En el bar, me encontraba solo con mi bebida cuando mis ojos se toparon con los suyos. Una mujer hermosa se acercaba hacia mí con una sonrisa traviesa. Sin decir palabra, me tomó de la mano y me llevó al baño. Pero antes de partir, vi cómo le susurraba algo al oído a su amiga con una sonrisa cómplice.
Una vez en el baño, me come apasionadamente, mientras nuestras manos comienzan a explorar el cuerpo de cada uno. Mis dedos se deslizaron hacia su entrepierna y sentí su gemido de placer al rozar sus labios. Con un rápido movimiento, ella sacó mi pene y se levantó el vestido. Sin perder tiempo, se dio media vuelta y comenzó a rozar suavemente sus nalgas sobre mi miembro, provocándome con cada movimiento. Pronto, su suave roce se convirtió en una penetración lenta y deliciosa, mientras yo la sostenía firme de la cintura, aumentando el ritmo con cada embestida.
Justo en el momento álgido, la puerta se abrió de golpe, me doy vuelta para ver qué pasaba y veo que era su amiga. Ella entró sin decir una palabra y grabando con su celular, con una mirada cómplice, se unió a nosotros. Sin perder tiempo, se agachó donde estaba su amiga para sin dejar de grabar unirse al intenso sexo oral que yo estaba recibiendo.
Pronto comprendí sus intenciones cuando, sin poder contenerse, la amiga se levantó y me pasó el celular, indicándome que quería ser la próxima en ser penetrada y grabada. Tomé el celular con una mano temblorosa de excitación, mientras intentaba contener la inminente explosión.
Sin perder tiempo, filmé cómo la amiga tomaba mi pene y se lo acomodaba. Mientras ella se preparaba para ser penetrada, noté que la primera chica se había puesto frente a nosotros, mirándonos con deseo mientras se masturbaba y se tapaba la boca para no gritar. La vista me excitó aún más, haciendo ya casi imposible la misión de contener mi orgasmo.
Después de un tiempo teniendo sexo entre los tres, explorando cada fantasía y dejándonos llevar por el placer, ya era hora de eyacular. Una de ellas me masturbaba con destreza mientras la otra lamía mis testículos con ansias. "Estoy a punto de eyacular", les advertí con voz entrecortada. La amiga, al escucharme, intensificó sus movimientos, masturbándome con mayor firmeza y concentrando los movimiento en la punta de mi compañero y la otra, haciendo pequeñas visitas a la puerta que está un poco más abajo, exploté de placer, cubriendo sus rostros con mi esencia caliente. Con sus caras rojas por la excitación y el frío, las dos mujeres se miraron entre sí con complicidad y sonrieron.
Un par de semanas después, recibí un mensaje en mi celular de un número desconocido. Adjunto había un video de nuestra aventura en el baño, junto con un mensaje que decía "disfrútalo". Aquella noche cobró una nueva dimensión en mi mente, sabiendo que nuestra aventura había sido registrada y por lo tanto podía revivir ese día, cuando yo quisiera.