.

Conté la plata y le ofrecí que se metiera a la ducha. Otro rato mas y lo esperé en la cama.
Recuerdo perfectamente el enorme y exagerado tatuaje de un escorpión en su brazo derecho.

- ¿Y ese tatuaje que significa? - pregunté.
- Este escorpión significa que prefiero matarme antes que me maten. Si te das cuenta el aguijón se lo entierra a sí mismo. Es una leyenda urbana que escuché por ahí hace mucho. Igual me lo hice porque me gustó no más, no sé si tenga más explicación.
- Que loco tú!

Bajé y comencé a hacer lo mío. Gemidos de mentira, acrobacias y todo la parafernalia mientras pensaba en otra cosas. Conversaciones posteriores que no me importaban, masajes y la segunda vuelta.

Se vistió y adiós.

Otro cliente más esa misma tarde, y todos los días. Una rutina que jamás terminaba mientras me forraba. El cuarto auto y vacaciones en Miami para mi mamá y mi hermana.
Facturaba como si el mundo se fuese a acabar, nunca paré... o sea, casi nunca.
Eran las 3 de la mañana y un tipo me habló al teléfono.

- Hola. Entiendo que es tarde, pero quisiera saber si estás atendiendo. Acabo de mirar una publicación por Internet y creo que eres la mujer mas bella que he visto.

A algunos clientes les encanta exagerar, pero la verdad es que ahora estoy mucho mas operada que antes y obviamente no paso desapercibida en ningún lado.

- Voy a hacer una excepción. Ven, te mando la dirección.

Estaba tan j***** que no podía cerrar una pestaña así que aproveché la madrugada para hacer plata.
El tipo no se demoró nada en llegar, abrí la puerta y me sorprendí al ver a un hombre tan mino vestido como si viniese de una gala. El perfume se olía en todo el departamento desde el primer momento en que puso un pie adentro.

- Son 100 mil por lo que vi en la publicación - me dijo.
- ¿Ah? Ah... sí, 100 - respondí aturdida.
"Guachito rico, no le cobraría nada", pensé. Pero, en fin, trabajo es trabajo.
- Es lindo tu departamento ¿Hace cuanto lo arriendas o es tuyo?
- Sí, mío.
- Está bonito ¿Me permites el baño?

Lo esperé recostada como siempre lo hago con los demás, pero este demoró un poco mas de la cuenta. Cuando salió se sentó en los pies de la cama y me daba la espalda. Le toqué el hombro y comencé a acariciarlo.

- Me engañaron.

No era la primera vez que llegaba un despechado a contarme sus problemas amorosos.

- Pobrecito. Yo puedo hacer que la olvides por un ratito.
- No... solo quiero conversar.

Se puso a llorar, intenté consolar. Luego se recostó sobre mis piernas y comenzó a quedarse dormido.

- Te pago mas horas, no te preocupes, solo quiero quedarme aquí un rato.

Desperté por la mañana y ya no estaba. Me dejó un cheque de un millón en el velador. Cuando fui al banco a cobrarlo me llegó su mensaje.

- Disculpa por lo de anoche - me escribió.
- Estás bien? - le pregunté.

No suelo hablar con mis clientes de otra cosa que no sean mis servicios, pero él de alguna forma sacó mi antigua Sabrina. Ser **** no te hace una mala persona ¿O sí?

No me respondió, ese día solo supe de su plata y nada más.

Pasaron los días, cliente tras cliente... hasta que nuevamente apareció.

- Sabrina ¿Tienes tiempo para mi un rato?

Llegó al departamento, yo esperándolo casi desnuda mandó a vestir para que saliéramos.

- Te invito a tomar algo, quiero que esta noche seas mi novia. No importa cuanto cueste, solo quiero que me acompañes.

Primero fuimos a un café, luego a un bar y me pagó el taxi hasta mi departamento. No me besó, me trató como si de verdad fuese una cita. Igual me compré un poco el cuento, no les voy a mentir.
Salimos todos los días y me llevó hasta su gran casa de innumerables habitaciones y baños en cada una de ellas.

- ¿Y tu familia? Por lo que veo estás solo.
- No, no lo estoy. Además de la empleada domestica que viene en la semana, hay una persona allá adentro que me gusta que conocieras - me dijo.

Me llevó hasta la habitación del fondo donde había una mujer en una cama. Se encontraba postrada por una enfermedad que venía sufriendo desde hacía un tiempo atrás, según contó.

- Es mi hermana. Decidí dejarla acá, conmigo. Yo me encargo de ella.

Sacó maquillaje de su velador y le comenzó a poner base y corrector para tapar sus imperfecciones. La tenía hermosa, bien maquillada y olía tan rico como él.

- ¿Te ayudo con eso? - pregunté.
- No. Tú no te preocupes. Siempre hemos sido solo los dos. De hecho, siempre mantengo la puerta cerrada de esta pieza porque no le gusta que la vean así.

Luego se levantó, me miró a la cara con ojos llenos de lágrimas.

- Pobrecito, has sufrido tanto.

La costumbre de verlo todos los días, como una especie Pretty Woman, bien atendida con los mejores lujos que ni con el pago de cien mil hombres en un día podría tener.
Viajes, hoteles, playas... pero casi nunca me tocó, salvo una vez que se emborrachó.

- No puedes olvidarla aun ¿Verdad? - le pregunté.
- No, Sabrina... no puedo.

Mi corazón se rompió, sorprendentemente. Hace cuánto que no me enganchaba así de alguien. "Una **** no se puede enamorar" pensé.
Cuando volví a verlo me invitó a sentarme, respiró profundo y puso un cheque en blanco sobre la mesa.

- Si te quedas conmigo para siempre vas a tener todo lo que quieras - propuso.
- No sabes cuántas cosas haría por plata, lo sabes mejor que nadie... pero no puedo aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy sintiendo cosas por ti, ya no me siento a gusto en esta casa. No puedo verte como un cliente. Que tonta, llegué a pensar que de pronto tu te olvidarías de tu pareja y comenzarías a verme a mí, como mujer. Hubiese sido capaz de dejar el trabajo por ti.

Me tomó la mano y me besó.

- Yo si te quiero - me dijo.

Le hice de todo, ni siquiera me cuidé. Estaba entregada como una cabra chica, cual María Magdalena enamorada.
Al otro día desperté como una Cenicienta en su habitación.

Me levanté temprano, él no estaba, su nana con domingo libre. Así que comencé a limpiar, a tal punto que me metí hasta la pieza de su hermana. Estaba como siempre, con la boca abierta y seca.
No paré de hablarle de su hermano, que era lo mejor que me pudo pasar. De pronto, sorpresivamente, vi una lágrima caer por su mejilla que le corrió un poco el maquillaje.

- ¿Me escuchas? - le pregunté.

Le acaricié la cabeza, abrí el velador para volver a maquillarla. Cuando busqué, encontré varias fotos que observé una a una... y mi estómago comenzó a revolverse, la corriente en la espalda y una duda horrible que pasó por mi cabeza. No pude creerlo, aparecía él, con un tipo, besándose. Pero todo fue a un peor cuando me di cuenta que yo lo conocía... estuve con su pareja, su rostro inmediato en mis recuerdos.

Miré a su hermana que perdía cada vez mas maquillaje por sus lágrimas, el verdadero rostro masculino comenzó a aparecer.

No podia ser…

Y allí estaba la respuesta a todo, el fetiche de tener a su pareja vestido de mujer y la **** con la que lo engañó. Juntos, en la misma casa.

Así fue como tomé el brazo derecho de aquel sujeto que alguna vez creí que era su hermana, corrí lentamente su manga, y ahí se asomó toda la verdad: El maldito tatuaje con el cuerpo de escorpión.

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Guao
 

Milo_Manara

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Me parece un cuento del estilo de Edgar Allan Poe. Faltó rematar con un poco más de truculencia.
 
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Casados, solteros, con fantasías y todo tipo de fetiches. Se gana bastante al mes, pero me quedo con la mitad, la otra se la lleva la persona que me protege, no es llegar y andar vendiéndose sola, tengo compañeras que no lo han hecho así y han terminado muy mal.
Fue hace bien poco que una persona me escribió por los servicios después de haber visto mi publicidad por Internet, pero esta vez confié y me lancé.

- Tú eres Sabrina? - me escribió.
- Sí, mi amor ¿Me quieres venir a ver?

La llamada del conserje avisando que mi cliente ya estaba aquí. Timbre, puse el ojo en la mirilla para asegurarme y abrí.

- Hola, mi amorcito. Te estaba esperando.

Conté la plata y le ofrecí que se metiera a la ducha. Otro rato mas y lo esperé en la cama.
Recuerdo perfectamente el enorme y exagerado tatuaje de un escorpión en su brazo derecho.

- ¿Y ese tatuaje que significa? - pregunté.
- Este escorpión significa que prefiero matarme antes que me maten. Si te das cuenta el aguijón se lo entierra a sí mismo. Es una leyenda urbana que escuché por ahí hace mucho. Igual me lo hice porque me gustó no más, no sé si tenga más explicación.
- Que loco tú!

Bajé y comencé a hacer lo mío. Gemidos de mentira, acrobacias y todo la parafernalia mientras pensaba en otra cosas. Conversaciones posteriores que no me importaban, masajes y la segunda vuelta.

Se vistió y adiós.

Otro cliente más esa misma tarde, y todos los días. Una rutina que jamás terminaba mientras me forraba. El cuarto auto y vacaciones en Miami para mi mamá y mi hermana.
Facturaba como si el mundo se fuese a acabar, nunca paré... o sea, casi nunca.
Eran las 3 de la mañana y un tipo me habló al teléfono.

- Hola. Entiendo que es tarde, pero quisiera saber si estás atendiendo. Acabo de mirar una publicación por Internet y creo que eres la mujer mas bella que he visto.

A algunos clientes les encanta exagerar, pero la verdad es que ahora estoy mucho mas operada que antes y obviamente no paso desapercibida en ningún lado.

- Voy a hacer una excepción. Ven, te mando la dirección.

Estaba tan j***** que no podía cerrar una pestaña así que aproveché la madrugada para hacer plata.
El tipo no se demoró nada en llegar, abrí la puerta y me sorprendí al ver a un hombre tan mino vestido como si viniese de una gala. El perfume se olía en todo el departamento desde el primer momento en que puso un pie adentro.

- Son 100 mil por lo que vi en la publicación - me dijo.
- ¿Ah? Ah... sí, 100 - respondí aturdida.
"Guachito rico, no le cobraría nada", pensé. Pero, en fin, trabajo es trabajo.
- Es lindo tu departamento ¿Hace cuanto lo arriendas o es tuyo?
- Sí, mío.
- Está bonito ¿Me permites el baño?

Lo esperé recostada como siempre lo hago con los demás, pero este demoró un poco mas de la cuenta. Cuando salió se sentó en los pies de la cama y me daba la espalda. Le toqué el hombro y comencé a acariciarlo.

- Me engañaron.

No era la primera vez que llegaba un despechado a contarme sus problemas amorosos.

- Pobrecito. Yo puedo hacer que la olvides por un ratito.
- No... solo quiero conversar.

Se puso a llorar, intenté consolar. Luego se recostó sobre mis piernas y comenzó a quedarse dormido.

- Te pago mas horas, no te preocupes, solo quiero quedarme aquí un rato.

Desperté por la mañana y ya no estaba. Me dejó un cheque de un millón en el velador. Cuando fui al banco a cobrarlo me llegó su mensaje.

- Disculpa por lo de anoche - me escribió.
- Estás bien? - le pregunté.

No suelo hablar con mis clientes de otra cosa que no sean mis servicios, pero él de alguna forma sacó mi antigua Sabrina. Ser **** no te hace una mala persona ¿O sí?

No me respondió, ese día solo supe de su plata y nada más.

Pasaron los días, cliente tras cliente... hasta que nuevamente apareció.

- Sabrina ¿Tienes tiempo para mi un rato?

Llegó al departamento, yo esperándolo casi desnuda mandó a vestir para que saliéramos.

- Te invito a tomar algo, quiero que esta noche seas mi novia. No importa cuanto cueste, solo quiero que me acompañes.

Primero fuimos a un café, luego a un bar y me pagó el taxi hasta mi departamento. No me besó, me trató como si de verdad fuese una cita. Igual me compré un poco el cuento, no les voy a mentir.
Salimos todos los días y me llevó hasta su gran casa de innumerables habitaciones y baños en cada una de ellas.

- ¿Y tu familia? Por lo que veo estás solo.
- No, no lo estoy. Además de la empleada domestica que viene en la semana, hay una persona allá adentro que me gusta que conocieras - me dijo.

Me llevó hasta la habitación del fondo donde había una mujer en una cama. Se encontraba postrada por una enfermedad que venía sufriendo desde hacía un tiempo atrás, según contó.

- Es mi hermana. Decidí dejarla acá, conmigo. Yo me encargo de ella.

Sacó maquillaje de su velador y le comenzó a poner base y corrector para tapar sus imperfecciones. La tenía hermosa, bien maquillada y olía tan rico como él.

- ¿Te ayudo con eso? - pregunté.
- No. Tú no te preocupes. Siempre hemos sido solo los dos. De hecho, siempre mantengo la puerta cerrada de esta pieza porque no le gusta que la vean así.

Luego se levantó, me miró a la cara con ojos llenos de lágrimas.

- Pobrecito, has sufrido tanto.

La costumbre de verlo todos los días, como una especie Pretty Woman, bien atendida con los mejores lujos que ni con el pago de cien mil hombres en un día podría tener.
Viajes, hoteles, playas... pero casi nunca me tocó, salvo una vez que se emborrachó.

- No puedes olvidarla aun ¿Verdad? - le pregunté.
- No, Sabrina... no puedo.

Mi corazón se rompió, sorprendentemente. Hace cuánto que no me enganchaba así de alguien. "Una **** no se puede enamorar" pensé.
Cuando volví a verlo me invitó a sentarme, respiró profundo y puso un cheque en blanco sobre la mesa.

- Si te quedas conmigo para siempre vas a tener todo lo que quieras - propuso.
- No sabes cuántas cosas haría por plata, lo sabes mejor que nadie... pero no puedo aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy sintiendo cosas por ti, ya no me siento a gusto en esta casa. No puedo verte como un cliente. Que tonta, llegué a pensar que de pronto tu te olvidarías de tu pareja y comenzarías a verme a mí, como mujer. Hubiese sido capaz de dejar el trabajo por ti.

Me tomó la mano y me besó.

- Yo si te quiero - me dijo.

Le hice de todo, ni siquiera me cuidé. Estaba entregada como una cabra chica, cual María Magdalena enamorada.
Al otro día desperté como una Cenicienta en su habitación.

Me levanté temprano, él no estaba, su nana con domingo libre. Así que comencé a limpiar, a tal punto que me metí hasta la pieza de su hermana. Estaba como siempre, con la boca abierta y seca.
No paré de hablarle de su hermano, que era lo mejor que me pudo pasar. De pronto, sorpresivamente, vi una lágrima caer por su mejilla que le corrió un poco el maquillaje.

- ¿Me escuchas? - le pregunté.

Le acaricié la cabeza, abrí el velador para volver a maquillarla. Cuando busqué, encontré varias fotos que observé una a una... y mi estómago comenzó a revolverse, la corriente en la espalda y una duda horrible que pasó por mi cabeza. No pude creerlo, aparecía él, con un tipo, besándose. Pero todo fue a un peor cuando me di cuenta que yo lo conocía... estuve con su pareja, su rostro inmediato en mis recuerdos.

Miré a su hermana que perdía cada vez mas maquillaje por sus lágrimas, el verdadero rostro masculino comenzó a aparecer.

No podia ser…

Y allí estaba la respuesta a todo, el fetiche de tener a su pareja vestido de mujer y la **** con la que lo engañó. Juntos, en la misma casa.

Así fue como tomé el brazo derecho de aquel sujeto que alguna vez creí que era su hermana, corrí lentamente su manga, y ahí se asomó toda la verdad: El maldito tatuaje con el cuerpo de escorpión.

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Es muy bueno ese libro.
 

Diamante.F

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Son buenas las historias de El Borrador.​
 

Suppa

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Buena la historia, se agradece el aporte 👍
 

El_Vergador

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Casados, solteros, con fantasías y todo tipo de fetiches. Se gana bastante al mes, pero me quedo con la mitad, la otra se la lleva la persona que me protege, no es llegar y andar vendiéndose sola, tengo compañeras que no lo han hecho así y han terminado muy mal.
Fue hace bien poco que una persona me escribió por los servicios después de haber visto mi publicidad por Internet, pero esta vez confié y me lancé.

- Tú eres Sabrina? - me escribió.
- Sí, mi amor ¿Me quieres venir a ver?

La llamada del conserje avisando que mi cliente ya estaba aquí. Timbre, puse el ojo en la mirilla para asegurarme y abrí.

- Hola, mi amorcito. Te estaba esperando.

Conté la plata y le ofrecí que se metiera a la ducha. Otro rato mas y lo esperé en la cama.
Recuerdo perfectamente el enorme y exagerado tatuaje de un escorpión en su brazo derecho.

- ¿Y ese tatuaje que significa? - pregunté.
- Este escorpión significa que prefiero matarme antes que me maten. Si te das cuenta el aguijón se lo entierra a sí mismo. Es una leyenda urbana que escuché por ahí hace mucho. Igual me lo hice porque me gustó no más, no sé si tenga más explicación.
- Que loco tú!

Bajé y comencé a hacer lo mío. Gemidos de mentira, acrobacias y todo la parafernalia mientras pensaba en otra cosas. Conversaciones posteriores que no me importaban, masajes y la segunda vuelta.

Se vistió y adiós.

Otro cliente más esa misma tarde, y todos los días. Una rutina que jamás terminaba mientras me forraba. El cuarto auto y vacaciones en Miami para mi mamá y mi hermana.
Facturaba como si el mundo se fuese a acabar, nunca paré... o sea, casi nunca.
Eran las 3 de la mañana y un tipo me habló al teléfono.

- Hola. Entiendo que es tarde, pero quisiera saber si estás atendiendo. Acabo de mirar una publicación por Internet y creo que eres la mujer mas bella que he visto.

A algunos clientes les encanta exagerar, pero la verdad es que ahora estoy mucho mas operada que antes y obviamente no paso desapercibida en ningún lado.

- Voy a hacer una excepción. Ven, te mando la dirección.

Estaba tan j***** que no podía cerrar una pestaña así que aproveché la madrugada para hacer plata.
El tipo no se demoró nada en llegar, abrí la puerta y me sorprendí al ver a un hombre tan mino vestido como si viniese de una gala. El perfume se olía en todo el departamento desde el primer momento en que puso un pie adentro.

- Son 100 mil por lo que vi en la publicación - me dijo.
- ¿Ah? Ah... sí, 100 - respondí aturdida.
"Guachito rico, no le cobraría nada", pensé. Pero, en fin, trabajo es trabajo.
- Es lindo tu departamento ¿Hace cuanto lo arriendas o es tuyo?
- Sí, mío.
- Está bonito ¿Me permites el baño?

Lo esperé recostada como siempre lo hago con los demás, pero este demoró un poco mas de la cuenta. Cuando salió se sentó en los pies de la cama y me daba la espalda. Le toqué el hombro y comencé a acariciarlo.

- Me engañaron.

No era la primera vez que llegaba un despechado a contarme sus problemas amorosos.

- Pobrecito. Yo puedo hacer que la olvides por un ratito.
- No... solo quiero conversar.

Se puso a llorar, intenté consolar. Luego se recostó sobre mis piernas y comenzó a quedarse dormido.

- Te pago mas horas, no te preocupes, solo quiero quedarme aquí un rato.

Desperté por la mañana y ya no estaba. Me dejó un cheque de un millón en el velador. Cuando fui al banco a cobrarlo me llegó su mensaje.

- Disculpa por lo de anoche - me escribió.
- Estás bien? - le pregunté.

No suelo hablar con mis clientes de otra cosa que no sean mis servicios, pero él de alguna forma sacó mi antigua Sabrina. Ser **** no te hace una mala persona ¿O sí?

No me respondió, ese día solo supe de su plata y nada más.

Pasaron los días, cliente tras cliente... hasta que nuevamente apareció.

- Sabrina ¿Tienes tiempo para mi un rato?

Llegó al departamento, yo esperándolo casi desnuda mandó a vestir para que saliéramos.

- Te invito a tomar algo, quiero que esta noche seas mi novia. No importa cuanto cueste, solo quiero que me acompañes.

Primero fuimos a un café, luego a un bar y me pagó el taxi hasta mi departamento. No me besó, me trató como si de verdad fuese una cita. Igual me compré un poco el cuento, no les voy a mentir.
Salimos todos los días y me llevó hasta su gran casa de innumerables habitaciones y baños en cada una de ellas.

- ¿Y tu familia? Por lo que veo estás solo.
- No, no lo estoy. Además de la empleada domestica que viene en la semana, hay una persona allá adentro que me gusta que conocieras - me dijo.

Me llevó hasta la habitación del fondo donde había una mujer en una cama. Se encontraba postrada por una enfermedad que venía sufriendo desde hacía un tiempo atrás, según contó.

- Es mi hermana. Decidí dejarla acá, conmigo. Yo me encargo de ella.

Sacó maquillaje de su velador y le comenzó a poner base y corrector para tapar sus imperfecciones. La tenía hermosa, bien maquillada y olía tan rico como él.

- ¿Te ayudo con eso? - pregunté.
- No. Tú no te preocupes. Siempre hemos sido solo los dos. De hecho, siempre mantengo la puerta cerrada de esta pieza porque no le gusta que la vean así.

Luego se levantó, me miró a la cara con ojos llenos de lágrimas.

- Pobrecito, has sufrido tanto.

La costumbre de verlo todos los días, como una especie Pretty Woman, bien atendida con los mejores lujos que ni con el pago de cien mil hombres en un día podría tener.
Viajes, hoteles, playas... pero casi nunca me tocó, salvo una vez que se emborrachó.

- No puedes olvidarla aun ¿Verdad? - le pregunté.
- No, Sabrina... no puedo.

Mi corazón se rompió, sorprendentemente. Hace cuánto que no me enganchaba así de alguien. "Una **** no se puede enamorar" pensé.
Cuando volví a verlo me invitó a sentarme, respiró profundo y puso un cheque en blanco sobre la mesa.

- Si te quedas conmigo para siempre vas a tener todo lo que quieras - propuso.
- No sabes cuántas cosas haría por plata, lo sabes mejor que nadie... pero no puedo aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy sintiendo cosas por ti, ya no me siento a gusto en esta casa. No puedo verte como un cliente. Que tonta, llegué a pensar que de pronto tu te olvidarías de tu pareja y comenzarías a verme a mí, como mujer. Hubiese sido capaz de dejar el trabajo por ti.

Me tomó la mano y me besó.

- Yo si te quiero - me dijo.

Le hice de todo, ni siquiera me cuidé. Estaba entregada como una cabra chica, cual María Magdalena enamorada.
Al otro día desperté como una Cenicienta en su habitación.

Me levanté temprano, él no estaba, su nana con domingo libre. Así que comencé a limpiar, a tal punto que me metí hasta la pieza de su hermana. Estaba como siempre, con la boca abierta y seca.
No paré de hablarle de su hermano, que era lo mejor que me pudo pasar. De pronto, sorpresivamente, vi una lágrima caer por su mejilla que le corrió un poco el maquillaje.

- ¿Me escuchas? - le pregunté.

Le acaricié la cabeza, abrí el velador para volver a maquillarla. Cuando busqué, encontré varias fotos que observé una a una... y mi estómago comenzó a revolverse, la corriente en la espalda y una duda horrible que pasó por mi cabeza. No pude creerlo, aparecía él, con un tipo, besándose. Pero todo fue a un peor cuando me di cuenta que yo lo conocía... estuve con su pareja, su rostro inmediato en mis recuerdos.

Miré a su hermana que perdía cada vez mas maquillaje por sus lágrimas, el verdadero rostro masculino comenzó a aparecer.

No podia ser…

Y allí estaba la respuesta a todo, el fetiche de tener a su pareja vestido de mujer y la **** con la que lo engañó. Juntos, en la misma casa.

Así fue como tomé el brazo derecho de aquel sujeto que alguna vez creí que era su hermana, corrí lentamente su manga, y ahí se asomó toda la verdad: El maldito tatuaje con el cuerpo de escorpión.

………………….

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Dinero, lujos, prostitutas, gays de clóset... definitivamente el próximo gobierno de derecha lo incluirá en la literatura obligada del MINEDUC. Sólo le faltó un poco de religión sectaria.
 

NoEstoyAca

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Que buena historia!
De mas pasan cosas así en la realidad
 

ClaudeDV

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Kitana hermosa y sexy, que el universo la proteja y la mantenga caliente por siempre
😍😘❤️
 

Don_Pato

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Buen relato. Gracias por compartir. No me imaginé el final!!!
 

amanecer

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Saludos compañeros de vida. Me encanto la historia y me entretuve mucho con tantas historias.Mi niña preciosa que talento para escribir.
Besitos y un gran abrazo.
 

elbaabudo

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Casados, solteros, con fantasías y todo tipo de fetiches. Se gana bastante al mes, pero me quedo con la mitad, la otra se la lleva la persona que me protege, no es llegar y andar vendiéndose sola, tengo compañeras que no lo han hecho así y han terminado muy mal.
Fue hace bien poco que una persona me escribió por los servicios después de haber visto mi publicidad por Internet, pero esta vez confié y me lancé.

- Tú eres Sabrina? - me escribió.
- Sí, mi amor ¿Me quieres venir a ver?

La llamada del conserje avisando que mi cliente ya estaba aquí. Timbre, puse el ojo en la mirilla para asegurarme y abrí.

- Hola, mi amorcito. Te estaba esperando.

Conté la plata y le ofrecí que se metiera a la ducha. Otro rato mas y lo esperé en la cama.
Recuerdo perfectamente el enorme y exagerado tatuaje de un escorpión en su brazo derecho.

- ¿Y ese tatuaje que significa? - pregunté.
- Este escorpión significa que prefiero matarme antes que me maten. Si te das cuenta el aguijón se lo entierra a sí mismo. Es una leyenda urbana que escuché por ahí hace mucho. Igual me lo hice porque me gustó no más, no sé si tenga más explicación.
- Que loco tú!

Bajé y comencé a hacer lo mío. Gemidos de mentira, acrobacias y todo la parafernalia mientras pensaba en otra cosas. Conversaciones posteriores que no me importaban, masajes y la segunda vuelta.

Se vistió y adiós.

Otro cliente más esa misma tarde, y todos los días. Una rutina que jamás terminaba mientras me forraba. El cuarto auto y vacaciones en Miami para mi mamá y mi hermana.
Facturaba como si el mundo se fuese a acabar, nunca paré... o sea, casi nunca.
Eran las 3 de la mañana y un tipo me habló al teléfono.

- Hola. Entiendo que es tarde, pero quisiera saber si estás atendiendo. Acabo de mirar una publicación por Internet y creo que eres la mujer mas bella que he visto.

A algunos clientes les encanta exagerar, pero la verdad es que ahora estoy mucho mas operada que antes y obviamente no paso desapercibida en ningún lado.

- Voy a hacer una excepción. Ven, te mando la dirección.

Estaba tan j***** que no podía cerrar una pestaña así que aproveché la madrugada para hacer plata.
El tipo no se demoró nada en llegar, abrí la puerta y me sorprendí al ver a un hombre tan mino vestido como si viniese de una gala. El perfume se olía en todo el departamento desde el primer momento en que puso un pie adentro.

- Son 100 mil por lo que vi en la publicación - me dijo.
- ¿Ah? Ah... sí, 100 - respondí aturdida.
"Guachito rico, no le cobraría nada", pensé. Pero, en fin, trabajo es trabajo.
- Es lindo tu departamento ¿Hace cuanto lo arriendas o es tuyo?
- Sí, mío.
- Está bonito ¿Me permites el baño?

Lo esperé recostada como siempre lo hago con los demás, pero este demoró un poco mas de la cuenta. Cuando salió se sentó en los pies de la cama y me daba la espalda. Le toqué el hombro y comencé a acariciarlo.

- Me engañaron.

No era la primera vez que llegaba un despechado a contarme sus problemas amorosos.

- Pobrecito. Yo puedo hacer que la olvides por un ratito.
- No... solo quiero conversar.

Se puso a llorar, intenté consolar. Luego se recostó sobre mis piernas y comenzó a quedarse dormido.

- Te pago mas horas, no te preocupes, solo quiero quedarme aquí un rato.

Desperté por la mañana y ya no estaba. Me dejó un cheque de un millón en el velador. Cuando fui al banco a cobrarlo me llegó su mensaje.

- Disculpa por lo de anoche - me escribió.
- Estás bien? - le pregunté.

No suelo hablar con mis clientes de otra cosa que no sean mis servicios, pero él de alguna forma sacó mi antigua Sabrina. Ser **** no te hace una mala persona ¿O sí?

No me respondió, ese día solo supe de su plata y nada más.

Pasaron los días, cliente tras cliente... hasta que nuevamente apareció.

- Sabrina ¿Tienes tiempo para mi un rato?

Llegó al departamento, yo esperándolo casi desnuda mandó a vestir para que saliéramos.

- Te invito a tomar algo, quiero que esta noche seas mi novia. No importa cuanto cueste, solo quiero que me acompañes.

Primero fuimos a un café, luego a un bar y me pagó el taxi hasta mi departamento. No me besó, me trató como si de verdad fuese una cita. Igual me compré un poco el cuento, no les voy a mentir.
Salimos todos los días y me llevó hasta su gran casa de innumerables habitaciones y baños en cada una de ellas.

- ¿Y tu familia? Por lo que veo estás solo.
- No, no lo estoy. Además de la empleada domestica que viene en la semana, hay una persona allá adentro que me gusta que conocieras - me dijo.

Me llevó hasta la habitación del fondo donde había una mujer en una cama. Se encontraba postrada por una enfermedad que venía sufriendo desde hacía un tiempo atrás, según contó.

- Es mi hermana. Decidí dejarla acá, conmigo. Yo me encargo de ella.

Sacó maquillaje de su velador y le comenzó a poner base y corrector para tapar sus imperfecciones. La tenía hermosa, bien maquillada y olía tan rico como él.

- ¿Te ayudo con eso? - pregunté.
- No. Tú no te preocupes. Siempre hemos sido solo los dos. De hecho, siempre mantengo la puerta cerrada de esta pieza porque no le gusta que la vean así.

Luego se levantó, me miró a la cara con ojos llenos de lágrimas.

- Pobrecito, has sufrido tanto.

La costumbre de verlo todos los días, como una especie Pretty Woman, bien atendida con los mejores lujos que ni con el pago de cien mil hombres en un día podría tener.
Viajes, hoteles, playas... pero casi nunca me tocó, salvo una vez que se emborrachó.

- No puedes olvidarla aun ¿Verdad? - le pregunté.
- No, Sabrina... no puedo.

Mi corazón se rompió, sorprendentemente. Hace cuánto que no me enganchaba así de alguien. "Una **** no se puede enamorar" pensé.
Cuando volví a verlo me invitó a sentarme, respiró profundo y puso un cheque en blanco sobre la mesa.

- Si te quedas conmigo para siempre vas a tener todo lo que quieras - propuso.
- No sabes cuántas cosas haría por plata, lo sabes mejor que nadie... pero no puedo aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy sintiendo cosas por ti, ya no me siento a gusto en esta casa. No puedo verte como un cliente. Que tonta, llegué a pensar que de pronto tu te olvidarías de tu pareja y comenzarías a verme a mí, como mujer. Hubiese sido capaz de dejar el trabajo por ti.

Me tomó la mano y me besó.

- Yo si te quiero - me dijo.

Le hice de todo, ni siquiera me cuidé. Estaba entregada como una cabra chica, cual María Magdalena enamorada.
Al otro día desperté como una Cenicienta en su habitación.

Me levanté temprano, él no estaba, su nana con domingo libre. Así que comencé a limpiar, a tal punto que me metí hasta la pieza de su hermana. Estaba como siempre, con la boca abierta y seca.
No paré de hablarle de su hermano, que era lo mejor que me pudo pasar. De pronto, sorpresivamente, vi una lágrima caer por su mejilla que le corrió un poco el maquillaje.

- ¿Me escuchas? - le pregunté.

Le acaricié la cabeza, abrí el velador para volver a maquillarla. Cuando busqué, encontré varias fotos que observé una a una... y mi estómago comenzó a revolverse, la corriente en la espalda y una duda horrible que pasó por mi cabeza. No pude creerlo, aparecía él, con un tipo, besándose. Pero todo fue a un peor cuando me di cuenta que yo lo conocía... estuve con su pareja, su rostro inmediato en mis recuerdos.

Miré a su hermana que perdía cada vez mas maquillaje por sus lágrimas, el verdadero rostro masculino comenzó a aparecer.

No podia ser…

Y allí estaba la respuesta a todo, el fetiche de tener a su pareja vestido de mujer y la **** con la que lo engañó. Juntos, en la misma casa.

Así fue como tomé el brazo derecho de aquel sujeto que alguna vez creí que era su hermana, corrí lentamente su manga, y ahí se asomó toda la verdad: El maldito tatuaje con el cuerpo de escorpión.

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buenisimo El Borrador
habra drama con que lo pongas en los creditos?
por el titulo pense que hablarias de ti y alguna de tus vivencias, has tenido 100 clientes?
 

Polosins

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Muy entretenida. Para Almodóvar. Si la escribió usted Srta Kitana, se ha ganado mil clap… clap… clap….
Es un agrado leerla siempre.
 
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